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sábado, 16 de septiembre de 2017

El argumento del matón

El empeño del independentismo de celebrar un referéndum perfectamente legítimo para averiguar qué desea el pueblo de Cataluña esta revelando las miserias de la hasta ahora larvada dictadura española, oculta tras una leve pátina de democracia que se cae a trozos a marchas forzadas. Era muy fina la pátina y muy escaso su alcance, pero gozaba de la complicidad de los medios de comunicación, las elites políticas y económicas y la complacencia de la oposición. Creían que con dos o tres concesiones harían pasar por democracia y Estado de derecho lo que no era -y es- más que la arbitrariedad de un gobierno no sometido a control parlamentario real sino solamente ficticio, que domina los medios de comunicación públicos empleándolos como maquinaria de propaganda, interfiere en la administración de justicia, pone a su servicio el poder judicial y trata de ocultar un estado de corrupción galopante que ha podrido el conjunto del sistema hasta el punto de su más absoluta deslegitimación.

Ayer mismo se supo que otro exministro del presidente de los sobresueldos, el pío y devoto Ruiz Gallardón, empeñado en salvar a las mujeres del maligno a base de prohibirles el aborto, como anhela la Iglesia católica, está imputado en un presunto latrocinio de 70 millones de Euros. Rezan a Dios y roban al pueblo. Si hay una imagen típica de un sepulcro blanquedo es la de este modoso caballerete que según parece, se dedicó a vaciar las arcas municipales en su beneficio y el de sus compis de partido estatales, autonómicas y provinciales. Rajoy cuenta ya con tres exministros en diversos trances procesales: Ana Mato, José Manuel Soria y Alberto Ruiz-Gallardón. Si añadimos el mismo presidente -sospechoso de cobrar sobresueldos en B-, Ángel Acebes, Rodrigo Rato, Federico Trillo y otros peces menos gordos pero no menos voraces, entenderemos que algún juez haya considerado el PP como una presunta organización de malhechores y probablemente se quede corto ya que ese partido parece más una organización criminal dedicada literalmente al saqueo de España.

Todo esto y muchas más tropelías están saliendo a la luz gracias a la actividad del independentismo catalán, confirmando una vez más la tesis de Palinuro de que Cataluña es la única oposición real a este régimen putrefacto de la oligarquía tradicional de incompetentes en España. Los otros partidos parlamentarios solo son la lamentable muestra de la impotencia de una izquierda que carece de todo horizonte ideológico, por haberse puesto literalmente al servicio de la oligarquía franquista hoy gobernante.
Al frente de este contubernio de mafiosos se encuentra un hombre como Rajoy, cuya integridad moral está a la misma bajura que su coeficiente intelectual. Solo teniendo esto presente puede entenderse que haya tenido el desparpajo -y la prensa lacaya la servidumbre de llevarlo a portada, convencida de que se trata de un hecho democrático- de emplear el típico argumento del matón del barrio que amenaza a quienes quieren hacer algo que a él no le gusta con partirles la cara. Su razonamiento es justo el mismo que el del sobresueldos.

1.- Señalo los límites de la acción política justa como me da la gana.
2.- Lo llamo "legalidad".
3.-Te empeñas en hacer algo que la sobrepasa
4.-Me veo obligado a partirte la cara.
5.- La culpa de que yo te parta la cara la tienes tú. No quería, pero no tuve más remedio.

Rajoy sigue cometiendo todo tipo d desmanes: cobrar de caja B y mentir a la ciudadanía, esquilmar el fondo de las pensiones y dejar descapitalizados los servicios públicos para privatizarlos y que sus amigos hagan negocios, financiar los gastos que genera la atención de su padre, gran dependiente, con dineros públicos que niega a los demás.El problema es que, como todo, le importa un rábano pues él lo que quiere es pasearse por la plaza de su pueblo.

El rasgo más obvio del gobierno de Rajoy es el abuso poder  que está formulado en ese argumento del matón: tu mera existencia es una provocación en toda regla porque te aferras a unos derechos que yo no te reconozco. Por lo tanto me veo obligado a machacarte, pero la responsabilidad del machaque es tuya.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Últimas noticias sobre la dictadura

A quince días del referéndum catalán de autodeterminación, se acelera la deriva dictatorial de un gobierno que está perdiendo el control y llevando el país a un punto de estallido. A la falta de autoridad y legitimidad de ejercicio por la corrupción que lo caracteriza se añade una serie de medidas que parecen pensadas, no para resolver los conflictos, sino para agravarlos. Y probablemente sea así: una provocación permanente en la esperanza de generar una rebelión que justifique medidas excepcionales.

I.- La fiscalía, punta de lanza de la agresividad del poder contra la ciudadanía, ha impuesto la censura en TV3 y conminado a cientos de de funcionarios de la Generalitat, amenazándolos con represalias si secundan las órdenes de sus superiores, es decir, si no desobedecen las órdenes de estos. Conviene recordar aquí que, no existiendo en España el eximente de obediencia debida frente a órdenes injustas y/o ilegales, esta circunstancia opera en ambas direcciones, generando mayor conflicto.

II.- Un juez de lo contencioso, de probada trayectoria política reaccionaria, ha prohibido el acto público previsto para el próximo día 17 en apoyo al derecho a decidir de los catalanes.  Siendo de criterio político opuesto a la ideología del acto, la decisión es sospechosa de prevaricación por actuar el magistrado como juez y parte. ¿Resultado, aparte del escándalo que esta prohibición suscita? Que los organizadores hayan decidido desobedecer al juez y mantener el acto, lo que forzará al gobierno a incrementar la represión o a desobedecer él también el mandato judicial. Una situación explosiva, aparte de ridícula.

III.- La farsa en que se ha convertido el gobierno del presidente de los sobresueldos está provocando un movimiento de desobediencia cada vez más generalizado. Su insistencia en imponer a los demás una legalidad hecha y deshecha a su medida ya solo encuentra apoyos entre una oposición cada vez más enfangada en su complicidad con esta restauración de la dictadura que ya está persiguiendo "delitos" de opinión, esto es, pisoteando la libertad de expresión.

IV.- Hace tres días se incendió el Palacio de Justicia de Valencia, destruyendo las pruebas acumuladas de los presuntos delitos de los miembros del PP en esa Comunidad. La idea de que se trata de un incendio intencionado y, por tanto, otro delito más, debe contrastarse con un criterio básico en toda investigación criminal: ¿a quién beneficia el delito? En la respuesta hay una poderosa pista sobre quién pueda ser responsable por obstrucción a la justicia.

V.- A las medidas represivas, censoras y autoritarias y los accidentes fortuitos (acompañados del continuo rosario de muertes también fortuitas de personas relacionadas con los procesos) se une una sistemática campaña de amenazas y coacciones de las autoridades. Respalda y magnifica estas prácticas mafiosas una caterva de medios de comunicación y publicistas comprados con dineros públicos, obviamente malversados.

VI.- El fiscal Maza, reprobado por el Parlamento, igual que su jefe, el ministro de Justicia, y hombre por debajo de toda sospecha, ordena citar a 712 alcaldes catalanes que han dado apoyo al referéndum y detenerlos en caso de incomparecencia. La desmesura de esta decisión se hace patente cuando se recuerda que, en los países civilizados, especialmente los de tradición romana, los alcaldes son la base misma del sistema de libertades. A ello se añade que, si bien la mayoría de ellos, de JxS, acudirá a declarar, los de la CUP ya han anunciado que no lo harán. Son 16 y está claro que ponen al gobierno en la disyuntiva de tolerar su desobediencia o encarcelarlos. Serán los primeros  probablemente  seguidos por los de ERC y JxS. Al final, más de 700 alcaldes encarcelados. Una situación explosiva que solo se explica por la incompetencia de las autoridades.

VII.- Por orden de un juez, la guardia civil ha cerrado la página web de la Generalitat sobre el referéndum. De inmediato se han puesto en marcha otras dos con servidores en otros países. La censura llega a las redes. Seguramente, el gobierno más corrupto de Europa pedirá cerrar internet. Algo imposible que provocaría la condena unánime en el exterior.

Sos dos fuerzas en crecimiento y orientadas al choque: la corrupción y el latrocinio del PP, que no cesa, y la libertad de expresión en las redes que el gobierno no podrá yugular. De ahí está naciendo un espíritu de desobediencia civil frente a una tiranía ridícula (para el siglo XXI) y desaforada. Lo encabeza el presidente y todo el gobierno catalán y eso no hay quien lo pare.

VIII.- Frente a ello, la actitud del PSOE entra en el terreno de la infamia. Su respaldo sin fisuras (la tímida reclamación de un diálogo de Sánchez no pasa de ser una mera súplica) a la política de represión y persecución del PP, fortalece a Rajoy, cuya dimisión habíase comprometido a pedir el secretario general en las primarias. Algo que no solo es moralmente detestable sino prácticamente estúpido porque no se traducirá en un incremento de intención de voto del PSOE, aunque las encuestas manipuladas de sus amigos se lo hagan creer a Sánchez. Si los socialistas van de comparsa con los franquistas, los votantes preferirán siempre el original a la copia.

IX.- Fraccionado en un mosaico de tendencias, la ambigüedad de Podemos y sus aliados los Comunes, que tratan de nadar y guardar la ropa en el referéndum también les pasará factura en las próximas elecciones. Únicamente se salvan de esta lamentable claudicación los anticapitalistas de Teresa Rodríguez y Miguel Urbán y el líder de Podem, Albano Dante Fachín. Los únicos que tienen la dignidad y la coherencia de exigir la legalización del referéndum.

Resulta patente a estas alturas que, si no se quiere llegar a una putrefacción total, es urgente sustituir el gobierno de Mr. Sobresueldos por otro demócrata. Y solo hay un camino: una moción de censura inmediata, apoyada por el PSOE, Unidos Podemos y los indepes catalanes que permita negociar un referéndum pactado.

Es la única salida so pena de seguir con la deriva dictatorial del gobierno de la corrrupción.

Recuérdese que los indepes todavía tienen una baza de consecuencias todavía más graves para el Estado español: una declaración unilateral de independencia aprobada en el Parlament. Una DUI acabaría provocando una intervención exterior. No se olvide que muchos conflictos internos españoles, incluida la última guerra civil, se han "resuelto" con la injerencia de fuerzas foráneas.

sábado, 9 de septiembre de 2017

La vergüenza de España

En el Canadá y en el Reino Unido puedes hacer un referéndum de autodeterminación sin que todas las fuerzas de la tierra y del cielo vayan contra ti. Como se te ocurra hacerlo en España, puedes acabar en la cárcel... de momento.

A ella te habrá llevado un gobierno presidido por un presunto cobrador de sobresueldos en negro, repleto de ministros reprobados, directa o indirectamente relacionados con la corrupción de la Gürtel, apoyado por un partido con casi mil imputados en procesos penales básicamente por ladrones, fundado por un ministro falangista del dictador Franco, Manuel Fraga Iribarne y dirigido por el discípulo tonto de otro ex-ministro franquista y ultraderechista aristocratizante, Gonzalo Fernández de la Mora. Un gobierno y un partido corruptos hasta los goznes.

Dicho lo anterior, ¿qué más cabe añadir?

Sí, algo más: la "oposición" socialista apoya sin fisuras este gobierno franquista. Además de coincidir básicamente con el ideario nacionalcatólico de la impresentable derecha cerril, la coincidencia se hace hermandad de armas cuando se trata de machacar a los catalanes y sofocar como sea que en Cataluña pueda la gente decidir libremente su destino, como desea el 75 por ciento de la población, o sea aproximadamente cuatro millones y medio de ciudadanos.

¿Cómo se puede decir que se es socialista e impedir que cuatro millones y medio de personas puedan votar? Sencillamente: aceptando las tergiversaciones y falacias de esta corrupta derecha franquista en el gobierno que oscilan desde las majaderías del Sobresueldos sobre la "mayoría silenciosa" a los increíbles apotegmas de la vicepresidenta cuando dice que "Puigdemont quiere un referéndum en lugar de escuchar a los catalanes". Difícil imaginar una estupidez mayor, como si los referéndums no se hicieran precisamente para escuchar a la gente.

Y no solo los socialistas se han puesto incondicionalmente a las órdenes de estos franquistas y sus sofismas sobre la legalidad sino también, aunque de modo más sinuoso y ambiguo, los de Podemos que quieren un referéndum pero no quieren un referéndum y lo invocan mientras lo boicotean, en el estilo de su amiga la oportunista Ada Colau.

Nadie sabe qué pueda pasar pero ya hay muchas cosas claras. Los franquistas están en la restauración de la dictadura y acabarán volviendo a criminalizar las ideas. Con los jueces a su incondicional servicio, los medios de comunicación todos vomitando insultos al unísono y los fiscales pidiendo que se cierre internet, vaya papel que está haciendo la izquierda, al servicio de la derecha.

Qué vergüenza de país.

sábado, 2 de septiembre de 2017

La política del terror

La expresión de Turull no es muy afortunada: si alguien insinúa obviamente es porque no quiere decir. Prefiere dejar caer la sospecha y que sean los demás los que digan. Incluso como desafío, cual es el caso del Conseller. Pero se le entiende perfectamente: aquí hay quien lanza sospechas sobre los cuerpos de seguridad catalanes. Hay quien duda del recto proceder de las autoridades catalanas .

Desde luego, el descalabro del atentado fue inmenso. Y lo ha padecido la comunidad. Un atentado indiscriminado, a voleo, hecho por un poseído en amok, es un atentado contra la comunidad. Para reaccionar, esta tiene que mostrar su unidad. Y aquí reside el problema, en que estos enfrentamientos no se dan en una comunidad unida sino en una profundamente dividida.

En un muy perspicaz artículo, De Aznar a Puigdemont: trece años después la historia se repite, Ignacio Varela hace una melancólia reflexión sobre las causas de que España gestione, por así decirlo, tan mal estas cuestiones críticas, como los atentados. Establece un paralelismo entre las motivaciones de Aznar en 2004 y las de Puigdemont en 2017 que no me parece enteramente justa. Pero eso no es ahora decisivo, sino la analogía que traza el articulista entre 2004 y 2017. Lo cual es muy cierto y está bien visto, pero no cabe olvidar que ambas fechas tienen elementos distintos y también idénticos. En ambos casos el protagonista es el mismo, el PP en el gobierno. Lo que varia es la contraparte, en 2004 (y años subsiguientes), el PSOE; en 2017 (y los que vengan) los indepes catalanes. Y en ambos casos también se trata de la costumbre del PP de instrumentalizar los atentados sangrientos con fines políticos, cosa que no se puede poner en pie de igualdad con los actos de las contrapartes que, además, obedecen a factores distintos.

Análoga es también la función de los medios de comunicación, apoyando teorías conspirativas. La finalidad es siempre la misma: sembrar la duda sobre el comportamiento de los adversarios, insinuar ilícitos, posibles delitos con el fin de deslegitimar, atacar y, de ser posible, extirpar las opciones políticas ajenas. Relacionar el independentismo con el terrorismo yihadista es la finalidad de estas maniobras.Y lo que se persigue con ellas es extirparlo. Al coste que sea. Lo dijo un alto cargo de Interior en su comparecencia en la Comisión de investigación sobre su ministerio. Preguntado qué estaba dispuesto a hacer por la patria, respondió "todo". Añádase la reciente reflexión de García Margallo de que "Un ataque terrorista se supera; la disolución de España es irreversible" y se verá que ese "todo" del alto cargo de Interior quiere decir eso, "todo".

El próximo 26 Rajoy será recibido por Trump en la Casa Blanca. A saber lo que nos habrá costado esa entrevista. Quizá nos enteremos cuando se desclasifiquen los correspondientes papeles. Porque el de los sobresueldos lleva un objetivo concreto muy caro de conseguir: un pronunciamiento de Trump en contra del independentismo del que sin duda Rajoy insinuará que no lucha con suficiente denuedo contra el terrorismo que nos amenaza a todos.

lunes, 14 de agosto de 2017

Desde mi más profundo desprecio

(Me dicen que este artículo de Palinuro, publicado el 4 de febrero de 2016, hace año y medio, está haciéndose viral en Twitter, aunque no siempre figura el nombre del autor. No por hacerlo constar -que, en el fondo, tanto me da- sino por facilitar su correcta difusión, lo reproduzco aquí. El contexto: tras las elecciones de diciembre de 2015, Rajoy, sin mayoría absoluta, no formó gobierno; dejó paso a Pedro Sánchez, quien no pudo ser investido por el voto contrario del PP y Podemos juntos en lo que quizá sea la decisión más estúpida de la formación morada; y ha tenido muchas. La decisión que obligó a las elecciones de julio de 2016 que nos han traído a la infumable actual en la que el país está gobernado por gente indescriptible que ya no da ni vergüenza)


Parece que, por fin, se van ustedes. Usted, aferrado a la poltrona como una garrapata, resistiéndose con todas sus fuerzas y dispuesto a que el país se hunda antes que abandonar su puesto en La Moncloa, en el que no ha hecho usted más que daño a la inmensa mayoría de los españoles. Mentiroso, altivo, autoritario y servil con los de arriba, presunto corrupto y amparador de corruptos y ladrones, falso, inculto, vulgar y pretencioso, realmente es usted una vergüenza para cualquier país civilizado. Y la banda de ladrones a la que llama usted partido, cortada a su imagen y semejanza. O al revés, tanto da.

No han dejado ustedes un euro público sin metérselo en el bolsillo; han robado en prácticamente todos los cargos públicos que han ejercido. No hay más que ver Valencia. Han malversado, despilfarrado o simplemente trincado en todas las actividades de la administración pública, en las adjudicaciones, licitaciones, contratas, concesiones y subvenciones. Se han apropiado dineros públicos de todas partes, desde las instituciones más solemnes a los colegios de niños y los programas de solidaridad internacional, desde las dotaciones de infraestructuras hasta las contratas de suministros a los hospitales. No es que carezcan ustedes del mínimo sentido de la ley moral kantiana; es que son ustedes una banda de granujas.

Constituyó usted desde el pincipio un gobierno de analfabetos, imbéciles, psicópatas, corruptos, meapilas, cínicos sin escrúpulos, ultrarreaccionarios, aprovechados e inútiles, todos, claro está, muy atentos a lo que pudieran afanar y cómo podían amargar la vida a la gente despojándola de todo. Han provocado ustedes una involución democrática única, según sus cánones neofranquistas. Han reprimido los derechos y libertades, suprimido la democracia en los espacios públicos. Han esclavizado a los trabajadores, empobrecido a la gente y obligádola a emigrar,  aumentado la cantidad de parados sin prestación, robado a los pensionistas, privado de ayudas a los dependientes y esquilmado el erario

Han corrompido el Estado de abajo arriba, han llenado la administración de funcionarios venales, parientes, enchufados, deudos, allegados o simples pelotas; han destruido la objetividad de los medios de comunicación públicos, empleados sistemáticamente como aparatos de agit/prop, de ese fascismo "amable" y sonriente que los caracteriza y que llaman ustedes "liberalismo"; tienen periodistas-provocadores directamente a sueldo de ls grandes empresas como el Corte Inglés (y a saber cuántas más), engañando a toda la ciudadanía, verdaderos esbirros como la colección de sinvergüenzas que según parece han cobrado sobresueldos o han estafado en Valencia, Galicia, Madrid, etc.

Y han destruido ustedes el país por su infinita codicia, mezclada con su incompetencia e irreductible estupidez. Los catalanes se van y hacen bien porque nadie con un ápice de dignidad puede soportar estar gobernado por un hatajo de sinvergüenzas, corruptos y ladrones.

Un desastre que durará muchos, muchos años y el principal responsable es usted, el de los sobresueldos. Váyanse ya rodeados todos del oprobio, el ludibrio y el desprecio de sus conciudadanos. Pasen antes por caja, devuelvan lo afanado y preséntense al juez.

domingo, 30 de julio de 2017

Camino del estado de excepción en Cataluña

El Sobresueldos dice a quienes quieren oírlo –que cada vez son menos, pues es obvio que el hombre no dice una verdad así lo aspen- que el referéndum del 1/10 no va a celebrarse porque es inconstitucional y por lo tanto ilegal. No perderemos tiempo en analizar sus razones porque no merece la pena. Los conceptos de “constitucionalidad” y “legalidad” han quedado fulminados con un gobierno corrupto hasta los calzones, cuyo sentido de la legalidad es como el de la honradez y uno que ha hecho mangas capirotes con el Tribunal Constitucional hasta el punto de convertirlo en una especie de consejillo político de gentes adictas.

Nos dedicaremos mejor a los aspectos prácticos. Exactamente, ¿cómo piensa Rajoy impedir ese referéndum que la Generalitat está empeñada en celebrar y contra el que, en realidad, no tiene razones? ¿A qué medios recurrirá? Según la inteligencia más aguda del gobierno, no se considera conveniente la aplicación del artículo 155 CE. Sáenz de Santamaría pasa por ser esa inteligencia más aguda; imagínese cómo serán las menos agudas, por ejemplo, la de Rafael Hernando.

Además de descartar el empleo del art. 155, tampoco goza de grandes simpatías la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional, ese bodrio arbitrario que cocieron en 2014 entre Rajoy y Rubalcaba en contra de los catalanes. El ejecutivo se resiste asimismo a aplicar la legislación de excepción por la mala imagen exterior de España.

Y, si ya no cabe bombardear Barcelona cada cincuenta años (los últimos bombardeos fascistas tuvieron lugar en 1938), ni enviar al ejército, ¿cómo va a impedir el también conocido como “señor de los hilillos” que los catalanes celebren su referéndum? El recurso a la ilegalidad de la guerra sucia tampoco parece dar ya buenos resultados. Se encomendó a la pareja de psicópatas al mando del ministerio del Interior que lo dejaron todo peor que estaba y ha quedado reducido a una comisión de investigación y un documental sobre “las cloacas del Estado” que pone los pelos de punta.

Cabe esperar una reacción típica de este gobierno que ha conseguido ya batir todos los records de corrupción a escala mundial, consistente en su inveterada práctica de decir una cosa y hacer otra, generalmente la contraria. Uno de esos casos es el de las recientes actividades de la Guardia Civil en el Principado que está actuando, según parece, por iniciativa propia, sin respaldo de mandato judicial y siguiendo órdenes de no se sabe quién, aunque se intuya.

Cuando los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado actúan por iniciativa propia, sin cobertura de autoridad legítima, se convierten en organizaciones ilegales, de carácter parapolicial y cabe hablar de un estado de excepción más o menos encubierto. La arbitrariedad del poder consiste en ignorar y silenciar las actividades presuntamente ilegales de la Guardia Civil y completar la amenaza de estas con recursos de inconstitucionalidad de carácter preventivo ante un Tribunal Constitucional que opera como un brazo ejecutor de la política del gobierno, ajustando sus tiempos a las necesidades de este.

Parece claro que el gobierno movilizará a sus jueces y tribunales para dar una apariencia de legalidad a lo que no es otra cosa que una imposición arbitraria del poder. En un alarde de modernidad “democrática” esta derecha parece decidida a sustituir a los militares por los jueces y con los mismos fines represivos. Añaden los más viejos del lugar que no conviene confiar en que dicha substitución sea definitiva, salvo que los jueces consigan una “pacificación” de esa díscola población, como la de los militares, cosa poco probable.

Queda claro que el presidente sobresoldado no tiene ni idea de cómo resolver el “problema catalán” y que confía en su habitual recurso de la inacción, en el entendimiento de que si esta no consigue parar la consulta, se echará mano a los demás recursos, empezando por el uso de la fuerza.

De hecho ya se ha comenzado con las actividades de la Guardia Civil sin el correspondiente amparo judicial. Piénsese en qué puede pasar si en el curso de estos interrogatorios a los cargos públicos y funcionarios de la Generalitat, sucede alguna desgracia, prevista o imprevista. Para curarse en salud, la Generalitat ha denunciado en el juzgado a la Guardia Civil, supongo que por extralimitación de funciones y abuso de poder. A su vez, la Guardia Civil ha pedido amparo a los Mossos d’Esquadra frente a la manifa que la CUP tiene anunciada para mañana frente a su casa cuartel.

Está provocándose una situación de enfrentamiento institucional y desbarajuste de gobierno, lo que no es menos alarmante por el hecho de ser lo esperable en unos gobernantes neofranquistas cuyo espíritu democrático es inexistente.

Del otro lado, es llamativo el silencio de la izquierda no independentista, tanto española como catalana. Los Comunes todavía no han encontrado tiempo para condenar la actividad presuntamente ilegal de la Guardia Civil. Y PSOE y Podemos guardan un silencio cómplice frente a las arbitrariedades en Cataluña. Es de recordar aquí el famoso texto erróneamente atribuido a Brecht, siendo de Niemöller, acerca de quién no actúa y se rebela contra las injusticias porque afectan a otros sin darse cuenta de que él siguiente en la lista será él. Lo mismo con la izquierda: si esta no tiene la entereza y el espíritu de denunciar las arbitrariedades contra los independentistas, cuando los neofranquistas vayan por ella, tampoco habrá quien la defienda. No se olvide que el Sobresueldos, el gobierno y el PP actúan de acuerdo con pautas democráticas porque no les queda más remedio, igual que Rajoy tuvo que declarar ante el juez por obligación y a rastras, aunque luego dijera, con su habitual cinismo, que estaba contento de haber colaborado con la justicia. Ellos actúan más a gusto en contextos autoritarios.

Podemos no está jugando limpio en el asunto del referéndum y las declaraciones de sus dirigentes cada vez se parecen más a las del PP. El PSOE comulga con ellas de antes. Su propuesta de reformar la Constitución para neutralizar el referéndum es tardía, inviable y pobre. Cuando le aprietan las clavijas en asunto de la nación catalana, el PSOE camina del brazo del PP. Y que no se le ocurra aventurarse por vías nuevas, que llega la caudilla del sur, enarbolando la bandera de la una, grande y libre y empieza a mover la silla de Sanchez de nuevo. El plurinacionalismo es una bagatela y, aun así, despierta las iras encendidas de los socialistas más carpetovetónicos.

En resumen, una izquierda inútil, incapaz de aportar soluciones a los problemas colectivos si no es aceptando el marco conceptual y la idea de España de la derecha. Algo completamente absurdo porque esta tiene un interés patrimonial en el asunto (ya que considera que España es su cortijo y los españoles, sus esclavos), pero aquella, la izquierda, no tiene –o no debiera tener- otro que la justicia y el respeto a los derechos de los pueblos. De todos. No solo del suyo. Pues cuando solo se tienen en cuenta las intereses del pueblo propio, no se tiene en cuenta ningún interés salvo el del partido.

lunes, 17 de julio de 2017

Todo tiene un precio

He leído comentarios encendidos sobre la decisión del Consistorio de Guadalajara de cobrar por la exhumación de Timoteo Mendieta. Tachan a los ediles del PP –los firmantes del recibo- de “ratas”. Es una injusticia. No creo que haya o haya habido rata alguna capaz de hacer con una semejante lo que los regidores municipales han hecho con Timoteo Mendieta. Ni rata, ni roedor, ni mamífero alguno, a excepción del hombre.

Por eso, el gesto del gobierno de la vara no es comparable a nada, salvo a sí mismo. Es un gesto de hombre. De homo sapiens, que dice regirse por la norma de oro de la moral de “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Tres veces se ha manifestado el mismo espíritu cainita a lo largo de las generaciones: una, cuando asesinaron a Timoteo; dos, cuando silenciaron su memoria; tres, cuando se penaliza su exhumación.

Los autores de las tres monstruosidades no son físicamente los mismos. Sí lo son política y moralmente.

domingo, 2 de julio de 2017

Una historia de ladrones

En 2011, este sinvergüenza decía esto:




y en 2017, el fondo de las pensiones, saqueado por la banda de presuntos delincuentes estaba así




No ha "congelado" las pensiones.

Las ha saqueado en su propio beneficio y el de sus cómplices. Este año no había dinero para pagar la extraordinaria de julio y en un par más de meses no habrá dinero para las ordinarias.

Lo han robado todo y lo llaman crisis.

Ahora van ustedes, sobre todo los jubilados, y vuelven a votar a estos mangantes.

lunes, 26 de junio de 2017

El Estado cloaca

Supongo que el programa de Évole tendrá máxima audiencia. El excomisario Villarejo aparece por la tele a hablar sobre asuntos de enorme gravedad, sucios, ilegales, delictivos, inmorales. Sobre los que podría haber hablado en sede parlamentaria de no ser porque el PP, el PSOE y C’s se opusieron a su comparecencia en la comisión que investiga la presunta “policía política” y otros tejemanejes de Interior. Algunos con soporte de grabación de conversaciones ignominiosas, que han dado lugar a sospechar de una “operación Cataluña” o guerra sucia contra el independentismo catalán. Por qué una comisión que investiga unos hechos se niega a escuchar las declaraciones de quien parece estar directamente involucrado en ellos es incomprensible. Salvo que se dé algún tipo de complicidad. No queda bien el “nuevo” PSOE obstaculizando la averiguación de hechos de interés general. 

Desde luego, Villarejo no ha ido a la tele a la fuerza, sino voluntariamente. Es verdad que se trata de una voluntariedad relativa pues el hombre no tenía opción real: la tele (Salvados) o nada. Es lo que los especialistas en teoría de decisiones conocen como “elección de Hobson”. Por supuesto, podría haber decidido seguir en silencio, pero justamente esa no era una opción porque lo quiere nuestro hombre ahora es hablar. Cosa que cree le conviene porque está atacado por muchos flancos. Y se defiende contraatacando, vieja táctica. Y tan vieja, pues la aplica a asuntos del franquismo, recordando que fue policía de la siniestra BPS. En lo más reciente empieza hace más de treinta años (el juez Garazón) y llega a ahora mismo (la doctora Pinto), pasando por todas las etapas intermedias (los Pujol, el Rey y su amiga, el CNI, Bárcenas y hasta el Yak42), sin dejar títere con cabeza, excepto la suya, siempre tocada con una gorra de chulapo.

Antes de seguir, un breve apunte. Fue Garzón, si no recuerdo mal, quien introdujo en España la figura de los “arrepentidos” por su utilidad en la instrucción penal. Estos venían de los pentiti italianos que testificaban contra la Mafia. Primero se emplearon en los procesos de narcotráfico y de ahí pasaron a ser requeridos en otros delitos con connotaciones políticas, singularmente los GAL. Aquí ya pudieron aparecer otras motivaciones en el “arrepentimiento” que la sola de aligerar la pena. Dada la relevancia mediática que alcanzaban (caso del policía Amedo) otros procesados buscaron por su cuenta acceso a los medios (caso Sancristóbal) para así influir en el proceso en su favor. El arrepentimiento ya no contaba. Se trataba de exonerarse acusando a los de arriba sin pruebas.

Eso es lo que ha hecho este pintoresco personaje que tanto recuerda a otro, Paesa, del que el mundo apenas tiene noticia, a pesar de haber sido decisivo en el famoso caso Roldán, de insólita memoria. El hombre comparece ante el pueblo y cuenta su historia, obviamente porque le interesa y como le interesa. Reparte estopa a granel, a Margarita Robles, a Cosidó, al exRey, a su amiga, a su enemigo el jefe del CNI. Hace eso que se llama “tirar de la manta” en varios asuntos, como el Yak42, los Pujol. Y todo apoyado rigurosamente en ninguna prueba. Por lo cual el auditorio puede pensar que dice verdad o un conjunto de patrañas o ambas cosas a la vez, como suele suceder. 

Pero algo trae este programa: mayor confusión aun en un paisaje deprimente de corrupción generalizada en el que pululan comisarios, subcomisarios, policías, detectives, espías, delincuentes, de los que salen informes falsos, presuntamente ordenados por responsables políticos que despliegan una maquinaria de guerra sucia contra sus adversarios y financiada con dineros públicos. Cosa de interés, dado que muchos de esos responsables y los funcionarios a sus órdenes y, desde luego, los policías en cuestión, no tienen nada clara la distinción entre el erario y su bolsillo.

Todo lo que los gobiernos de Rajoy han hecho es, por lo menos, ilegal. Empezando por su triunfo en unas elecciones a las que el PP concurrió, como al parecer hacía siempre, con financiación ilegal. Y continuando con sus gestiones posteriores, todas al rebufo de una oleada de saqueo, expolio y corrupción que tienen al propio partido imputado como sujeto jurídico en un proceso penal, así como 900 cargos a título personal y al presidente del gobierno citado a declarar en el mismo proceso de corrupción del partido que también preside. 

Las declaraciones de Villarejo (las que sean verdad y las que sean mentira), son como una piedra lanzada a la ciénaga de la política española. Algo se removerá y soltará vapores fétidos, pero la ciénaga la engullirá. Es muy ancha y densa y no hay nada a salvo: el gobierno, el parlamento y el poder judicial. Los últimos nombramientos en la Audiencia Nacional hieden. De los medios no hablemos. Los hay literalmente a sueldo de los poderosos que muchas veces son delincuentes.

Por ejemplo, Ignacio González tenía 250 tuiteros pagados con fondos públicos y dedicados a embellecer su imagen y cargar contra la de los adversarios. Acumular datos de este tipo es facilísimo. Están en las portadas de todos los periódicos. Y ahora con más asiduidad y morbo porque se añaden las informaciones de Villarejo que no es precisamente Julian Assange. 

Pero no sirve de nada para aclarar la imagen general. Al contrario, la hacen más enmarañada y confusa. En un sistema político corrupto de arriba abajo como el que ha instalado el PP desde 2011 no hay nada que no esté afectado por la corrupción. Solo alguien tan inepto como Rajoy puede decir en estas circunstancias que le gustaría ser recordado como una persona honesta. El máximo responsable y presunto beneficiario de este desastre quiere que el futuro le confiera lo que el presente no le da, honestidad. Es una petición absurda por parte de quien ha cobrado sobresueldos en B siendo ministro y quien tiene a su padre atendido con cargo a fondos públicos que niega otros con igual o mayor derecho. Y, si no se la da el presente con todo lo que paga (siempre con el dinero ajeno, del que dispone como propio), menos se la dará el futuro.

España vive una crisis constitucional y otra política y moral. Mal momento, desde luego. De la hondura de la primera da idea el desconcierto de los partidos dinásticos españoles. Forman una unidad frente al independentismo catalán, pero no a cualquier precio. Tanto PSOE como PNV ponen límites a la discrecionalidad del gobierno. Nada de suspensión de autonomía y ojo con las medidas represivas. El independentismo ha ganado lo que se llama la “batalla del relato” y ahora solo queda por ver hasta dónde llevarán sus propósitos aquel por un lado y el nacionalismo español por el otro.

En parte esta crisis se alimenta de la otra, la política y moral. Entre los numerosos ceses de cargos por causas de corrupción, muy pocos se han debido a dimisiones voluntarias. Creo que ninguno, aunque puede haberse dado algún caso. La piel (esa que todos dicen que van a dejarse en su tarea) de los cargos del PP es de paquidermo. Solo dimiten cuando ya están en los tribunales. Mientras tanto, presunción de inocencia y, después, indulto. 

Eso es lo que hay y lo que la gente ve y a lo que acaba acostumbrándose. En mitad de un escándalo de corrupción y con acusaciones concretas, el PP lograba mayorías en la Comunidad de Valencia. La opinión pública, resignada, prácticamente anestesiada, ha tardado más de diez años en comprender que la corrupción es el cáncer de la democracia y en darle la importancia que tiene. 

La cloaca es el propio Estado, administrado por una banda civil y religiosa de presuntos delincuentes y, cuanto más se oculte, más se tardará en ponerle remedio. Si lo tiene.

viernes, 9 de junio de 2017

Misterios de la lógica

El Tribunal Constitucional (TC) anula el decreto ley por el que se aprobó la amnistía fiscal de Montoro en 2012. No anula la amnistía fiscal, como dice El País. Antes al contrario. La consolida, mantiene y legitima con unos razonamientos de una lógica perversa que da por bueno aquello mismo que reprocha y rechaza. Y, al tardar cinco años en dictarla la hace ya prácticamente invulnerable.

De esa lógica se deriva también la que aplica el periódico, al entender que, aunque la sentencia carezca de efectos prácticos, supone un "duro varapalo" al Ejecutivo de Rajoy. La carencia de efectos prácticos tiene doble lectura. En primer lugar, es falsa. Claro que tiene efectos prácticos y muy positivos para los evasores, que son a quienes el PP pretendía beneficiara desde el principio : los de blindarlos más si cabe. En segundo lugar, si no hay efectos prácticos de reversibilidad, que es de lo que trata, es decir, de devolver la pasta, el Ejecutivo, este Ejecutivo, no se dará por vapuleado. Al fin y al cabo, piensan ¿en dónde está mejor el dinero que en el bolsillo de quienes lo roban? 

Al contrario, Montoro y su gente cantan victoria (¿cómo puede hablarse siquiera de dimitir, hombre?) y reducen ya el alcance de la sentencia a una cuestión meramente procedimental: inadecuación de la norma; el contenido (la amnistía) se avala. Cierto, es lo que dice la prensa que dice el TC: el decreto-ley  no es la norma adecuada. Los de Montoro, encantados de aceptar la anulación que viene a justificar la amnistía. Pero eso no es cierto. Según cuenta el periódico, el TC valora el fondo del asunto y lo hace muy negativamente, enmarcándolo en una figura casi incomprensible: la de un gobierno que incita por ley al incumplimiento de un deber y hasta la posible comisión de delitos. Desde luego, un decreto-ley no es el instrumento más adecuado para amparar el fraude. Pero esto plantea la intrigante cuestión de cuál sea el instrumento adecuado para que el gobierno incite al incumplimiento de la ley. Porque eso es lo que ha hecho y sigue haciendo con la amnistía y del modo más descarado. Unos pagamos impuestos. Otros, los amigos del PP y ellos mismos, no. Pura lógica.

Y estos son los que van por ahí diciendo a todo el mundo que hay que cumplir la ley y atribuyéndose competencia a sí mismos -es decir, a los que la incumplen- la tarea de aplicarla. Más pura lógica.

El TC ha anulado el decreto-ley. Ahí me los anuléis todos, dirán los defraudadores. Pero no la amnistía, que campa por sus (pocos) respetos. Ha anulado la causa eficiente, pero no la causa material ni la final que, como siempre, era no pagar a Hacienda. 

jueves, 8 de junio de 2017

Cada vez peor

El gobierno y su partido no quieren comisión de investigación sobre la caja B. El portavoz, Maíllo, la considera "ilegal" (sin explicar por qué) y la atribuye a una operación en contra del PP.

No se han movido un milímetro. En 2009, en una comparecencia insólita, con todos los miembros del Comité Ejecutivo Nacional, Rajoy aseeguraba que la Gürtel no era una trama del PP sino una trama contra el PP. Una foto impresionante aquella, en la que hay imputados, dimitidos, procesados y hasta presos. 

Entre la primera y la segunda denuncia de manía persecutoria, esto ha sido una orgía de corrupción y delincuencia en todos los niveles y todos los sujetos. Hasta el partido está imputado como tal. Sin duda, un hecho insólito, que un partido procesado alimente un gobierno encargado de hacer cumplir la ley. Es literalmente ridículo. Y si añadimos que su presidente -y presidente del gobierno- está llamado a declarar en el proceso, sin duda parte de la trama contra el PP, el ridículo alcanza lo grotesco.

Así que se entiende esa oposición frontal del gobierno a la comisión. Frontal y con todas las armas, hasta las fantásticas, como esa de recurrir a los tribunales con una incomprensible cuestión de legalidad. Desde la declaración de 2009, Rajoy y su gobierno y partido no han hecho otra cosa que obstaculizar toda investigación y, desde luego, la acción de la justicia. Y por todos los medios. Algunos de esperpento, como los últimos nombramientos de jueces afines y el sainete de los fiscales. 

En su furia del Talión, el partido y su gobierno prometen una hecatombe andalusí en el Senado (donde tienen mayoría absoluta) a cuenta de los ERE. La pobre señora Díaz no gana para disgustos. A nadie se le escapa, sin embargo, que, como amenaza, la del Senado es pobre porque el peso político de la cámara es cero. Pero sí revela un espíritu de revancha, de "y tú más" elevado a lo institucional. 

En todo caso, esta gente no está en condiciones de gobernar. Nunca ha tenido clara la distinción entre lo público y lo privado pero ahora ya está en la mayor ofuscación. Rajoy afirma que hará todo lo posible por evitar una declaración unilateral de independencia en Cataluña. Ha tenido 10 años (de ellos seis en el gobierno) para hacer algo y no ha hecho nada, salvo calificar una Diada de dos millones de personas de algarabía. Pues sí, hemos estado gobernados por esto que ahora se encuentra, como el resto del país, con una posible DUI que nadie pensaba fuera posible.

La oposición no tiene más remedio que aliarse para poner fin a este desgobierno. El PSOE se abstiene en las mociones de censura (MC) de Podemos y hace bien. No se contó con él para presentarlas y, aunque la urgencia y gravedad de la situación aconsejaran prescindir de estos remilgos (que no es el caso) queda el hecho de que el partido está recomponiéndose vía congreso y se encuentra en una situación de inmovilidad, como la crisálida, de la que saldrá luego el individuo adulto, capaz ya de tomar decisiones en cuestiones de alianzas con la izquierda. 

La MC de Podemos tiene la noble tarea de servir de prolegómeno a la que se presente posteriormente con apoyo negociado de toda la izquierda y la candidatura de Sánchez a la presidencia. 

Pero tiene que haber moción de censura. Y de ahí, un gobierno capaz de negociar una solución pactada con la Generalitat.

martes, 6 de junio de 2017

Todo se mueve

Fin de semana de encuestas. ABC y El País publican dos bastante coincidentes. En lo esencial, los dos bloques de la derecha y la izquierda mantienen posiciones. El PP flaquea y tiene fugas hacia C's y Sánchez recupera parte del voto emigrado a costa de Podemos. Parece razonable. Es lo que se ve.

En el campo conservador, la tendencia a la baja del PP está garantizada porque el partido vive en un torbellino de corrupción que no puede frenar. Una semana ha durado en el cargo Manuel Cobo, nombrado presidente de una comisión de lucha contra la corrupción. Una semana y se va invocando "motivos personales". El propio partido acelera su caída al entorpecer la acción de la justicia o hacer filibusterismo parlamentario. El descrédito aumenta. Lo de pasarse a C's tiene un aire a mudarse a otro piso en el mismo rellano. Rivera parece lanzado al estrellato. Clausura un seminario aznarino sobre liderazgo y, a continuación, lo ejerce al ser acogido en el club Bildeberg, una mezcla de los Rosacruces y los sabios de Sión.

En territorio cainita de la izquierda, el efecto sifón de Sánchez era previsible, tanto en lo positivo como en lo negativo. En lo primero, por la inaguracion de un discurso nuevo en el PSOE; en lo segundo por el agotamiento del de Podemos. El discurso de la izquierda democrática, si es creíble, tiene mucha fuerza. Ese giro socialdemócrata a la izquierda movido en buena parte por la presencia de Podemos y que tanto alarma a El País, iba a verse amparado y sostenido por un posible triunfo de Jeremy Corbyn en las elecciones generales británicas pasado mañana. Los sondeos muestran una intención de voto creciente de los laboristas y decreciente de los conservadores. Ahora, claro, con los atentados recientes, los ánimos pueden haber cambiado mucho. Por eso Corbyn ha arremetido contra May pidiendo su dimisión por haber recortado las dotaciones policiales cuando fue ministra del Interior.

Al margen de estas cuestiones más colaterales, lo interesante es esa conexión exterior en el discurso. Después de las inglesas vienen las alemanas y Schulz parece quedar en honroso segundo lugar para seguir validando la gran coalición. Todo eso afecta al socialismo español que, además, tiene a quien mirar y mostrar como ejemplo en Portugal. Frente a ese marchamo europeo, exterior, Podemos aparece como una peculiaridad, algo único en el panorama circunvecino. Lo más cercano, Syriza, no es hace tiempo espejo en el que mirarse. Su discurso y su práctica son erráticos, además de reiterativos por lo del Parlamento y la calle. Convocar una manifa en Sol en apoyo de la moción de censura no cambia un ápice el itinerario de aquella, pero viene a ser como si la manifestación fuera la comparsa. Lo suyo sería, en realidad, celebrar el debate de la moción también en Sol.

Esa permanente movilización, con claros destellos mediáticos, sembrada de exabruptos, inconveniencias, exaltados impulsos, contradicciones y tropiezos no es lo más acertado para sentar las bases de una unidad de acción. Sobre todo teniendo en cuenta que esa unidad empieza por faltar en la propia organización, gracias a las famosas confluencias. De modo que, cuando los líderes dicen "nosotros" (el término esencial en el debate político de amigo/enemigo, "nosotros"/"ellos"), cabe preguntarse exactamente a quiénes se refieren.

El discurso nuevo de Sánchez, además del paladio europeo, tiene un terreno muy favorable en el proceso de primarias que, con independencia de aficiones, ha sido un ejemplo de procedimiento democrático. Algo que nadie pone en duda. Y ha sido un acto espontáneo de rebelión democrática de la militancia con una muy alta participación. Como todo el mundo reconoce. En esa rebelión democrática hay bastante inpirado en Podemos o en lo que Podemos dice que hace, de interactuar con la militancia. Aquí la militancia ha desbaratado los planes ("chusqueros", ironiza Borrell) de los golpistas del 1º de octubre y ha repuesto en su cargo de SG al defenestrado Sánchez con fervor parecido al de los seguidores de Benito Juárez cuando este volvió del exilio; más cerca aún, los seguidores de Tarradellas cuando este regresó a presidir la Generalitat restaurada.

Pero no lo ha hecho de modo tumultuario, imprevisible, repleto de sorpresas y celadas, sino de una forma ordenada, pública, mostrando una poderosa estructura territorial de partido. Es una maquinaria de militantes, muchos de ellos voluntarios, tangibles en la vida cotidiana de la gente, cosa muy necesaria en las campañas electorales. No es una militancia vivida en las redes, sino una mezcla de ambas, un híbrido entre las redes y la vida real, ambas interactuando. Y  eso es muy poderoso siempre que el líder no defraude.

Plantea un voto a un partido que cuenta con presencia en las redes y muy difundida estructura territorial que se orienta a la izquierda pero solo a título de promesa. ¿Cómo dar crédito a esa promesa? Sencillamente, aplicando la línea de izquierda a la organización del mismo partido: voz y voto de la militancia, transparencia y responsabilidad. La ocasión llega. Las baronías se pliegan, pactan. Solo Andalucía trae aires de fronda. Y esa es la dura prueba de Sánchez. La ocasión llega, pero la pintan calva.

Conseguir que Andalucía, con el consabido respeto a sus peculiaridades históricas, actúe como una pieza más del mosaico de la política del PSOE para España (no como una tierra exenta) es vital para este y el crédito de su nueva línea de izquierda. Esta deberá reconocer que se vive un momento preconstituyente.

Lo interesante viene siempre al final, en un colofón reiterado en todas las piezas de análisis político español hoy día: ¿y qué se propone para Cataluña? Ya ha quedado claro lo que no se propone: referéndum, no. Es ilegal.

 Debiera quedar igualmente claro qué se propone. 

jueves, 1 de junio de 2017

El destrozo

Es imposible valorar el destrozo que Rajoy ha causado. Estamos demasiado cerca, en medio de él, en un griterío colectivo permanente. Se estudiará en los libros de historia que abrirán con la intrigante cuestión de cómo ha sido posible que semejante incompetente haya desgobernado el país. La primera parte, la Xª legislatura, se echará a cuenta de la mayoría absoluta del PP. La segunda, el gobierno en funciones, dos elecciones, un gobierno en minoría, a cuenta de la correspondiente incompetencia de la izquierda. 

El gobierno no gobierna. Se defiende. Tapa agujeros. Comparecen sus ministros y altos cargos a proclamar su honradez personal en un aluvión de escándalos sin fin. Todos pendientes de las revelaciones que pueda hacer alguno de los suyos hoy entre rejas. Ahí está el presidente convocado a declarar en persona y, como testigo, a decir la verdad, algo para lo que parece estar incapacitado. Lo curioso y muy y mucho español es que, en lugar de cuestionarse cómo puede estar involucrado en un proceso penal el presidente del gobierno, los medios acusen a los jueces de buscar un "juicio político", una foto, una imagen, en lugar de permitirle declarar por skype. 

Asunto anecdótico, pero representativo. Un país -y menos "una gran nación"- no puede permitirse tener un fiscal anticorrupción con una cuenta en un paraíso fiscal; ni un ministro de Justicia reprobado por el Parlamento; ni un imputado diario; ni un presidente acusado de haber cobrado sobresueldos y al que mañana pueden llamar en condición de investigado. Recuérdese que en este reino del hampa nadie pone la mano en el fuego por nadie, incluido González quien no la ponís ni por él mismo.

El destrozo ha sido mayúsculo. Rajoy ha socavado el Estado del bienestar y ha destrozado el de derecho, controlando el poder judicial y usándolo para politizar la justicia. 

Ese destrozo es ya grave, pero hay otro más profundo que va con él. Ha destruido el poco o mucho compromiso, cierto o imaginario, crítico o laudatorio, de la transición. El destrozo causado se ha hecho con un ánimo de revanchismo franquista. La primera legislatura fue un monumento a la restauración del espíritu de la dictadura: sus tres pilares fundamentales fueron la LOMCE, la Ley "Mordaza" y las reformas de la Justicia perpetradas por Ruiz Gallardón. Todo esto, con mucho más en cuanto a autoritarismo, corrupción y agresividad, ha acabado demostrando que España no tiene remedio, que es imposible conseguir que la oligarquía dominante tradicional se acompase a los tiempos y abandone su carácter y práctica agobiantemente antidemocrática. 

Este país, con una monarquía sin legitimidad de fondo, no puede hacer frente a la reivindicación independentista republicana de los catalanes. Y aquí es donde el destrozo de Rajoy alcanza las proporciones históricas que a otro normalmente constituido quitaría el sueño: un país se rompe por la incompetencia de su gobernante. 

La parte correspondiente en el destrozo a la izquierda, en toda su ridícula complejidad, quedará para otro post. Por ahora séame permitido insistir en que el renovado (y parece que hasta espontáneo) apoyo del PSOE a este gobierno que no está en condiciones de gobernar no es de recibo por la izquierda. Una candidatura que se armó contra la abstención frente al PP cambia esa abstención por un voto afirmativo. 

Todo por miedo a Cataluña. Y ahora Puigdemont lanza la temida pregunta de si el gobierno está dispuesto a recurrir a la fuerza contra Cataluña. Parece que el gobierno, sí. La cuestión es si también lo está el PSOE.  Y parece que también. Lo que salga de ahí caerá sobre sus respectivas cabezas.

miércoles, 31 de mayo de 2017

"Este país es una puta mierda"

La expresión es muy dura, desagradable, grosera, probablemente injusta. No es mía. Es de Ignacio Gónzález en una de sus castizas conversaciones telefónicas con alguno de sus compinches, cómplices y amigos, entre los que se encuentran, al parecer, el ministro de Justicia, el ex-ministro Zaplana, etc. Todas personas relevantes de la derecha; gentes de orden, probablemente católicas. Entre ellas el tal González, personaje público que llegó a ser presidente de la Comunidad de Madrid, tras haber sido mano derecha (y larga) de Aguirre. Un hombre por encima de toda sospecha, que administró miles de millones de dinero público de los que, con ayuda de su familia (la derecha siempre vela por la familia) sustrajo presuntamente cientos en una complicada red mafiosa, según parece con complicidades en muchos puntos de todos los poderes del Estado. Del ejecutivo, ministros; del legislativo, diputados y senadores; del judicial jueces y fiscales.

¿Un caso aislado? No, claro. Un partido con 900 imputados no tiene 900 casos aislados. Es un partido corrupto o, como dicen los jueces, una supuesta organización para delinquir. Y no de hace tiempo o en un lugar lejano. Aquí, ahora y hasta el futuro inmediato. Ese partido y ese gobierno tienen un nuevo presidente de Comunidad Autónoma (el de Murcia) imputado y un ministro reprobado con petición de dimisión junto a sus dos máximos fiscales, esos probos funcionarios a los que se atribuye la resurrección del viejo afilador. El titular de "Anticorrupción" es copropietario de una sociedad off-shore. El conjunto presidido por alguien citado a declarar como testigo en un proceso penal por primera vez en la historia.

Todo lo anterior era evidente hace meses, años incluso. Defenestrado en el golpe de mano "chusquero", Sánchez levantó bandera por el "no", sostuvo que la abstención habia sido un error y ganó las elecciones asegurando que pediría ipso facto la dimisión de Rajoy porque ni él ni su partido están en condiciones de gobernar. En lugar de ello lo ha llamado y se ha puesto literalmente a sus órdenes. Esgrimiendo el sagrado interés de la Patria, el PSOE renuncia a cuestionar la gestión anterior de la derecha respecto a Cataluña y apoya incondicionalmente una orientacion represiva del gobierno. Nada de dimisión: apoyo en toda regla. Y, de regalo, los presupuestos.

¿Cuál es la razón de este giro? Tengo una hipótesis. Asustados los barones y viejas glorias del PSOE (los de la foto del Ifema), al ver en directo y en tiempo real las condiciones de la candidata que apoyaban, tomaron una decisión. Hablaron con el candidato al que habían defenestrado por sospecharle veleidades pactistas con los indepes y le prometieron neutralidad en la campaña si él, a su vez, prometía mantener la unión nacional bajo la égida del PP. Obsérvese que ninguno de los del Ifema volvió a hablar en público a favor de Díaz, exceptuado el inimitable Zapatero. La andaluza se trabajó la campaña a solas y únicamente consiguió llevar al mitin de cierre a un Alfonso Guerra que parecía el espectro del Comendador. El resultado fue el que fue y lo primero que ha hecho Sánchez ha sido cumplir con el pacto antes que con su palabra. Y, de este modo, quien venía del frío para echar a la derecha, ha sido quien ha acabado de apuntalar el gobierno de la derecha más corrupta de Europa. Si non è vero, è ben trovato. 

Hay que hacer las paces, unir y recuperar el partido y prepararlo para las próximas elecciones que pueden ser en cualquier momento, sobre todo si el mandato del congreso es que pida la dimisión de Rajoy y haga una oposición eficaz, no "constructiva" como la de la gestora y la que el SG ha empezado a hacer. Esto quizá le resuelva la cuestión de la paz interna en el partido, depende de cómo se lo tome la militancia. 

Pero le queda articular una posición respecto al otro partido de la izquierda. La obsesión de Podemos con el protagonismo mediático lo lleva a entender su relación con el PSOE como una de amor-odio en la que acaba prevaleciendo el odio porque está anclado en el esquema conceptual de la vieja relación PSOE-IU. Por ello no puede convertir el espectáculo en realidad tangible y se ve obligado a recurrir muy a su pesar al primogénito, al que, como Jacob, trata de engañar sin conseguirlo porque el PSOE ahora está ahito, pisa fuerte, pues ¿no se codea con el presidente del gobierno en un episodio que sintetiza el renacer del venerable bipartidismo? Eso es preparar maquinaria de elecciones en nada de tiempo. Chapeau.

Lo malo es el discurso. Y sobre todo el punto negro de este, el pasaje de turbulencia, el nombre que, como el de la Biblia, no se puede nombrar: Cataluña y su proceso independentista. Al llegar aquí, se cierran las filas y surge un "no" bronco y a coro, el "no" nacional español. Sin razones, salvo el respeto a la ley. Pero ninguna ley puede pasar por encima de la voluntad del 75% del electorado de un territorio, una inmensa mayoría. Se responde que esa mayoría es minoría en el seno de otra mayoría, la española. Cabe dejar este debate a quien le interese y preguntar directamente al PSOE (a la izquierda en general) si también cree, como finje hacerlo la derecha, que el independentismo es una cuestión de un grupo de fanáticos, medio nazis y corruptos que han secuestrado la voluntad del buen pueblo catalán, más español que los manchegos. 

Si no es así, si cree que el millón y medio de votantes del JxS y los cuatro y pico millones de electores que piden un referéndum merecen un respeto y que se les escuche, como tanto preocupa a la vicepresidenta del gobierno, ¿qué piensa hacer al respecto? ¿Tratar la cuestión como un problema de orden público que se resuelve solo con medidas represivas o, como dice un dirigente de la nueva socialdemocracia, coercitivas? Esa propuesta de reforma federal de la Constitución,  se inspire o no en las de Anselmo Carretero, ¿qué viabilidad tiene? Sobre todo, ¿qué viabilidad tiene en Cataluña? 

Entre tanto, en este país, en donde rige la ley, y donde se fusiló a un presidente de la Generalitat, hoy hay otro que lo fue, procesado, como procesada está la presidenta del Parlamento y otros cargos o excargos de la Generalitat. Y la perspectiva es que el conflicto se agrave y se convierta en una espiral. 

A lo mejor tiene razón Ignacio González en su juicio. Él parece parte inseparable de este país.

miércoles, 3 de mayo de 2017

El Estado de derecho no funciona

Es una convicción generalizada a la vista del estado de la administación de justicia, su principal soporte. La gente normal, la ciudadanía no comprende episodios que pueden tener muy sólidos fundamentos pero resultan escandalosos. Nadie entiende que una tuitera sea condenada a años de cárcel por hacer chistes sobre Carrero Blanco y los fascistas puedan realizar actos públicos de exaltación de sus modales impunemente. Que los rateros, los autores de hurtos de menor cuantía, los falsificadores de moneda, las bandas de robacoches sean perseguidas, juzgadas y condenadas con celeridad y los presuntos autores de grandes estafas, apropiaciones indebidas millonarias, anden en libertad con procesos que se eternizan y, al final, quedan en casi nada, como ha sucedido con el caso Urdangarin.

Eso es lo que la gente ve, lo que escandaliza y no se entiende, hasta que salen a la luz las maniobras del PP para poner a su servicio el poder judicial y obstruir cuanto pueda la acción de la justicia. Entonces se atan cabos y se va viendo cómo este desastroso estado de cosas no se debe a motivos misteriosos, incomprensibles, genéticos o telúricos sino que se debe al deliberado propósito del partido del gobierno por interferir en la acción de la justicia en su favor, para eludirla en todos los momentos del proceso: impedir que se descubran sus delitos, que son ya numerosos y pinta tienen de ser muchos más; si se descubren, que no se investiguen; si se investigan, que no se juzguen; si se juzgan, que sea por jueces de su orientación política; si es por otros, que los expulsen de la carrera judicial; si son condenados, que los indulten cuanto antes.

Es política de partido: el intento de quedar impune de sus infinitas fechorías, si es necesario, a costa de acabar con la independencia del poder judicial y, por ende, con el prestigio y el respeto de que debiera estar rodeada la administración de justicia. Con esa clave presente, todas las medidas que el gobierno de Rajoy ha tomado (o dejado de tomar) cobran un sentido nuevo porque encajan en el propósito aludido de destruir el Estado de derecho.

Cabe recordar el episodio de los dos jueces afines al PP, Enrique López, quien hubo de dimitir del Constitucional por conducir beodo, y Concepción Espejel, agradecida amiga de Dolores de Cospedal. Ambos empeñados en conocer de causas de la Gürtel y a los que fue necesario recusar porque no se inhibían. Lo mismo que las reformas de Gallardón, de cuando era ministro de Justicia, en especial las tasas judiciales, que trataban de excluir del recurso al juez a la gente con pocos recursos, o sea, casi todo el mundo, el mismo Gallardón que puede ahora acabar investigado por su gestión como alcalde. Y, por supuesto, las reformas propuestas por el inefable ministro Catalá, desde trasladar la instrucción de los jueces a los fiscales hasta aplicar una forma de "ley Berlusconi", reduciendo drásticamente el plazo de instrucción, con lo que numerosos crímenes quedarán impunes.

Todo eso prueba que hay una voluntad política evidente del gobierno de manipular la justicia para impedir que esta acabe haciendo pedazos el partido, imputado en un par de casos. En realidad hay una posible y altamente condenable connivencia entre los políticos, los gobernantes y los presuntos delincuentes, como si fueran gentes de la misma casa y, en buena parte lo son. Algún miembro del gobierno avisó a González de que estaba siendo vigilado. Y el ministro de Justicia actual envía un whatsap al mismo hombre en el que le desea que se le aclaren "los líos", un deseo que tiene la dimensión moral del SMS de Rajoy instando al presunto delincuente Bárcenas a ser fuerte.

Faltaba esta trifulca vergonzosa de los fiscales. La fiscalía es el órgano público encargado de velar por los intereses colectivos y, allí en donde la justicia funciona y los gobernantes son honrados, es una pieza esencial del Estado de derecho. Pero también es el caballo de Troya del poder político en la administración de justicia y lo que estos fiscales -el general y el Anticorrupción- parecen demostrar es que sirven con mayor celo los intereses de los gobernantes que los públicos y que están literalmente al servicio del poder, con el fin de desactivar el efecto de la corrupción del PP. 

En la justicia no hay términos medios: lo que no es justicia, es injusticia. Ahora díganme ustedes con qué ánimo pueden escucharse las habituales sinsorgadas del presidente de los sobresueldos sobre la independencia de la justicia o contemplar la acción de magistrados, jueces y fiscales que no están por encima de toda sospecha. 

Pensando en cómo puede terminar este desbarajuste, se me vienen a la memoria los increíbles planos finales de Zabriskie Point, la película de Antonioni, con la música de Pink Floyd.

lunes, 1 de mayo de 2017

"Lezogate". Una historia de gangsters

Según arrecian las revelaciones, todo, hasta los episodios más rocambolescos, va tomando sentido. La famosa “gestapillo”; las curiosas imágenes de Ignacio González, creo, y un su amigo en algún lugar del Caribe, portadores de sendas bolsas de plástico en las que, según ellos, había toallas; el enrevesado asunto del ático evanescente de González; el octogenario padre de este, despachando en el Senado.

Realmente, el gobierno de Madrid, y de España entera, en los últimos años ha sido una muestra de la picaresca hispana de todos los tiempos, desde los primitivos de llevarse unos dineros extras mensualmente en forma de sobresueldos o enchufar al padre, la madre, los primos, los allegados, hasta los más ultramodernos de encriptar mensajes y camuflar los latrocinios por métodos telemáticos.

Según parece, Aguirre era sistemáticamente espiada en su propio despacho y, según parece también, González, su mano derecha, sabía todo sobre la cabeza en tanto que esta, la cabeza, no sabía nada de su mano derecha. Vaya cabeza. Aguirre pasa de ser una política audaz y que habla alto a convertirse en un ser ridículo, un fantoche de cuya vanidad se aprovechan unos truhanes para perpetrar sus fechorías.

La señora es ya una mojama política. La cazatalentos, vaya, que ha resultado ser la más tonta de la cuadrilla. El personaje que esta penúltima curva del laberinto de la corrupción ha revelado a nueva luz es el inenarrable expresidente de la CA de Madrid. La historia de las complicadas fechorías que se le imputan, su capacidad de organización, su manejo de los hilos del poder, sus tratos con otros gobernantes, sus presuntos vínculos con las otras tramas delictivas del PP y su supuesta práctica de interferir en los procedimientos judiciales dibujan un personaje insólito, uno que, a diferencia de la lideresa, ha pasado de ser una especie de fiel y oscuro mandado a resultar una especie de genio de la maquinación, un artista de la doble vida: gobernante de día/ladrón de noche. Alguien a quien faltaría tiempo para dedicarse a la gobernación, es decir, lo suyo.

No contento con lo anterior, el personaje intentó hacerse con Caja Madrid, para lo que contó con el apoyo cerrado de la necia vanidosa a la que espiaba y manipulaba. Con la Caja en la mano, este pillastre hubiera comprado no el Brasil, sino la China entera. Por desgracia para ellos, otro presunto delincuente, Rodrigo Rato, contaba con apoyos superiores: Rajoy y Zapatero. También en el trinque hay escalafón, sobre todo entre profesionales.

Puede parecer algo exagerado, pero no lo es. El personaje está tallado en roca granítica. Tras abandonar el gobierno de la CA de Madrid ha realizado diversas actividades. Una de ellas, escribir dos artículos por semana para La Razón, al precio de más de quinientos pavos la pieza, como si fueran reflexiones de Churchill. Así el periódico devuelve en parte al exgobernante la pasta que este le adjudicó arbitrariamente en subvenciones, que otorgaba en razón inversamente proporcional a la difusión. Porque el gobierno del PP es literalmente el gobierno del hampa: las promociones se acuerdan según enchufes y parentescos; las subvenciones, según afinidades delictivas.

Y, por si alguna duda quedara, ahora asoma otra aventura insólita del héroe, que estaba al parecer negociando un proyecto para privatizar la sanidad pública de Egipto utilizando para ello fondos de la cooperación. Cree tener experiencia porque ya intentó hacerlo en el gobierno de Aguirre y, al final, no pudo pues se lo impidió el Tribunal Constitucional. "Privatizar" llama este pájaro a apandar con todo lo público para metérselo en el bolsillo o en el algún jeque amigo a cambio de la correspondiente mordida. De la nueva jugada nos hemos enterado por grabaciones de la policía. El espía, espiado.

No se me negará que de la banda de ladrones del PP  salen tipos novelescos, a la par que patibularios: Bárcenas, Camps, Mato, Matas, Barberá, Fabra, Granados, González... una galería de hampones digna de una película de cine negro.

No se sabe cuánto tiempo tendrá la conexión árabe entretenida a la opinión pública, pero se le echa encima otro escandalazo de típica corrupción pepera con los parques eólicos de Castilla y León. Es injusto que se mezcle en esto al pobre Eolo. Estos parques de Castilla y León debieran llamarse “parques herméticos”, de Hermes, el dios de los ladrones. Y desfalco, expolio de lo público a lo grande, para hacer más grande aun lo privado, lo de los bolsillos privados, las fincas, las cuadras, las piscinas. Comisiones para arriba y para abajo, licitaciones fraudulentas, amaños, adjudicaciones ilegales, malversación, en fin…el estilo de la casa. Doce o catorce imputados. El saqueo de lo público.

Abrumado por la avalancha de corrupción y las tarascadas de la izquierda que pide su dimisión o una moción de censura, Rajoy ha dado luz verde a la formación de una comisión interna del PP para luchar la corrupción, como si esta fuera algo ajeno al PP, algo venido del ultraespacio. La idea y el momento son tan chuscos que invitan al comentario festivo. Sabido es que, cuando no se quiere resolver un problema, se nombra una comisión. Pero esta en concreto tiene más gracia. ¿A quién van a nombrar para presidirla y componerla? ¿Qué quiere decir "luchar" en el PP? Y ¿qué competencias tiene? ¿Puede investigar o tiene que empezar por investigarse a sí misma? Su función última ¿será descubrir y denunciar la corrupción o encubrirla?

miércoles, 26 de abril de 2017

Vértigo

La sombra de la plaga se cierne sobre el reino. La plaga de la corrupción que, como el ángel exterminador, visita las casas y se lleva al primogénito. Y al siguiente y a toda la progenie y a la servidumbre.

El juez ha mandado a prisión incondicional a Jordi Pujol Jr. con ánimo de evitar que siga en actividades delictivas. Lady Aguirre ha dimitido in lacrimando y trata de convertir su dimisión en un cortafuego por lo que pueda pasar, que pasará. El hermano de Ignacio González, Nacho para el ministro de Justicia, dice que no piensan comerse solos el marrón. Verdad que esto lo dicen o insinúan todos. Bárcenas también empezó así y ahora parece resignado a devorarlo por entero a cambio de que su mujer quede exonerada. Caballerosidad obliga, sin duda. No precisamente la del presidente de los sobresueldos, quien ha puesto un océano entre él y este peliagudo jardín de flores venenosas. Aun así le llegó un whatsap de Aguirre, anunciándole media hora antes su dimisión. Otro mazazo para el sacrificado prohombre que queda ahora ya en exposición, como el santísimo, con exigencia universal de dimisión. Da ruedas de prensa sin preguntas y coloca rollos al personal sobre la prosperidad económica a él debida. Del Brasil tiene previsto viajar a la otra punta del mundo y enlazar un periplo largo a ver si, en el ínterin, esto se pacifica, no vayan a recibirlo con un autobús y una cacerolada. Hay incluso quien especula con que no tiene previsto regresar, sino que pedirá asilo político en algún país con el que no haya acuerdo de extradición.

Porque aquí no va a quedar títere con cabeza. La delegada del gobierno, Dancausa, imputada en un asunto turbio con un enorme daño patrimonial a la administración pública. Villar Mir, el Villar Mir de toda la vida, la ubicua OHL, esa extraña empresa Indra, que financiaba al PP y le contaba los votos, un empresario, amigo de la Reina, todos clientes asiduos de los tribunles. Díaz Ferrán se querella contra Pablo Iglesias a causa de su rostro en el Trambús, supongo que por el derecho a la propia imagen, siendo así que la que ofrece en Soto del Real es peor que la del vehículo/picota. A su vez, Iglesias ha dejado sin púlpito en la SER a mosén Errejón, lo que tiene a sus partidarios muy mosqueados, pues no parecen conformes con las explicaciones de Echenique del tipo de "tú tienes dos ojos; el partido tiene diez mil". Errejón será sustituido por Irene Montero por decisión del argos partidario porque, según estos demócratas, los tertulianos no los eligen los medios, sino las jefaturas del partido.

¿Alguien creía que las cosas iban a cambiar por mucho que se movieran? Ahí tienen ustedes al ex-ministro de Justicia del reino, llevando en hombros el féretro de su suegro, ex-ministro a su vez de Franco, al son del Cara al sol, camisas azules, brazos en alto. 

Todo sigue igual. Como en el NO-DO.

martes, 25 de abril de 2017

Dimensiones de una dimisión

Tenía razón OK Diario, Aguirre planeaba dimitir el domingo o el lunes. No lo hizo el domingo, día del Señor, pues podría interpretarse torcidamente. Lo hizo el lunes, día de la luna, famosa por ser una embustera, aunque no tanto como la propia Aguirre, que ya ha dimitido tres veces.

Una rueda de prensa de tres minutos sin preguntas y una dimisión lacrimógena que la afectada ha tratado dee convertir en un acto de responsabilidad política. A simple vista más parece una decisión a regañadientes, por tercera vez, tras haber intentado evitarlo a toda costa y, según las malas lenguas, cuando puede encontrarse al filo de una imputación penal. El reconocimiento de Aguirre de su culpa in vigilando tiene un alcance de responsabilidad penal y civil imprevisibles, dado que aquí se han cometido al parecer delitos tremendos. Y, además, debe añadirle la culpa in eligendo, eso que ella, siempre tan chulapa, minimiza hablando de "ranas". Y sin contar con que, de todas las actividades de su gobierno, la sanitaria, a la que aun no se ha pasado revista, promete ser un foco mucho más abrumador de corrupción que la gestión de la Charca de Isabel II.

De todo eso puede salir una imputación. Sin duda, Aguirre lleva años "haciéndose la rubia" y hasta es posible que lo sea, pero no es creíble que haya presidido sobre un emporio de corrupción y latrocinio y no se haya enterado de nada. No se pude gobernar con una mano derecha, González, que ha convertido su familia en una verdadera empresa de presuntos delitos y en donde todos, desde sus hijos hasta su octogenario padre tenían un cometido. El padre es hoy nonagenario pero, según parece, sigue siendo útil a la empresa lavando dinero.

Aguirre no estaba en menudencias, sino en las alturas teóricas de la doctrina neoliberal que le insuflaban sus consejeros empresariales (alguno ya en la cárcel) y sus asesores aúlicos. Paladina del libre mercado y el fin de las mamandurrias socialistas, no tenía por qué parar mientes en las que ella iba sembrando a su paso. Pagar periodistas a su servicio con dineros públicos en TeleMadrid no era mamandurria. Colocar en el Ayuntamiento de su amiga Botella a Carromero con un sueldazo tampoco era mamandurria.  E così via. Lástima que el resto de los mortales no lo veamos así y que consideremos que entre el liberalismo y la política del saqueo y la rapiña debe haber una separación que ella parece desconocer.

Por último, la dimisión de Aguirre tiene una dimensión poco reseñada hasta la fecha, una dimensión política que apunta directamente a Rajoy. Aguirre no ha dimitido porque la hayan pillado con las manos en la masa o en flagrante delito, ni porque se haya beneficiado directamente de los delitos de sus elegidos, aunque sí indirectamente, por ejemplo, financiación ilegal de elecciones. Dimite por responsabilidad política. Justo la situación de Rajoy, responsable político del universo de corrupción de la política española. En su caso, además, hay un presunto beneficio directo, derivado del cobro de sobresueldos en B que él mismo llegó a admitir.

Si Aguirre dimite, Rajoy debe hacerlo igualmente, incluso con mayor motivo.

lunes, 24 de abril de 2017

El éxito de la abstención

Les da vergüenza decir que se abstuvieron en la investidura de Rajoy para que siguiera gobernando el PP. Por eso los golpistas del PSOE se justifican diciendo que tienen al gobierno atado en corto y controlado y que, en el fondo, hace lo que ellos dicen.

El dato de la noticia nos ahorra mayores explicaciones. El PSOE de la junta gestora miente, como siempre: el PP veta toda la labor legislativa de la oposición. Esto quiere decir que el resultado es doblemente desastroso pues el PSOE trabaja como si realmente consiguiera lo que se propone, pero no lo consigue porque el PP está en contra. Realmente, la abstención solo ha servido para poner los votos de los electores socialistas al servicio del PP.  

Y el futuro inmediato aun pinta peor. El gobierno está preparando un conflicto de competencias ante el Tribunal Constitucional para mantener su práctica de veto a todas aquellas iniciativas legislativas de la oposición que, a su juicio, modifiquen los Presupuestos al aumentar los gastos. Es decir, un proyecto para emascular el Parlamento y conseguir el tipo de gobierno que gusta a Rajoy y el PP: la dictadura. 

Con la sumisión del PSOE.