jueves, 1 de septiembre de 2016

Comentarios al debate de ayer

O por qué España nunca será como el Reino Unido ni ningún otro país de Europa occidental.

I.- ¿Cuántas mujeres subieron ayer al estrado a hablar a la cámara? Si no estoy equivocado, dos, la representante de Coalición Canaria y la de Bildu, ambas dignísimas, desde luego, pero que, por razón de la aritmética parlamentaria, no debieron de llegar al cuarto de hora entre ambas. ¿Hace falta decirlo? De las 16 o 18 horas (o las que fueran) de debate en ambos días, las mujeres tuvieron la palabra un cuarto de hora. Los varones, el resto del tiempo. Pero hablaron para hombres y mujeres según esos sabios gramáticos para los cuales el carácter inclusivo del género masculino en el lenguaje no tiene nada que ver con la discriminación o el patriarcado. La naturaleza es así: los hombres hablan por las mujeres pero sin mala intención, sin querer hacerlas de menos, por economía del lenguaje. El hecho de que, al hacerlo, las invisibilicen no tiene mayor importancia. Habrá quien diga que en España hay veintitantos millones de mujeres que, a efectos parlamentarios es como si llevaran burka. También saldrá algún demócrata y liberal moderno a criticar la "corrección política" de Palinuro: si de los 15 dirigentes que ayer ocuparon la tribuna solo dos fueron mujeres será que estas no dan para más, será que entre ellas no hay el suficiente talento para competir con los varones. ¿Alguien puede creer que en el país no haya no una, sino millones de mujeres mucho más inteligentes que Rajoy? Obviamente, no. Millones de mujeres, de hombres y hasta algunos animales domésticos.

Ya me parece oír los irritados murmullos de parte de la audiencia, incluida la "progresista": ¿no tiene Palinuro nada más sustancioso que decir del debate? No. Pero no porque no tenga otras observaciones, sino porque esta en concreto, la discriminación de las mujeres, es la cuestión más importante en nuestra sociedad. Es hora de tomar en serio de una vez la perspectiva de género. Ya está bien de dárselas de feministas y que, al final, el resultado sea siempre el mismo: dominio de los machos, ninguneo de las mujeres. Las consecuencias, a la vista están: tómese nota del tiempo que los oradores (por utilizar un término que no les hace justicia) dedicaron a la violencia de género o la problemática de desigualdad y discriminación de las mujeres. ¿Recuerdan ustedes algo? ¿Alguna idea, alguna propuesta? Nada. Las habituales mentiras del Sobresueldos sobre cuánto va a incrementar las partidas que recortó y uno de esos rimbombantes pactos nacionales que no sirven para  nada. No hay mujeres. No se habla de las mujeres. Y todo sigue igual.

II.- La noble costumbre de la lectura. Todos los oradores subieron al estrado en primera intervención con su discurso escrito. Y lo leyeron. No se trata de que los parlamentarios de hoy alcancen alguna vez el nivel de los de antaño, de los Donoso Cortés, Castelar o Azaña. La vida moderna no deja mucho tiempo para cultivarse y dominar la retórica. Pero de ahí a ser incapaces de construir un discurso sin leer, todo lo más con un guión o esquema, media un abismo. Y muchos, además, ni siquiera saben leer, como el presidente del gobierno. La excusa suele ser que, al tratarse de asuntos graves, no quieren correr el riesgo de cometer errores o decir inconveniencias, al estilo de la metedura de pata de Rajoy, quien solo dijo algo en concreto y fue para reventar una fecha que se le había confiado en secreto. Pero, en la época de internet, Google, el email y las redes, los políticos podían difundir sus textos en la opinión con anterioridad y nos ahorrarían esas penosas y aburridas audiciones de lecturas insulsas. Por supuesto, todo el mundo coincide en que luego, en los turnos de réplica y contrerréplicas el debate se hace más animado. Obvio, porque es más vivo y realista, porque no se llevan las cosas escritas, hay que improvisar y ahí es en donde puede medirse la categoría intelectual de los intervinientes.

III.- Todo por la cultura De la cultura -y casi siempre vinculada al prohibitivo IVA cultural- debió de hablarse menos de cinco minutos en total. Es lógico para una gente que no sabe hablar sin leer y no sabe leer si el texto se complica un poco. Luego, si se les menciona, suelen todos afirmar que tienen la cultura en altísima estima. Totalmente falso y si quieren una prueba, pregunten a los políticos cuál fue el último libro que leyeron o la última vez que fueron al cine, al teatro, a un concierto o una exposición. Se pasan el día enganchados a los móviles o mirando la televisión, sobre todo si salen ellos, pues algunos pasan más tiempo en los platós que en sus despachos. Y no solamente no se habló de cultura en sentido positivo. Tampoco se hizo en sentido negativo. ¿Alguno de los intervinientes sacó el tema de las corridas de toros, patrimonio cultural español, según los más reaccionarios de la derecha española? Ni uno. El maltrato animal no es algo que importe gran cosa en este país de maltratadores.

Ya oigo preguntas impacientes: bueno, bueno, pero, según Palinuro, ¿quién ganó el debate de ayer? Al parecer, lo único que interesa a los auditorios y preocupa a los partidos, que dan órdenes a sus trolls en las redes para que llenen los sondeos virtuales y su líder quede ganador, aunque sea un zote y se comporte como tal.   Para mí la palma se la llevan ex-aequo Pedro Sánchez y Joan Tardá. Los dos leyeron, ya sabemos pero, al menos, fueron claros, contundentes, explícitos, llamaron a las cosas por su nombre y colocaron a la perfección su mensaje. Y son los dos porque fueron dos discursos muy distintos como corresponde al hecho de que se refieran a dos países también distintos, España Y Cataluña. Dos países que, pudiendo tener una forma de convivencia mutuamente fructífera a fuer de voluntaria por ambas partes, se encuentran enfrentadas por la fabulosa incompetencia de la oligarquía tradicional española, reaccionaria y nacionalcatólica. En esto, lamentablemente, le echa una mano el socialismo español, incapaz de remontarse a una concepción plurinacional del Estado. Los dos fueron claros y rotundos. Sánchez se ganó los laureles de líder de la oposición que los de Podemos tratan siempre de sisarle sembrando dudas sobre su capacidad de liderazgo. Tardá dejó claro (como también lo hizo Homs) que, con un referéndum en Cataluña, en España ya habría gobierno.

El resto de intervenciones tuvo un pasar, excepto la de Hernando, el portavoz del PP. Es de creer que si la derecha ha puesto a este hombre con ese estilo de perdonavidas es porque les gusta provocar a la gente normal. Alguien debería decirles que tiene un efecto absolutamente contraproducente y que basta con oírle algo para decidirse por lo contrario.

Y, por supuesto, el inefable Rajoy. La opinión de Palinuro sobre el discurso del Sobresueldos del martes está en el post subsiguiente, titulado el discurso del desprecio. El suplicio a que sometió ayer a la audiencia solo puede calificarse echando mano de un adjetivo muy castizo, infrecuente hoy pero que Unamuno usaba mucho: ramplón. Todo lo de Rajoy es ramplón, pequeño, pazguato y miserable. Un edificio de embustes sin reparo alguno y sin otro objetivo que seguir desgobernando el país para que su gente continúe esquilmando el erario, abusando de los más débiles, corrompiendo las instituciones y llenando las administraciones públicas de deudos, familiares y enchufados porque creen que el Estado es su cortijo.

Veremos lo que sucede el próximo viernes, segunda sesión. Si no se produce ningún fenómeno extraordinario, tipo "tamayazo", Rajoy recibirá su segundo "no" y tendrá que marcharse, por fin, con el rabo entre piernas. Tendrá que devolver a Felipe VI la iniciativa del sondeo en busca de otro candidato porque esa nebulosa amenaza de que él seguirá intentándolo después del segundo fracaso es una especie de golpe de Estado... ramplón porque, es de suponer, se autonombraría candidato.

¿Podría haber un gobierno de izquierdas? Podría, desde luego, y Palinuro siempre lo propugnó: era el del PSOE-Podemos-indepes catalanes. Pero la combinación es muy difícil porque a) el PSOE no admite el referéndum catalán; b) Podemos no es de fiar. En cuanto al referéndum, es asombroso que un partido democrático no admita el ejecicio del derecho de autodeterminación, como ha sucedido en el Canadá y en Escocia.  En cuanto a la alianza con Podemos, su máximo dirigente carece de sentido de la lealtad y suele acabar en felón. El PSOE no haría buen negocio asociando al gobierno a una fuerza desleal que pretendería siempre chantajear la acción colectiva con amenazas de ruptura. Si hubiera suficientes garantías de que no se diera este comportamiento, cabría explorar esa posibilidad sin olvidar que el fin último de un sector importante de Unidos Podemos es el sorpasso por los medios que sea.

En caso contrario, las terceras elecciones son la opción más rápida, clara y directa. ¿No forzaron los de Podemos las elecciones del 26J  hablando de que querían "desempatar"? He aquí una nueva ocasión para el "desempate". Claro que el resultado bien puede ser el hundimiento de los dos partidos emergentes y la consolidación del aleve bipartidismo.

Con la posible aceleración del proceso independentista catalán.

miércoles, 31 de agosto de 2016

El discurso del desprecio

He leído y escuchado todo tipo de juicios sobre el discurso de Rajoy: sin alma, sin pasión, aburrido, rutinario, adormecedor, etc. Cierto, mucho de eso hubo, pero se trata de observaciones superficiales. La intervención carecía de espíritu, desde luego. No podía tenerlo porque estaba dictada por muy otros sentimientos. En concreto, el fastidio que un neofranquista siente al tener que respetar las formas democráticas y verse obligado a pedir lo que cree que se le debe porque sí, porque es él. Y pedírselo a personas a las que desprecia por sus ideas y, si pudiera, las mandaría a la cárcel, como hacían sus referentes ideológicos Franco y Fraga.

Tal fue el ánimo de ese trámite ofensivo para su talante altanero y fascistoide para el que, todos lo han señalado, no había movido ni un dedo porque cree que los demás están obligados a hacer lo que le interese a él. Por eso casi todo el discurso fue una melopea átona que reproducía el tono monocorde y aburrido del caudillo Franco, a quien no se podía criticar jamás, a diferencia de este gandul, incapaz de conseguir el apoyo voluntario de nadie porque lo suyo es siempre forzar a los demás y, si no lo consigue, los desprecia. Por eso, lleno de despecho y soberbia, apenas refrenados, no mencionó apenas a la oposición ni se rebajó a pedir el voto de ningún otro grupo. ¿No es el presidente del partido más votado? ¿Qué hacen los demás que no lo apoyan fervorosamente?

Y no solo el tono era el de los franquistas. También el contenido. Igual que Franco, sabe que no importa lo que diga, -porque nadie le pedirá cuentas-, sino lo que haga; y miente sin reparo alguno, abiertamente, a lo bestia. No le importa decir con un rostro de cemento que propone un pacto por la educación cuando se ha cargado el sistema educativo; que su prioridad es el empleo, con niveles de paro sin precedentes y un empleo más ficticio que El Dorado; que se ocupa de la recuperación, cuando la deuda pública de España es la más alta en un siglo; que va a defender las pensiones cuando ha saqueado 56.000 millones de € de la caja de la seguridad social; que luchará contra la violencia machista cuando ha recortado una cuarta parte su presupuesto; o que defiende un Estado del bienestar que lleva más de cuatro años saqueando y desmantelando. Le da igual mentir, negar lo evidente. Un sinvergüenza, dirán ustedes. Pues sí. Pero eso es lo que hace desde que se encaramó en la presidencia. Lo que sucede es que ahora no podrá imponerse y eso lo saca de quicio y lo empuja a mostrar su proverbial mala educación.

Tanto desprecio al auditorio y, por encima de él, a los ciudadanos, se confunde ya con la burla. Dos minutos habló el hombre de los sobresueldos de la corrupción. Dos minutos el amigo de Bárcenas, Cotino, Camps, Barberá. Dos minutos el presidente de un partido con docenas de procesos abiertos por  corrupción de sus militantes. Dos minutos para glosar aquello por lo que había firmado un pacto con Rivera que, a su vez, ha quedado en ridículo al firmar un acuerdo con un tipo que no respeta ninguno, no cumple sus compromisos, no tiene palabra y gobierna a base de mentir, corromper y reprimir.

El tema que más le ocupó fue el catalán. A estas alturas ya nadie discute lo que hace un par de años todos, muy seguros, me negaban: que el problema más importante para España es Cataluña. Por fin está ya claro. Lo cual no quiere decir que también esté cercano a una solución, ni siquiera a que los nacionalistas españoles (los cuatro partidos del Congreso) lo entiendan o quieran entenderlo. A este respecto, Rajoy hizo ayer lo único que la derecha sabe hacer: mentir y amenazar. 

Cataluña se va y quienes más han hecho porque se vaya son Rajoy y su partido. Cierto que los otros políticos nacional españoles (todos los demás) no se han quedado cortos, pero con Rajoy revive lo más granado de la tradición esparterista y franquista en España: Cataluña es tierra conquistada y hay que tratarla como tal. 

Son tan brutos que no entienden el radical cambio de situación. Ya no se puede emplear la violencia militar. Solo cabe acudir a soluciones de negociación y compromiso y de eso, los españoles no saben de la misa la media. 

Después del NO que coseche hoy el Sobresueldos y del subsiguiente 48 horas más tarde, será el momento de buscar alternativas. Palinuro ya no apuesta por una alianza PSOE-Podemos porque, como ya ha demostrado anteriormente, Iglesias es un felón al que solo interesa engañar al PSOE para destruirlo. Y quien comete una felonía una vez, la comete ciento.

He visto que los habituales artistas e intelectuales abajofirmantes piden un gobierno PSOE-Podemos-C's. En principio es una posibilidad, desde luego, pero la veo complicada ya que el pacto anterior de C's con el PSOE es el pretexto de que se valieron los de Podemos para no votar a Sánchez a quien ahora, sin embargo, empujan a la desesperada a un  pacto con ellos para evitar las terceras elecciones.

Sin embargo, a juicio de Palinuro esas elecciones son la mejor opción. Y, por cierto, reitero mi sugerencia de que se hagan con observadores extranjeros. No es difícil imaginar qué respeto por la democracia tienen estos neofranquistas.

Alucinaciones moralizantes

Para atender con fuerzas el discurso del presidente de los sobresueldos, me fui a ver la aportación que el Patrimonio Nacional ha hecho al quinto centenario del Bosco. La parte mayor de esta celebración está en el Prado y ya dimos cuenta de ella en con el Bosco empieza todo. Las piezas que aquí se exhiben, en el museo de el Escorial, son El carro de heno y La coronación de espinas, del taller, así como la famosa crucifixión, de Rogier van der Weyden. El primero y la última, recientemente restaurados, lucen maravillosamente. Junto a estas, varios tapices, algunos sobre cartones de Breughel, con motivos del Bosco. Especialmente las tentaciones de San Antonio, una historia recogida en La leyenda áurea, de Jacopo da Voragine. Un libro que ya no se edita pero que proveyó de motivos sacros y moralizantes a los artistas bajomedievales y posteriores. Solo que en la interpretación del Bosco, las tentaciones eran más que nada pesadillas.

Felipe II era un amante de la pintura. Da fe el fondo del museo del monasterio que fue sede del gobierno del Imperio mayor que vieron los siglos, hasta el punto de identificarse con él. Los enardecidos intelectuales falangistas de la primera hornada de la sublevación militar lo convirtieron en su icono ideológico con la revista Escorial, y Franco se hizo enterrar en otra basílica casi a tiro de piedra para trazar un paralelismo entre el Rey Prudente y él.

Pero la pintura que Felipe II prefería era sacra, moralizante, tenebrosa o de glorias militares. El museo está lleno de escuela española, grave, seria, borgoñona y hay bastantes Grecos. Aunque el Rey acabó mandando al cretense de vuelta a Toledo seguramente porque le fastidiaban sus figuras alargadas y ondulantes. ¿Y cómo explicar la gran afición filipina o felipesca por el Bosco? Sin duda por su carácter ejemplificador y fuertemente moralizante dentro de la imaginería católica. Felipe II viviría atormentado por esa lucha de los católicos con las tentaciones mundanas, especialmente las de la carne, y alimentaría su reconcome paseando por las galería y salas en cuyas paredes se recordaban martirios, pecados capitales, tormentos por la fe, la condenación del infierno. A eso el Bosco ayuda mucho con su representación de la gloria paradisiaca, los vicios de la vida y las penas del infierno. Tengamos en cuenta que, probablemente, Felipe no caminaba por las galerías sino que lo llevaban en andas.

Parte importante de ese arte moralizante, que zahiere vicios, pecados, vanidades de vanidades, hasta el memento mori es la crítica, el ataque a las dignidades mundanas: obispos, reyes, emperadores, papas, glorias mundanas no mejores que el mundo de crueldad, miseria y maldad que rodea el simbólico carro de heno. Eso es patente en el retablo del Bosco, como lo es en la versión en tapiz de Breughel. Y esto era lo que aquel Rey tenía constantemente a la vista a la hora de tomar decisiones, por ejemplo, sobre cómo tratar a los herejes flamencos. Es decir, quienes vivían en los países en que se pintaban las tablas del Bosco.

martes, 30 de agosto de 2016

Váyase de una vez, hombre

No se humille más. Deje de gimotear y arrastrarse. Deje de llorar. No haga más el ridículo. No se rebaje más ante el partido al que trataba con desprecio hace un par de lunas. No siga sacrificando el país a sus intereses o, mejor dicho, su interés, que solo consiste en mantenerse aforado. No siga abusando de la paciencia de los españoles. Deje de chantajear, de hacer jugarretas de colegio de monjas. Deje de retorcer el calendario. Deje de esconderse detrás de sus subordinados y de cualquier advenedizo, presto a servirle de bayeta, como Rivera. Deje de prolongar la agonía de un país que trata de salir del hoyo en donde lo ha metido usted. ¿No ve que la prensa internacional no da crédito al abuso de esta situación? Ya sé que no es el Marca y que usted no lo leerá pero el New York Times lleva meses hablando de la "parálisis de España". Por último, deje de destruir su propio partido en el que es imposible que no haya corrientes de resistencia a su absurdo empecinamiento en gobernar un país que no lo quiere a usted ni como conserje. Y deje de creer que el Rey es usted, en el fondo su verdadero problema, como siempre pasa con los espíritus de dictadores.

Porque ¿qué significa esa afirmación suya de que seguirá intentándolo después de la segunda votación negativa? ¿Se cree usted el Rey? Con sus segundas calabazas debajo del brazo, usted tiene que ir a La Zarzuela a reconocer que ha fracasado y devolver la iniciativa al monarca que ya verá a quién designa, después de una nueva ronda de conversaciones. ¿Qué es eso de que "lo seguirá intentando" como si se tratara de una heroicidad suya y servicio a la Patria frente a los empecinamientos de sus adversarios?

De heroicidad, su comportamiento de garrapata no tiene nada. Escondido, parapetado, aferrado al sillón se ha tirado usted más de sesenta días desde las elecciones sin hacer nada porque, entre que es usted un incapaz y no hay nada que hacer, su margen es más bien escaso. Usted pretende seguir gobernando como si aquí no hubiera pasado nada. Como si usted no estuviera bajo sólida sospecha de corrupción de haber cobrado 400.000 € de la caja B y aparecer cuarenta y tantas veces en los "papeles de Bárcenas", como si su partido no fuera una presunta organización de malhechores. Usted no quiere saber nada de eso y su socio ciudadano, que tantos grititos daba contra la corrupción, tampoco. Es lógico. Se trata de un verdadero mar, un océano de corrupción y ustedes se pierden en ella. Vamos a ordenarles algunos datos:

El PP está acusado por diversos conceptos o investigado en cinco procesos penales.

Tiene imputados, procesados y/o condenados a: 4 ex-ministros de Aznar y usted mismo; 4 expresidentes de Comunidades Autónomas; 6 ex-diputados y ex-senadores; 17 ex-consejeros de CCAA; 9 ex-diputados autonómicos; 7 ex-presidentes de diputaciones; 11 ex-alcaldes; 4 tesoreros nacionales del partido; 3 gerentes territoriales. Hay que añadir algunos otros casos como el de la corporación municipal de Valencia en pleno con la inenarrable señora Barberá a la cabeza. Quien quiera confirmar o contrastar datos o saber más de esta pocilga que acuda al documentado reportaje del El Plural ¿Nos merecemos un presidente como este?

Sale una muchedumbre. Una muchedumbre de sinvergüenzas. El PP es un partido de neofranquistas sinvergüenzas. Usted no puede imponer que el país siga desgobernado por esta gente, por utilizar un nombre suave. Y hasta los timoratos y gazmoños que se escudaban en el superior interés de España y su estabilidad (muchos de ellos socialistas) para pedir la abstención del PSOE se han callado abrumados por la evidencia. Un no-gobierno es mejor que un gobierno de esta tropa.

Y luego, elecciones, el normal procedimiento en democracia de resolver estas situaciones.

Diz que hay otras opciones. Sobre eso, el post siguiente.

La única alternativa a Rajoy son las elecciones

Retornan los de Podemos, hasta ahora silentes por si el PSOE, al abstenerse y facilitar un gobierno de Rajoy, les sacaba las castañas del fuego. ¿No era el PSOE la misma mierda que el PP? Pues le correspondía abstenerse, según el manual de marxismo-leninismo, para que Podemos brillara como la "verdadera" y la "auténtica" oposición. El NO es NO del PSOE no se lo esperaban. No les dio tiempo a cambiar su discurso y, al retorno del bronce, hace un par de días, Iglesias hacía una de sus habituales declaraciones en las que va de sobrado y muy siete machos, diciendo que en el PSOE había tres o cuatro corrientes internas y que se dejara de marear, supongo que la perdiz.

Hoy, con la votación de investidura ante las narices, está ya todo claro. NO es NO. Y Podemos viene, como siempre, hablando de mano tendida y "alternativa de izquierdas" para convencer a un secretario general contra cuya candidatura votó hace unos meses junto al PP. Se entiende que salga Errejón a echarle voluntad al asunto, a ver si convence. Pero no sirve de nada porque el que manda en Podemos es Iglesias, tanto que Anguita ha decidido abandonar la política, habiendo dejado, eso sí, a su discípulo Monereo de intelectual orgánico de guardia para que no haya sucias componendas con la banda de la cal viva. La pregunta es obvia: ¿qué crédito tiene Iglesias? Y la respuesta no lo es menos: ninguno. El hombre no es leal, no es claro, dice una cosa y hace otra y está siempre animado del revanchismo de los viejos comunistas frente a los socialdemócratas aburguesados y poltrones.

Además, como siempre, vende la piel del oso antes de cazarlo. Afirma Errejón que hay una alternativa de izquierdas, pero no es cierto. Sus votos tampoco dan. Solo lo harían contando con los indepes catalanes. Pero estos exigen un referéndum que los socialistas no van a autorizar en ningún caso. Por eso, Tardá, de ERC, ha anunciado ya su voto "no" a Sánchez. ¿De dónde saldría la alternativa? De que creyéramos que Podemos podría convencer a los indepes, dado que admite el referéndum. Cualquiera que tenga idea de política catalana sabe que los indepes desconfían igual de Podemos que del PSOE.

En consecuencia, la solución más cómoda y democrática es ir a terceras elecciones. Palinuro se pasó meses desgañitándose por la unión de la izquierda, PSOE y Podemos (con muchos listos de Podemos diciéndole que era de bobos considerar al PSOE de izquierdas) con los indepes catalanes. Pero ya no lo considera viable, vista la mala fe de Podemos. La mejor alternativa son las elecciones que no tienen por qué ser en Navidad si el Parlamento se pone de acuerdo en reformar la LOREG, según iniciativa del PSOE y celebrarlas el 18 de diciembre.

Esas elecciones prometen ser muy reveladoras. Es del dominio común que serían un fracaso para los dos partidos emergentes y consolidarían a los dinásticos, dejando una situación más favorable a un posible gobierno de coalición. ¿De que coalición? Eso es lo que decidirán los  ciudadanos en su momento.

lunes, 29 de agosto de 2016

España contra Cataluña

No soy aficionado a participar en controversias y tampoco a polemizar con colegas. Tengo ya suficientes enemigos y muy contados amigos así que no quiero empeorar mi fortuna. Pero en esta ocasión no veo otro remedio que intervenir en un intercambio entre dos colegas a los que respeto y estimo mucho, en sendos artículos de El País. Uno, el catedrático de derecho constitucional de la Universidad de Barcelona, Marc Carrillo, y el otro, el historiador Joan B. Culla i Clarà, a propósito de una observación casi en passant del primero en un magnífico artículo sobre el franquista Carles Sentís en los años 60 en Barcelona. Dice Carrillo al final de su escrito en pro de la memoria histórica que el caso de Sentís y otros "desacreditan la obscenidad histórica y la miseria moral de afirmar que la guerra civil fue contra Cataluña". Responde Culla i Clarà que eso es falso y que sí, que en gran medida, la guerra civil fue contra Cataluña.

Y, con todos los respetos a Carrillo, coincido con Clarà. Es más, da que pensar que un intelectual tan sólido como aquel haya incurrido en un exabrupto tan ligero como injusto. Uno que nos interpela a muchos que, junto a Clarà, pensamos que en efecto, la guerra civil fue contra Cataluña. Contra la República española y el Estado catalán pari passu. Para defender su posición, el constitucionalista viene a decir que, en el franquismo, muchos catalanes colaboraron y cita algunos. Clarà concede y cita más. Y yo corono la cita: los legitimadores de la sublevación de militares sediciosos y delincuentes fueron catalanes: los obispos Pla i Deniel y Gomá, teorizaron la "Cruzada" y exaltaron el fascismo y nacionalcatolicismo más bárbaros e inhumanos. Por supuesto, toda tiranía, toda dictadura o barbarie tiene cómplices entre los oprimidos, cipayos. Se sabe de sobra. 

¿Y qué? La cuestión objetiva es indudable, históricamente incuestionable y probada hasta la saciedad: el franquismo fue un intento sistemático de aniquilar a Cataluña como nación. El último. Iba a escribir "por ahora", pero supongo que no es necesario porque espero que no haya ocasión a más. Un intento de genocidio cultural, sistemáticanente aplicado hasta hace muy poco, afortunadamente fracasado pero que se ha reavivado desde hace unos años, desde la famosa sentencia anticatalana del TC en 2010.

Carrillo sabe que lo anterior es cierto. ¿Por qué, sin embargo, lo niega con esa vehemencia y de forma tan agresiva? Aquí va mi intento de explicación. El problema no es si el franquismo fue o no un intento de genocidio cultural de Cataluña (dejo de lado otras cuestiones nacionales), que lo fue. El problema es el de su significado y alcance y, sobre todo, las consecuencias a fecha de hoy. Algo que nadie quiere encarar en serio.

Porque, en contra de lo que se dice habitualmente y los dos polemistas parecen aceptar (aunque discrepen en la valoración), el franquismo no solo pertenece al ámbito de la memoria histórica sino que, para nuestra desgracia, pertenece al presente más rabioso. En Cataluña y en el conjunto del Estado. Y no solo porque las calles sigan rotuladas con nombres de asesinos, el genocida tenga una Fundación a su nombre, haya una vergüenza llamada Cuelgamuros o los curas sigan diciendo misas por el eterno descanso (y ansiado retorno) del sanguinario dictador. Es presente porque sus consecuencias están aquí y convivimos con ellas.

No hay duda de que el franquismo fue un intento de acabar con la personalidad nacional catalana. Pero la pregunta, hoy, es: ¿cuántos españoles apoyaron  y apoyan el franquismo? ¿Hasta qué punto puede decirse que el franquismo ha encarnado en España como se muestra por el hecho de que sigue muy presente en todas partes? ¿Está España, de verdad, libre del franquismo? Cualquier puede verlo: en las cosas del común, en el aparato institucional, en su ordenamiento jurídico, no mucho. Solo el recuerdo de que las leyes "constitucionales" del franquismo (Régimen Jurídico de la Administración del Estado, de 1957 y Procedimiento Administrativo, 1958) estuvieron en vigor hasta 1997, debiera servir de aviso. Y, en lo tocante a Cataluña, mucho menos. 

El franquismo no es memoria solo; es presente. Los actuales gobernantes, el propio partido del gobierno, fundado por un ministro de Franco, son franquistas, son herederos del franquismo y no solamente indirectos, de segunda o tercera generación, estúpidos señoritos al estilo de Casado o jayanes tabernarios al de Hernando, sino directos, muy directos, con ideas, convicciones, creencias absolutamente franquistas. Gente que ni por asomo admite el carácter ilegal y, por lo tanto, nulo, de todo el ordenamiento jurídico de aquel gobierno de delincuentes que, como en 1984 hizo que la mentira fuera la verdad; el crimen, virtud; el robo, justicia. Por eso ninguno de estos franquistas, descendientes de franquistas, seguidores ideológicos de la dictadura de facinerosos ha condenado jamás el franquismo. No lo han hecho ni lo harán en el PP y en C's porque condenar el franquismo sería condenarse a sí mismos, a sus familiares, padres y, en incontables casos, confesar que sus patrimonios se obtuvieron mediante el crimen, la violencia y el saqueo.

Y, como buenos franquistas, su actitud frente a Cataluña es la de sus modelos: exterminio cultural. Llevan cuatro años de mayoría absoluta gobernando contra la nación catalana, cuya existencia niegan todos sin más razón que la fuerza, y si fuera por los dos firmantes del reciente pacto, PP y C's que, en realidad también es un pacto contra Cataluña, se suspendería la autonomía, se encarcelaría a los dirigentes independentistas y la escuela catalana volvería al modelo castellano de los felices tiempos del fascismo.

A la vista de esta situación tan delirante, con franquistas en los puestos de mando del Estado, se ha destruido ya toda esperanza que pudo haberse alimentado en la transición de que el franquismo no volvería. Aquí está de nuevo, dispuesto a hacer cuanto daño pueda. Y no hay garantía de que quepa evitarlo. Porque, en definitiva, no es solo el franquismo, es España la que va contra Cataluña.

Por eso los catalanes quieren irse. Y hacen bien.

Glosas a un pacto inútil

Cumpliendo su nueva tarea de correveidile del gobierno, El País sostiene en portada que el pacto entre el Sobresueldos y Rivera está pensado para ganarse al PSOE. Dudo de que esté pensado para eso. No porque no lo esté, sino porque no veo a estos pensando.

En todo caso, desde el momento en que el PSOE se reafirma en su NO es NO, el pacto no sirve para nada. Han tenido que perder el tiempo negociándolo y firmándolo porque no podían permitirse ir al pleno de investidura con las manos vacías, pero hubiera dado lo mismo que firmaran las hojas en blanco o un catálogo de Ikea. Ese pacto está muerto antes de nacer por más que sus signatarios traten de hacer ver lo contrario. Es un cadáver y nada exquisito. Es un cadáver ridículo. Porque es ridículo firmar un pacto anticorrupción con un partido imputado en los tribunales por corrupción y dirigido por un presunto corrupto, cobrador de sobresueldos de caja B.

El presidente sobresoldado está furioso porque, a pesar de esa hoja de papel mojado, no consigue que Sánchez dé su brazo a torcer en pro de la abstención. Por supuesto, es inutil hacerle ver que, si ha sido incapaz de cumplir su propio programa, nadie creerá que ahora vaya a cumplir el de otro. Así que este pacto que tanta tinta mueve podía escribirse en el viento. No tiene la menor consistencia ni posibilidad. Es un despilfarro de dinero y de tiempo de todo el mundo.

No obstante. Veamos algo de su contenido porque este impulsa a algunos a pedir que el PSOE se sume. En el PP es argumentario decir que el pacto es muy parecido -si no igual- que el que firmaron hace unos meses el PSOE y C's, con lo que parece obvio que el PSOE debiera apoyarlo. Como todo lo que sale de alguna cabeza pepera, el razonamiento no puede ser más necio: porque si el PSOE debe apoyar hoy un pacto entre el PP y C's porque es igual al suyo, ¿por qué el PP votó en contra de aquel en primer lugar? Parece un argumento de verdaderos idiotas, ¿verdad? Lo es.

Tampoco es cierto que los dos pactos sean iguales ni mucho menos. Léanlos. Verán ustedes que este es mucho más conservador y antipopular que el anterior. Solo por citar un factor: allí donde el primer pacto prometía revisar los Acuerdos con la Santa Sede, este otro lo omite. Y así todo: es un pacto reaccionario. Dice Rivera que, aunque no sea el pacto ideal, sirve para desploquear la situación en españa. Falso. El pacto no sirve para nada. Ni para desbloquear la situación. Si el Sobresueldos y Rivera se hubieran reunido a jugar al dominó habrían perdido menos el tiempo.

Dicen los de Podemos que ese pacto demuestra a posteriori cuánta razón tenían al votar "no" a Sánchez en la investidura anterior porque, como se ve ahora, C's acabaría haciendo pareja con el PP. Otra mentira tan obvia como las del PP, con el que Podemos cada vez tiene más cosas en común por su común odio al PSOE. El pacto no es el mismo, dicho queda. Por tanto, las situaciones no son equiparables. Y, en todo caso, el voto "no" a Sánchez en la primera investidura no fue por el pacto con C's, sino porque en Podemos manda Anguita e Iglesias no es sino una marioneta en sus manos. Y mientras Anguita mande, con su viejo jefe de filas e intelectual orgánico (mucho más orgánico que intelectual) Monereo, el mundo no verá alianza alguna de PSOE y Podemos. Este está obsesionado con el sorpasso, único factor que daría algún sentido a la también inútil vida de Anguita y sus anguitillas.

La diferencia entre los dos partidos emergentes, C's y Podemos (ambos destinados a hundirse si hay terceras elecciones) es que, mientras el primero encaja bien las críticas y entiende que es función de los opinadores enjuiciar su actos, los de Podemos reaccionan con verdadera histeria de fanáticos. En cuanto asoma una crítica al amado líder en Twitter o a cualquiera de sus pintorescos dirigentes, salta una tromba de trolls recurriendo a todo tipo de descalificaciones, infundios y calumnias. A mi me pasa bastante: se lanzan como enjambres de avispas rabiosas, acumulando ataques de cualquier clase, insultos personales (son siempre agresiones ad hominem, nunca un intento de razonar o contraargumentar), puras mentiras con ánimo de linchadores. Se suman algunos publicistas y periodistas militantes o muy próximos a Podemos, respaldados por su organización y sus periódicos y televisiones u otros medios desde los que actúan. Gente incalificable a la que no le da vergüenza sumarse a un intento de linchamiento colectivo a un hombre solo protagonizado por una turba de analfabetos.

El fracaso de este pacto que los de Podemos ya se prometían sería también admitido por el PSOE los ha dejado exactamente en donde siempre han estado: en la pinza con el PP para tratar de deshacer al PSOE. Pero, viéndose a punto de unas terceras elecciones en las que se les anuncia un fuerte descenso en votos, están desesperados porque los socialistas no responden a sus arrogantes vaticinios.

Y, sin embargo es bien sencillo: si el PSOE se cierra en el NO es NO y no hay modo de que se forme un gobierno del PP, que sea Podemos quien se abstenga el martes. Es lo que le pide el cuerpo: la sempiterna pinza de los comunistas contra los socialistas.

domingo, 28 de agosto de 2016

Hasta aquí hemos llegado

NO es NO. Desde el principio los agudos zahoríes ya sabían que Sánchez se abstendría (si no votaba "sí") y permitiría un gobierno del PP porque en el fondo, bien lo saben los dioses y el espíritu de Lenin, son la misma mierda. Para el caso de que Sánchez se mostrara reacio, los augures contaban con la artillería pesada del PSOE, los budas, las vacas sagradas y sin consagrar. Un formidable equipo de presión respaldado por todos los medios de comunicación de masas, exhortando, exigiendo en realidad, la abstención del PSOE a favor de un gobierno del PP por razones de Estado, por el superior interés de España y, puestos ya a mentir, también del PSOE.

Cómo pueda propiciar los superiores intereses de España la continuidad de un gobierno corrupto e incompetente que ha destrozado el país es un misterio insondable. ¿Qué idea de España tienen los defensores de la abstención? Permitir un gobierno cuya única misión acabaría siendo obtaculizar la inevitable derogación de sus anteriores arbitrariedades legales carece por completo de sentido. Propugnar que gobierne España quien no ha conseguido entenderse con nadie más que con su pintoresco partido y un mohíno C's, ya arrepentido de su inútil claudicación es algo asombroso. Poner el país en manos de un partido que este otoño comienza una procelosa aventura procesal sin duda repleta de escándalos revela una inconsciencia rayana en lo patológico.

Nadie daba al comienzo un ochavo por Sánchez, atribulado líder con escasos apoyos entre los suyos y muchos frentes abiertos. Al final, ha recuperado terreno, se ha fortalecido, ha impuesto la decisión del NO, ha revigorizado su partido, ha acallado las disidencias internas y externas. Y ha dejado a Podemos agarrado a la brocha gorda de sus descalificaciones por razón del supuesto derechismo y neoliberalismo de un PSOE más cerca del PP que de la izquierda. Si el país puede librarse del gobierno de Rajoy es gracias al PSOE y a nadie más.

El presidente de los sobresueldos se sube por las paredes con tanto estilo como cuando camina. Tres o cuatro veces dice que ha llamado a Sánchez y este no se le pone al teléfono. Que le mande un SMS, por ejemplo: "sé débil, Sánchez" o "sé patriota, Sánchez" o "ten sentido común, Sánchez" o "no seas Ruiz, Sánchez". En el fondo, es lógico. ¿De qué iban a hablar en privado que no se hayan dicho en público? Eso del teléfono funciona si hay algo de qué tratar. Si no lo hay, es ridículo. Sirve para llorar al estilo del burócrata caído en desgracia: el jefe no me coge el teléfono. En fin. Aquí no hay para más. Como sabemos todos.

En cuanto a la expectativa de un gobierno de izquierda para impedir nuevas elecciones, las cosas están como siempre. Si yo fuera de los partidos emergentes, no las querría en absoluto. Si fuera de los dos dinásticos, sí. Para el PP es un mal menor: elecciones antes de que gobiernen los detestados socialistas. Para estos es un bien con su riesgo. Mucho mejor que un gobierno de izquierda con un Podemos que votó "no" a la anterior candidatura de Sánchez y pretende ahora el espaldarazo de que el PSOE lo admita en el gobierno al tiempo que trata de convertirlo en su rehén. El maquiavelismo es un escorpión que se muerde la cola.

Palinuro se fiaría más de una alianza con los indepes catalanes, más leales que los de Podemos. Solo que exigen convocatoria del referéndum catalán y no parece que el PSOE actual vaya a renunciar a su patriótica negativa, aunque debiera porque es negativa, pero no es patriótica.

En las circunstancias, las terceras elecciones son la opción más prometedora para la gobernación de España pues con estos retales no sale un paño para cubrir las vergüenzas de un sistema que ha llegado hasta aquí prácticamente en estado de colapso.

El tarot ilustrado

El diario ABC o el grupo Vocento, que no ando muy cierto en estas cosas, tiene un pequeño museo en la calle Amaniel 29, de Madrid, muy cerca del centro cultural del Ayuntamiento y antiguo cuartel de caballería del Conde Duque. Es un edificio que hace chaflán, último punto en proa de lo que en tiempos fue, si no me equivoco, la primera fábrica de Mahou en la capital que, a su vez, daba a la Plaza de las Comendadoras, por la parte de atrás de la iglesia de los benedictinos de Montserrat. Conozco bien la zona porque en ella trascurrió parte de mi infancia y la adolescencia. Y perdón por la intromisión. Los lugares en los que se ha vivido durante años tienden desvergonzadamente a acaparar recuerdos.

El caso es que el museo del ABC o Vocento o lo que sea, está muy bien, es elegante y espacioso y tiene unas salas de exposición muy agradables. Al menos la que alberga hoy la muestra de Marina Vargas, dentro de un ciclo para difundir el dibujo español actual, al tiempo que algunas piezas de las colecciones del propio ABC y el banco de Santander, si no me equivoco. Tiene mérito. Todo lo que sea dar a conocer nuevo talento, tendencias de vanguardia es de mucho encomio. Marina Vargas no solo es dibujante, también es escultora y pintora y tiene una considerable y muy personal obra. Sobre todo tiene personalidad, originalidad y audacia. Es una de las intervinientes en el interesante Truck Art Project que (¿qué quieren ustedes?), me trae a la memoria el famoso tren bolchevique de agit-prop y los autobuses de las Misiones Pedagógicas o los camiones de La Barraca. Los itinerantes o nómadas formamos una gran familia. Unos, abriendo camino; otros, tomando nota.

La exposición en concreto son nueve ampliaciones y variaciones de otras tantas cartas del Tarot que una santera cubana echó a Vargas en una sesión de la que hay un vídeo en la exposición que no deja de tener su interés. Las nueve cartas, tres sin terminar, están interpretadas con la fantasía casi aplastante y un cromatismo que aun lo es más, característicos de la artista. Los motivos son puras junglas interiores bastante desconcertantes. Son obras de arte de autora superpuestas sobre obras de arte popular. Mayor sincretismo es imposible. Lo popular, lo creativo y lo sacro, con un punto de irreverencia. Algunas de las ilustraciones recuerdan las miniaturas góticas. Vargas tiene, además, una faceta conceptual muy fuerte. 

Cuando uno va a que una santera le eche el tarot, supongo, uno pretende saber algo más sobre uno mismo de lo que ya sabe. De antes, de ahora o de después, tanto da. Supongo también que no va a que le muestren una serie de estampas de las que pueda valerse luego como motivos iniciales para obra propia. Pero, ya que estamos, ¿por qué no? El arte brota en cualquier sitio y se refiere a cualquier cosa. También a los destinos del artista, los novísimos, el árbol de la vida o la representación de Hércules.

Merece la pena la visita a la expo.