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sábado, 15 de julio de 2017

La belleza del combate

Caixaforum tiene siempre dos o tres exposiciones en marcha en ese curioso edificio del Paseo del Prado de Madrid. Una más, en realidad, porque el propio edificio es casi una exposición en sí mismo. Piedra por fuera en airoso equilibrio con un jardín vertical que debe de ser de lo más fotografiado por los turistas en la capital. Por dentro, metal, como una construcción futurista, al estilo de Metrópoli. Coronado todo con una cafetería de diseño absoluto, desde las ventanas al mobiliario, pasando por unas curiosas lámparas que parecen sacadas de alguna película de fantasía.

Multiplicar las exposiciones es una decisión muy favorable a los visitantes que pueden elegir o ver varias. Ayer, después de la de 120 años de cine y pintura, bajamos a la de la Grecia clásica, temática sobre el espíritu de competición en la Hélade. Está hecha en el marco de colaboración con el Museo Británico y tiene algunas piezas de la fabulosa colección de este, entre ellas, un trozo del friso del Musoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas del mundo. Cráteras, cerámicas piezas que ilustran la vida agonística en todos sus aspectos: la guerra, los juegos de mayores, los de niños, las competiciones teatrales. Es refrescante y didáctica. Los niños visualizan manifestaciones artísticas de la mitología que aprenden en el colegio No tiene precio un rosetón que muestra los doce trabajos de Hércules.

Además, hay un espacio recreativo para que los niños se hagan fotos como sombras chinescas pero pertrechados de los cascos, petos, corazas de los guerreros de entonces. La idea es que reproduzcan el combate entre Héctor y Aquiles, a quien consideran los comisarios de la expo de pareja condición con Hércules, basándose en que los dos sin hijos de un inmortal; Hércules, de Zeus y Aquiles de Tetis. Pero luego no hay ni color. Hércules es un héroe humano; Aquiles, no.

Los mayores también disfrutamos por otros lados. Se exhiben instrumentos de juegos de los niños griegos. Entre ellos, unas tabas, con las que se siguió jugando, al menos hasta mi infancia, cuando acostumbraba a perder mis cromos con aquel maldito hueso. La taba era un juego con reglas y nombres. Las cuatro posiciones en que podía caer el astrágalo eran tripa, pozo, rey y verdugo. Las reglas eran estrictas.

Hay también un busto de Eurípides, uno de los que más competía por el favor del público en las competiciones teatrales, a las que los ciudadanos acudían a miles en una época poco favorable a los desplazamientos. Y algunas copias romanas de estatuas helenísticas. Y resulta curioso ver la idea que los griegos tenían de sí mismos en las pinturas de las vasijas o las ánforas.

Lo del Mausoleo tiene su intríngulis. Viene decir que los seres humanos son competitivos hasta más allá de la muerte y rivalizan por dejar memoria si no por su dichos o hechos, por sus obras, como las pirámides. Y esta competitividad refleja un mundo enteramente masculino, viril. De las mujeres ni se habla. El friso del mausoleo es también famoso por su contenido: la única muestra de mujeres guerreras: amazonas. Parece que las espartanas tenían educación militar, pero no consta que participaran en los combates.

La lucha, la competitividad, la agonía es común a hombres y mujeres, y legítimo. Pero ha costado más de dos mil años empezar (solo empezar) a reconocerlo.

viernes, 11 de septiembre de 2015

El paso de los pueblos.

Con tantos acontecimientos públicos, tan intensos y en los que tiene uno que implicarse por ser hombre de este tiempo, llevo una  temporada sin subir posts de temas que no sean políticos. Pero eso no quiere decir que haya descuidado esta vertiente palinúrica. Solo ha pasado a un segundo plano por necesidades del momento. Sin embargo he ido acumulando material que aflorará a medida que el torbellino del día a día lo permita. Y esta es una buena ocasión: aprovechando la calma chicha inmediatamente anterior al estallido reivindicativo de hoy con la Diada catalana, aprovechamos para hacer una visita a las ruinas grecorromanas de Empùries, Ampurias en español, muy cerca ya de la frontera con Francia. Casualidades del destino, uno de los mosaicos de la ciudad griega de la segunda época, la que el primer director de las excavaciones en 1908, Puig i Cadafalch, bautizó como Neapolis para distinguirla de la más antigua, Palaiopolis, muestra la escena homérica del sacrificio de Ifigenia en Aúlide. Lo consideré premonitorio porque, como se recordará, el sacrificio de Ifigenia es el tributo que Artemis exige a Agamenón para que termine la calma chicha que impedía zarpar hacia Troya a la flota de los argivos.
 
Hacía un día estupendo, soleado, el cielo azul, la mar añil, casi nadie en las excavaciones, que, por cierto, aún no han concluido ni lo harán en mucho tiempo, propiciaban la meditación y el ensueño. Los extensos y silenciosos recintos que albergan tan variadas ruinas, con sus murallas ciclópeas y los restos de sus tres ciudades, las griegas y la romana, en un paísaje de arenisca, granito y coníferas, asomado al golfo de Rosas, hablan a través de las piedras, las avenidas, los altares, los templos, los foros y los abundantes restos de construcciones industriales, comerciales. Porque eso fue desde el principio Emporión, esto es, "mercado", un asentamiento griego del siglo VI a.d.C., similar a los otros del litoral occidental del Mediterráneo, como Marsella o Hemeroskopeion, hoy Dénia. Emporión llegó a ser tan importante que se quedó como propio el nombre común de emporio y así lo recogieron luego los conquistadores romanos.
 
Por Ampurias pasaron muchos pueblos. Los que se asentaron en primer lugar en una zona que ya estaba poblada por indígenas indigetes (la única que paradójicamente sigue habitada hoy día como San Martí d'Empùries), esto es, los fundadores de la colonia, fueron comerciantes focios, provenientes de la próspera Focea, en el Asia Menor. De los focios, que prácticamente desparecieron cuando Lidia fue conquistada por los persas, decía Herodoto que fueron los primeros navegantes. Y la prueba está en Ampurias, a donde llegaron desde el otro extremo del Mediterráneo.
 
Las excavaciones han sacado a luz no solo los planos de las ciudades y diversos edificios cuyo uso todavía esta pendiente de explicación, sino buena cantidad de piezas de todo tipo, ajuares, utensilios de cocina, ánforas, crateras, monedas, armas, etc que atestiguan del esplendor de una colonia de comerciantes muy influida por los cartagineses y en tratos frecuentes con los tartesios, los etruscos, los demás griegos, los egipcios, etc. Toda esta riqueza se exhibe en un museo aledaño bien provisto que asimismo alberga la estatua de Asclepios, la más importante del conjunto que debía de encontrarse en los restos del templo que, al parecer, se edificó sobre otro dedicado a Artemis y de ahí, claro, el mosaico de Ifigenia.
 
Durante la segunda guerra púnica, los romanos conquistaron Ampurias con el fin de romper la retaguardia del ejército de Aníbal, que había invadido Italia. Lo hizo Cneo Cornelio Escipión Calvo, el de la "pira de Escipión". Más tarde, a raíz de una sublevación de los indígenas, Roma mandó una fuerza expedicionaria que la sofocó y se asentó definitivamente, dando origen a la ciudad romana. Desde Ampurias, Roma comenzó la conquista de toda Iberia. La antigua Emporión focia fue la puerta de la romanización de la península.
 
Llegaron  luego los visigodos, de los que hay algunos, pocos, restos, los árabes y finalmente los cristianos que construyeron algunas iglesias medievales una de las cuales, convenientemente desacralizada, alberga el museo de Ampurias. 
 
Merece la pena pasar unas horas en un lugar en el que durante más de 2.500 años han vivido, comerciado, guerreado y creado tantos pueblos con tantas tradiciones. Serena el ánimo y lo contenta. 

(La imagen es una foto de ikimedia Commons, bajo licencia GNU).

viernes, 21 de agosto de 2015

Podemos y la tozuda realidad.

En la entrevista que me hizo el otro día Josep Rexach Fumanya para Vila Web se me ocurrió decir que "según lo que pase el 27S es posible que Podemos no llegue a noviembre" y Josep, con el olfato del buen periodista, puso la expresión como titular. El juicio pesimista sobre Podemos partía del temor de que el partido de los círculos no consiguiera enmendar sus yerros y me refería sobre todo a los que viene cometiendo en Cataluña. Ayer, sin embargo, el porvenir aun se le tiznó más con el evidente fiasco de Syriza, con quien Podemos ha unido siempre sus destinos. En síntesis, el viaje de Podemos hacia el fracaso puede desgranarse en tres momentos: a) antecedentes; b) Cataluña; c) Grecia.

a) Antecedentes. Las elecciones europeas de mayo 2014 (casi parecen de otro siglo) fueron un lindo festival. Allí surgía, virginal, vital, arrolladora, una nueva fuerza que iba a cambiar las mustias formas de hacer política en España. Algunos advertimos del espejismo de dar a las europeas un valor de extrapolación cuando, en realidad, el electorado no se las toma muy en serio y se permite ciertos lujos (como votar a unos perfectos desconocidos que salen mucho por la tele) porque no teme que haya consecuencias negativas. Pero no nos hicieron gran caso. Borrachos con la victoria electoral, halagados por lo medios, aupados en lo sondeos, los de Podemos perdieron el mundo real de vista y lo sustituyeron por sus doctrinas más apolilladas y sus fervientes deseos. Todavía en enero de 2015, montaron un espectáculo de marcha sobre Madrid para exhibir su poderío y afianzarse. Un sondeo de Metroscopia de febrero de 2015, les daba un 28% del voto y los situaba como primera fuerza política de España.

Es razonable que se embriagaran. Pero la tozuda realidad fue abriéndose paso poco a poco, al margen de los platós televisivos y los mítines de masas, cada vez más menguantes. Las elecciones andaluzas de marzo fueron un jarro de agua fría: el PSOE no se hundía, Ciudadanos hacía un acto de presencia con el que no se contaba y Podemos quedaba en una proporción del voto anguitesca. Fue el primer revés de quienes ya se veían asaltando los cielos. El segundo lo trajeron las municipales y autonómicas de mayo. Después de unas incomprensibles peleas en el abigarrado mundo de las izquierdas "verdaderas", el resultado de Podemos en concreto (no de los frentes en los que participa cuando participa) volvió a ser mediocre tirando a malo. El PSOE seguía robusto y la formación morada aparecía, quisiera o no, uncida a su carro. Si se añaden las reiteradas trifulcas internas entre las dos almas de la organización, la leninista (algunos la consideran estalinista) y la trotskista, así como la ridículamente baja participación electoral en sus elecciones primarias, no parece aventurado concluir que, al año de su fulgurante aparición, Podemos quedaba reducido a una función auxiliar en el mejor de los casos, no coincidente con las bravatas de sus jefes ni la convicción de estos de cambiar el país de arriba abajo. Habían irrumpido para hacer realidad el viejo sueño leninista de sustituir la socialdemocracia por el comunismo (aunque ahora no se llame así), de acabar con la hegemonía del PSOE y lo único que hicieron fue fagocitar a IU. Con esta amarga experiencia, pero sin mejorar un ápice su reflexión teórica, por lo demás inexistente, se lanzaron a las elecciones catalanas

b) Cataluña. Si en el conjunto de España la capacidad de análisis de Podemos es limitada, en Cataluña brilla por su ausencia. Podemos es un partido nacional español como los demás y ve el mundo con ojos españoles. Su profesion de fe izquierdista, aunque reprimida por consideraciones tácticas, le induce a creer que tiene respuesta válida para el nacionalismo catalán y no advierte que, siendo la izquierda catalana en buena medida independentista, la izquierda española está condenada al fracaso por sucursalista, como le pasó al PSUC, le ha pasado al PSC y le pasa ya a él. Hay quien dice que la ambigüedad y el equívoco de Podemos en Cataluña es una muestra de tacticismo maquiavélico. No parece tal sino lo contrario: son ambiguos y equívocos porque no saben qué pensar ni se atreven a pronunciarse en un asunto tan escabroso como la autodeterminación catalana. Las imprecisas y confusas aclaraciones de Errejón sobre el derecho de los catalanes a decidir por su cuenta son contradichas minutos después por el baranda de Podemos en el País Vasco, Roberto Uriarte, para quien "no existe un derecho a la secesión unilateral". Igualmente, el tímido apunte de Errejón de que Cataluña tenga un régimen fiscal propio se enfrenta a la negativa cerrada de sus  bases en el resto del Estado y, por supuesto, en la propia Cataluña, en donde gente tan significada de Podemos como Carlos Jiménez Villarejo no quiere ni oír hablar de autodeterminación o singularidad catalana alguna.

Podemos carece de un discurso propio en Cataluña porque, de tenerlo, pondría en serio peligro los votos que espera obtener en el resto del Estado. Y no tiene discurso propio porque, en contra de lo que sería de suponer tratándose de intelectuales, profesores universitarios, teóricos y doctrinarios de interminables debates y  controversias, no entiende lo que está sucediendo en el Principado. Clama por un cambio radical, cualitativo, justiciero en España y, cuando se lo encuentra tal cual en Cataluña, no lo ve. Como no lo ven -o no quieren verlo- en general los nacionalistas españoles.

Su incapacidad para entender que en Cataluña hay en marcha un proceso original de construcción de un Estado nuevo por vías democráticas, pacíficas, de participación masiva, social, solidaria, transversal, un tipo nuevo de revolución, muestra a las claras que todas sus doctrinas son clichés. Cuando una realidad sin precedentes, concebida según parámetros distintos, se abre camino en la confusión del presente, en lugar de ignorarla o atacarla por los más ruines medios, como hacen los nacionalistas españoles a la vieja usanza, haría bien en considerarla si no en apoyarla directamente, como debiera corresponder a ese espíritu inquieto e innovador que, según se dice, es típico de la izquierda. No puede hacerlo por falta de capacidad teórica y esa carencia se disfraza luego de la prioridad que otorgan a las elecciones en España. Y también estas se ven en globo a la luz de lo sucedido en Grecia.

c) Grecia. Ayer Twitter reverberaba con tuits antiguos de Pablo Iglesias, jaleando a Tsipras, a Syriza y subrayando que Podemos era la Syriza española. Fastidioso esto de que cada ordenador se haya convertido en una hemeroteca con la cual sacar los colores hasta a los difuntos. Ciertamente, Podemos jugó la construcción de una "auténtica", "verdadera" izquierda "transformadora" en Europa. Igual que Syriza se había comido al PASOK, los de los círculos españoles iban a comerse al PSOE. Por lo dicho más arriba esto no se ha producido ni es probable que se produzca, con lo que lo más seguro es que un Podemos de escasa representación parlamentaria sobreviva en un mundo oscuro de pactos, acuerdos, negociaciones, vaya usted a saber con quien. En todo caso el desconcierto griego es un golpe tremendo a las expectativas de Podemos. Se me permitirá ilustrar este punto con dos citas de posts pasados de Palinuro que considero explicativos y pertinentes a la situación actual. El 30 de marzo de este año, en un post titulado La astucia de la sinrazón Palinuro decía: en Podemos todo es plagio, desde el título de la organización, pasando por sus tácticas, sus consignas, sus fórmulas, conceptos, teorías y hasta el nombre del fundador. Una falta absoluta de inventiva y originalidad, disfrazada con un discurso teórico claro y que suena bien en abstracto, pero no tiene engarce real en el país. Podemos se valió de un ejemplo exitoso, el de Syriza para presentarse como la renovación de la izquierda española, la tan añorada presencia de una izquierda libre, nueva, independiente, que no tuviera nada que ver con la socialdemocracia burguesa ni con el adocenado comunismo.

Igualmente, el 9 de julio pasado, en otro post titulado Volte Face, Palinuro decía: Si el bravo "no" griego no puede mantenerse frente a la dureza de la troika y Syriza tiene que ceder y tragar lo que antes rechazó, afectará negativamente a la campaña de imagen de Podemos. Por supuesto, es muy fácil animar a otro a saltar en el vacío y aplaudirlo. Pero ¿qué puede o quiere hacerse después de que el otro se haya estrellado contra el suelo? Si no pude hacerse nada, si no cabe evitar que se estrelle, si no se puede impedir que, para mantenerla en el euro, la troika imponga a Grecia condiciones más dacronianas, ¿cual será el discurso de Podemos?

Y no hay mucho más que decir, salvo que, de seguir así las cosas, Podemos quizá no llegue a noviembre.

jueves, 16 de julio de 2015

Moción de censura y al Aventino de una vez.

Realmente la oposición ¿no se da cuenta de que este hombre está riéndose del Parlamento y usándolo para sus marrullerías? ¿O es cómplice de esta farsa y, por tanto corresponsable de tomar el pelo a los españoles?

Porque tomadura de pelo es que el mismo tipo que lleva cuatro años negándose a comparecer ante el Congreso, el mismo que se negó a que el Parlamento debatiera sobre el "rescate" a Bankia, que ha costado 24.000 millones de euros, quiera ahora que sus señorías se pronuncien sobre el  de Grecia. En esta operación España no pinta absolutamente nada, como tampoco lo hace en ningún otro asunto de cierta enjundia en Europa gracias a la proverbial ineptitud del presidente español. La convocatoria es tan ridícula como pretenciosa e inútil.

Imaginemos que, por un azar del destino o una broma de Mefistófeles, el Congreso español rechazara el plan de rescate de Grecia. ¿Qué pasaría a continuación? Lo sabemos todos: nada, absolutamente nada. El plan de rescate seguiría adelante porque a nadie en Europa importa lo que piensen los españoles y menos los de esta presunta asociación de malhechores que gobierna.

Siendo esto así, ¿por qué se quieren tirar los dineros públicos fingiendo un debate parlamentario que carece de sentido? Fundamentalmente porque a este político de quinta municipal lo que le importa es lo que se diga en el casino y publique el ABC sobre sus preclara visión de caudillo invicto. Porque, teniendo en cuenta que dispone de una holgada mayoría absoluta de paniaguados de su partido que jamás se opondrían al menor de sus caprichos, ese debate parlamentario es una farsa al cuadrado. Él mismo podría ahorrarse la presencia y mandar su intervención pregrabada en plasma.

Lo sorprendente es que la oposición mayoritaria, el PSOE, simule dar crédito a esta burla, como si el gobierno de España fuera un gobierno y no un grupo de amigos personales del presidente que, en lo fundamental, van a sus negocios o sus alucinaciones místicas, cual es el caso del ministro del Interior. Como si el Parlamento fuera un Parlamento de verdad y no un remedo de las cortes de Franco, dedicado a aplaudir las genialidades del Jefe, como esta de pronunciarse sobre algo en lo que no pinta nada. Como si el partido del gobierno fuera un partido y no una supuesta asociación para delinquir.

Y, más que sorprendente, empieza a ser sospechosa esta complacencia con la pantomima parlamentaria en la que la oposición tiene reservado el papel de payaso que recibe las bofetadas. No es ya solamente que, en esa situación, no pueda realizar sus funciones de control del gobierno y mucho menos influir en algún sentido en la legislación. Es que, en realidad, hay barruntos razonables de que no se atreve a oponerse de verdad porque tiene algo que ocultar, porque tiene miedo.

De no ser así no se entiende por qué en lugar de criticar tímidamente los desmanes de estos autoritarios de decreto y tente tieso, cuyo desprecio por la democracia, el pluralismo y el debate es claramente franquista, no les presenta una moción de censura que clarifique el ambiente y pare los pies a estos depredadores de lo público.

¿Un debate sobre Grecia en un parlamento falseado y maniatado por el rodillo de la mayoría de la derecha? ¿Va la oposición a seguir legitimando esta burla permanente del poder democrático por excelencia que es el Parlamento?
 
Los diputados del PP no representan a los españoles porque no quieren; los del PSOE, porque no pueden, igual que los demás grupos de la oposición. ¿Por qué no se retiran al Aventino y dejan de legitimar con su presencia estos desafueros despóticos de una banda de tunantes?

jueves, 9 de julio de 2015

Volte Face.

El lunes salimos todas las izquierdas a celebrar la valentía, la dignidad del pueblo griego que, con un 61% de "no" y un 38% de "sí", había dado una lección de coraje, soberanía y patriotismo a toda Europa, diciendo "no" a la Troika, al chantaje de los bancos, a mayores sacrificios del pueblo griego. Y el primero de todos, Palinuro, que concluía que la jornada había sido un éxito para Grecia y, curiosamente, redundaría en beneficio interno del PP, que pedía el "sí" y Podemos, que pedía el "no", mientras que el PSOE había metido la pata porque no se había declarado abiertamente a favor del "no" del pueblo griego y había jugado a la indefinición más timorata.

Dos días después, ya no estoy tan seguro. Verdad es, el "no" de los griegos es un "no" valiente. Pero también suicida, si no puede sostenerse después frente a la presión de los acreedores y ese mismo pueblo se ve luego obligado a aceptar las duras condiciones que querían imponerle e incluso agravadas. Tsipras aceptaba ayer las tres principales medidas que los griegos habían rechazado indignados el domingo anterior: subida del IVA, recorte de las pensiones y no reestructuración de la deuda. Y todo eso, ya.

Una volte face completa. Para ese viaje del "no" inicial al "sí" del miércoles, no hacían falta las alforjas. La situación ha dado un giro de 180º y ahora ya no está tan claro que los beneficiarios políticos del desastre griego sean el PP y Podemos y el PSOE, en cambio, haya metido la pata y se quede fuera. El 61% del apoyo popular era un mandato fuerte para que Tsipras negociara ¿qué? Obvio: un nuevo acuerdo con la Troika o la salida de la eurozona. Esta segunda posibilidad ya se desechaba antes de saber los resultados y, con estos en la mano, el nuevo acuerdo ha resultado ser el viejo y agravado.

El discurso de Tsipras en el Europarlamento para presentar las nuevas reformas se ha moderado mucho. Ahora ya no se presenta la calamidad griega como el resultado de una conjura de bancos y capitales que quieren arruinar a Grecia, sino, en gran medida, por las negociaciones de los gobiernos griegos en las cinco años anteriores a la llegada de Syriza al poder y las condiciones de los dos rescates anteriores. Y hay más: los griegos reconocen asimismo ahora en sede parlamentaria que la culpa de su situación es básicamente suya, a causa del clientelismo, la corrupción y la evasión fiscal que practicaron los gobiernos anteriores. Justamente los rasgos más acusados de la derecha en España y del PP en esta legislatura en concreto: clientelismo, corrupción y evasión fiscal, es decir, las causas de la crisis en este país, agudizada por los latrocinios de un partido que hasta los jueces consideran una especie de banda de ladrones. La crisis griega es, sobre todo, resultado del desastre griego y la española, resultado del desastre español. Es absurdo confiar en que van a sacar al país de ella los mismos que la ocasionaron.

Así que no es cierto que el PP vaya a beneficiarse del resultado del referéndum griego. Al contrario: aparecerá como la viva imagen de los partidos corruptos griegos y habrá de pagar su parte de responsabilidad en merma de apoyo electoral.

Y lo mismo le sucede a Podemos. Si el bravo "no" griego no puede mantenerse frente a la dureza de la troika y Syriza tiene que ceder y tragar lo que antes rechazó, afectará negativamente a la campaña de imagen de Podemos. Por supuesto, es muy fácil animar a otro a saltar en el vacío y aplaudirlo. Pero ¿qué puede o quiere hacerse después de que el otro se haya estrellado contra el suelo? Si no pude hacerse nada, si no cabe evitar que se estrelle, si no se puede impedir que, para mantenerla en el euro, la Troika imponga a Grecia condiciones más dacronianas, ¿cual será el discurso de Podemos?

Vendría así a resultar que, en definitiva, la posición ambigua, moderada, indecisa del PSOE era la más acertada. Lo siento por los amigos que firman el artículo de Público Grecia: el triste papel de la socialdemocracia porque da la impresión de que el triste papel es el de los articulistas.

Nadie en Europa quiere que Grecia salga de la zona euro. Pero nadie tampoco parece fiarse de los griegos excepto los de Podemos y otros izquierdistas que quizá estén sentando plaza de ingenuos. Tsipras reconoció en el Europarlamento que la desgracia griega no era de importación sino producida en la corrupción general del país, como en España.

Pero hay algo más, algo que, de ser cierto, dejaría a toda la izquierda no socialdemócrata en una posición ridícula mientras que dignificaría la actitud del PSOE. Se trata de la hipótesis, formulada por Ambrose Evans-Pritchard (el hijo de E. E. Evans-Pritchard, por cierto, gran teórico de la antropología británica) en el Telegraph de que, en realidad, Tsipras convocó el referéndum del domingo con el deseo de perderlo, lo cual mejoraría su posición de negociación, pues no se vería obligado a mostrar que el referéndum era un bluff. Bien pudiera ser cierto. Es hasta probable y no muy infrecuente en política. Cuando estas izquierdas ingenuas recuperen la serenidad quizá recuerden un chiste que circulaba mucho en los tiempos del referéndum en España y que describe muy bien estas complejidades de posiciones que se amagan y no pueden extenderse. Se decía que el referéndum se ganaría con seguridad si la pregunta fuera: ¿Quiere usted que España se quede en la OTAN con su voto en contra?

lunes, 6 de julio de 2015

NO.

La crisis griega es la crisis europea. El 61º% del "no" frente al 38% del "sí", hace sonar lo que El País llama la hora de la verdad en Europa. Es la expresión que suele emplearse para liquidar una tanda de mentiras y´quizá para iniciar otra. Durante muchos años se ha criticado la Europa de los bancos y se ha propugnado la de los pueblos. Pues ha llegado la hora de la verdad: un pueblo ha dicho "no" a los bancos. "No" a los bancos, pero sí a Europa como ha señalado Tsipras al decir que interpreta el "no" como una autorización a negociar de nuevo, no como una orden de ruptura. Negociar con Europa, negociar en Europa, sin salir del euro.

Pero la UE lo tiene ahora mucho más difícil. Nadie sabe nada de las consecuencias. El intento de imposición de un plan económico venía apoyado por los razonamientos incontrovertibles de toda clase de expertos que, a su vez, se enfrentaban a otros no menos expertos a favor del "no". Porque, en el fondo, ninguno de ellos tenía la menor idea de lo que iba a pasar o pueda pasar ahora. No era cuestión de cuentas y economías, sino de voluntad política. Y así sigue, después del referéndum pero con los griegos fortalecidos. Porque hoy hay tanta incertidumbre como ayer, pero ya sabemos cómo piensa el pueblo soberano. Por eso, en realidad, nunca quisieron referéndum (el poder nunca quiere referéndums, excepto cuando los organiza él para perpetuarse), como no lo quiso y a él renunció cobardemente Papandreu.

Los banqueros y los bancarios sonreirán con escepticismo reconociendo que se trata de una victoria de la dignidad pero que la dignidad no se come y habrá que sentarse a hacer números. Cierto. Pero habrá que sentarse de nuevo, con nueva voluntad, nuevas propuestas, porque la situación así lo exige. La Troika llevó al máximo la presión para chantajear por el sí en la esperanza de sentar de nuevo a la mesa a Grecia pero aun más debilitada. Se ha encontrado con una Grecia fortalecida, pero sin que ella haya aumentado su capacidad de acción. Al contrario.

La UE no puede permitir la salida de Grecia del euro porque ignora qué consecuencias pueda tener para toda la zona y, por extensión, la UE. Pero tampoco puede dejarla en dónde está porque carece de planes para ella, al haber fracasado el propuesto. Parece una mala posición pero, si se mira bien, todavía puede encontrarse en otras peores. Por ejemplo, la situación de contagio. No se podía acceder a las peticiones griegas de quita y reestructuración por el temor al posible contagio de otros países, España, Portugal. Y ahora resulta que el temor es a que se contagie el "no" de los pueblos a los esquemas de la troika. Aparte de la mala imagen que el episodio ofrece de la UE, club de banqueros codiciosos, políticos serviles, extorsionadores financieros, tampoco el resultado trasluce habilidad o inteligencia aceptables.

A ver cómo estos banqueros y financieros, cuya voluntad europea es nula, según se ve en los secreteos del TTIP, pueden salvar su negocio ante la amenaza de que el ejemplo griego, que es como el 15M de Europa, encienda un movimiento de reconsideración de la misma UE que se obstina en hacer pagar a los pueblos las consecuencias de sus colusiones a espaldas de ellos.

Paradójicamente, España recogerá consecuencias beneficiosas del zaska heleno a la banca, a pesar de que tres de los cuatro políticos cabezas partidos españoles, propugnaron el "sí". "Grecia no es España", decía hace unos años el bueno de Sánchez. No lo será, pero el ganador del referéndum griego de ayer fue Iglesias y no él, Podemos y no el PSOE. De los otros dos poco cabe decir. Rajoy, en su cabal función de furriel del capital, pedía el "sí" con su habitual fuerza de convicción y Rivera, más dado, si cabe, a marear la perdiz que el señor de La Moncloa, también pedía el sí para que los griegos pudieran seguir siendo "compatriotas".

La competencia está entre Podemos y el PSOE. Podemos ha pedido el "no", como se esperaba y ha ganado muchos puntos, no solo por aparecer del lado triunfador sino porque ese triunfo consolida su imagen interna en España. Manteniendo las "nombres paralelos", Podemos/Syriza, toma cuerpo y verosimilitud una opción de izquierda radical no comunista. La lectura es obvia: "sí se puede plantar cara a la troika".

El patinazo lo ha dado el PSOE. Sánchez se arrancó al comienzo reconociendo el derecho de los griegos a hacer un referéndum que, recuérdese, fue rechazado en todas partes. Pero pidió el "sí" sin necesidad alguna y aunque, posteriormente, matizó dejando el asunto en que los griegos actuaran "con responsabilidad", sobre todo Tsipras era evidente que su idea seguía siendo el "sí", una metedura de pata considerable. Encontrarte entre los perdedores cuando, por tu tradición y espíritu, debieras estar entre los vencedores quiere decir que algo no te funciona.

Me atrevo a hacer una conjetura de esas llamadas contrafácticas: si Zapatero, en su día, se hubiera atrevido a hacer lo que ha hecho Tsipras en lugar de conchabarse con el PP para una vergonzante reforma constitucional, a lo mejor la crisis sí que era ya historia. En qué medida aprende el PSOE de los errores del pasado se ve en que ha vuelto a equivocarse de bando. 

martes, 30 de junio de 2015

Referéndum griego: fuego graneado.

Supongo que en Grecia hará tanto calor como en España y con algunos grados más por lo agitado del momento. Un referéndum es una decisión límite, equivalente a un ultimátum en diplomacia. Algo de trato diplomático hay en las negociaciones de Grecia con la troika pues, si bien la UE no es una mera organización internacional en donde los gobiernos negocian mediante embajadores, tampoco es un Estado en el que los distintos poderes  territoriales negocian con sus pares. Un referéndum es un ultimátum consistente en referir la ley o el pacto a la voluntad del pueblo, a quien se otorga la última palabra. En teoría, claro. En la práctica, ya se verá.

Mientras se decide la consulta, se decreta fuego graneado. Todos opinan, apremian, aconsejan, advierten, amenazan a los griegos. Todos disparan. La clase de tropa, los comunicadores, analistas y publicistas con toda pasión a favor o en contra. Igualmente la oficialidad, los expertos incluso los de allende los mares, los comunicadores y futurólogos. También el generalato, los gobiernos, con independencia de su cercanía. Rajoy tranquiliza a los españoles ante el temor al contagio del corralito con el argumento de que en España, al haber un gobierno serio (no uno de adanes y ocurrentes) está todo bajo control. Lo mismo que decía Zapatero al comienzo de una crisis que se lo llevó por delante. El gobierno alemán y el francés juegan a policía bueno y policía malo. El de Obama, muy preocupado por la solidez del euro, que es la del dólar, piensa,  da consejos salomónicos mientras, de paso, Puerto Rico quiebra con una deuda impagable de 44.000 millones de $. Hasta los rusos y los chinos han asomado entre bambalinas por si cabe pescar algo en las aguas revueltas de la zona euro y la UE. Por disparar o pronunciarse, disparan también los bancos, los medios, los partidos políticos, los sindicatos, los empresarios, los financieros. Unos a favor y otros en contra. ¿De qué? Primero, de que se celebre el referéndum y, segundo, de que se vote "sí" o "no".

En cuanto a la consulta en sí, el fuego graneado es mayoritariamente negativo. Los partidos dinásticos en España, los gobiernos europeos, las grandes familias políticas, las gentes de orden consideran disparatado y peligroso el referéndum. Los partidos a la izquierda de la socialdemocracia lo aprueban y, en el caso español, se meten en un lío al verse obligados a explicar por qué apoyan un referéndum en Grecia pero no en Cataluña. El referéndum griego reverbera aquí en todos los ámbitos y eso que ya Sánchez explicó con gran clarividencia hace meses que "Grecia no es España". Ni las peras, manzanas, completaría la señora Botella. Hay que saber distinguir, amigos. Los catalanes no son griegos.

En ese fuego graneado, tupido, denso, se ha escuchado todo tipo de argumentos. Hay quien recuerda el siglo de Pericles y comprueba dolorido cómo la democracia, nacida en Grecia, en Grecia encuentra su tumba. La Hélade vuelve a ser ese fulgor casi místico que atrae a los espíritus románticos. Leo que un conocido político de las nuevas hornadas anuncia su viaje a Atenas el domingo, quizá con el ánimo con que Byron fue a terminar sus días en Missolonghi, luchando por la libertad de los griegos. Porque la libertad de los helenos es la de Europa. Hay también quien recuerda con amargura cómo Grecia condonó la deuda que por reparaciones de guerra había contraído Alemania. Los nazis, para ser más exactos, cuyas responsabilidades y obligaciones heredó la República Federal. Tal es la gratitud prusiana. Otros recomiendan, casi ordenan, a los griegos que el domingo voten "sí" a la oferta de la troika y devuelvan hasta el último céntimo. Porque aquí, como en Puerto Rico, sucede que el país no puede pagar sus deudas. Es entonces cuando otros aconsejan también votar "sí" porque saben de buena tinta que, asustada la UE de las posibles consecuencias de la quiebra, está dispuesta a suavizar sus condiciones y, quizá, aceptar una quita, como urge Obama.

Todo ese fuego graneado, esas advertencias conminatorias, esos dictámenes de expertos, consejos e institutos, esas consecuencias inevitables, son pura confusión y puro ruido pues, en el fondo, nadie sabe qué pueda pasar. Nadie, tampoco, cómo se ha llegado hasta aquí y cómo quepa salir. En las últimas horas, Tsipras ha hecho dos declaraciones aparentemente contradictorias pero ambas orientadas a influir en el resultado del referéndum a favor del "no", con todas las fuerzas. De un lado da a entender que, si triunfa el "sí", él tendrá que dimitir , lo cual es una advertencia/amenaza similar a la que formuló Felipe González para conseguir el "sí" a la OTAN en España de que él él no gestionaría el "no". Tsipras viene a decir que no gestionaría el "sí". Por otro lado afirma que, en ningún caso saldrá Grecia del euro, lo que pretende quitar el miedo al voto "no". Ambas afirmaciones tratan de fortalecer su posición en las negociaciones. Pero el resultado está abierto: puede salir "sí", puede salir "no" y las consecuencias de ambas opciones son imprevisibles. Afirmar que el "no" significa la salida de Grecia de la zona euro, o el fin de la zona euro o el de la misma UE es tan verosímil como afirmar lo contrario. Tsipras cree aducir una razón de hecho al negar la salida del euro debido a su coste excesivo. Pero ¿y si la UE llegara a la conclusión de que mayor es el coste de mantener a Grecia dentro? ¿Y si estuviera tratando de reducirlo empujando a los griegos para que se vayan, dando un portazo? Si Tsipras se va, se convocarán nuevas elecciones, pero ¿qué valor tienen las elecciones griegas si un consorcio de países amigos puede anularlas? Para eso casi es mejor que se nombre un gobierno títere. Que quizá sea lo que se busque con las nuevas elecciones.

En todo caso, algo está claro: nadie sabe qué va a pasar porque todo depende de decisiones imponderables con consecuencias imprevisibles. En esas condiciones es imposible que nadie, ni siquiera el más poderoso think tank, pueda elaborar planes de contingencia para una serie infinita de posibilidades con días, quizá horas de antelación. Planes que implican la colaboración de megainstituciones financieras, bancos, complejas maquinarias burocráticas, cuya lentitud es proverbial. Y eso para atender a asuntos de urgencia. De vida o muerte.

martes, 24 de febrero de 2015

El odio al PSOE.

No es cosa de demagogias, pero el PSOE se acerca ya a los 140 años de existencia. Es el partido más antiguo de España, con excepción del Partido Carlista fundado en 1833 aunque reconvertido en otra cosa. Y eso se nota. El PSOE es parte de la historia del país. A partir del restablecimiento de algunas libertades en 1978, ha gobernado casi 20 años, con González y Zapatero. En ese tiempo, España avanzó en bienestar, progreso, libertades, derechos e integración europea como no lo había hecho nunca antes. Ni durante la breve II República. Por supuesto, su mandato (sobre todo en las dos legislaturas finales de cada uno) también fue pródigo en elementos negativos y hasta crímenes: la dura reconversión industrial, las privatizaciones a voleo, los GAL y la corrupción rampante en el mandato González y la desastrosa política económica anticrisis así como la reforma del art. 135 CE en el de Zapatero.

Unos gobiernos con luces y sombras, como siempre, pero globalmente positivos para el país. Es absurdo negarlo. Y, sin embargo, se niega. Hay una especie de voluntad cerrada de reñir todo acierto al PSOE ahora y antes, esgrimir siempre sus aspectos negativos y ocultar los positivos, al extremo de que, si se escucha a voceros de derecha e izquierda, casi parecería que el responsable único del desastre y la postración actuales de España sea el PSOE. Tanta falta de objetividad y ponderación invita a preguntarse por su razón profunda. Los hechos, los datos, las pruebas desmienten tan cerrada visión negativa. Quizá nazca esta de otra parte distinta del entendimiento; por ejemplo, de la pasión. Quizá tenga poco que ver con la razón y mucho más con el odio. Y, en efecto, uno de los rasgos más llamativos del debate político español es el odio a los socialistas.

Los odian por ser el partido más antiguo, por seguir siendo un partido, por haber ganado elecciones limpiamente, por haber gobernado, por haber sabido perder en unos casos y triunfar en otros. Es decir, los odian por lo que se suele odiar a mucha gente en España: por hacer cosas.

El odio de la derecha es palpable. Es un odio histórico, de clase. Y hasta personal. Que los aristócratas se enfrenten en política a un partido de advenedizos fundado por un tipógrafo pero que tiene más solera y antigüedad que todos ellos, que son los verdaderos advenedizos, los saca de quicio, los pone enfermos. ¡Qué insolencia, los seguidores de un tipógrafo aprobando leyes! La derecha es profundamente patrimonialista y cree que el gobierno le pertenece como sus fincas, sus casas, sus tierras. España entera es de su propiedad por derecho divino y no tiene perdón que lleguen unos plebeyos a reñirles ese derecho a gobernar, desgobernar, robar y saquear lo público que vienen disfrutando desde hace siglos y para conservar el cual hicieron una guerra civil e impusieron una dictadura militar de cuarenta años. El odio de la derecha al PSOE es profundo, casi genético.

¿Y la izquierda, los comunistas, asimilados y neocomunistas? Una falta de objetividad muy similar y un odio todavía más acendrado. Esta izquierda procede de la escisión comunista de 1919/1920 que nunca, en casi 100 años de historia, ha conseguido prevalecer sobre los socialistas salvo cuando establecían dictaduras de partido y prohibían y perseguían a estos, como hicieron en los países del bloque soviético durante buena parte del siglo XX. No siendo mediante la dictadura, el proyecto comunista de derrotar a los socialistas no ha triunfado en ningún país democrático del mundo. Salvo las experiencias dictatoriales, esta izquierda no ha gobernado nunca excepto algún brevísimo lapso de frente popular aquí y alla. Nada.

Pero no ha dejado de considerarse la "verdadera", la "auténtica" izquierda frente a una socialdemocracia oportunista que se encaramaba a los gobiernos y se aburguesaba traicionando a los trabajadores. Esos gobiernos en España y otros países de Europa fueron los únicos de izquierda real que hubo en el siglo XX y, dicho sea de paso, cambiaron sustancialmente la cara del capitalismo. Tanto que hoy hasta la "auténtica" izquierda los propone como modelos a los que hay que volver. Pero sin reconocer un ápice el mérito de los socialdemócratas. Al contrario, culpándolos no solo de sus culpas sino, en un frenesí de odio, también de las ajenas. Para esta izquierda "verdadera", que lleva cien años hablando sin hacer nada, el verdadero enemigo no es la derecha; es la socialdemocracia. En España, el verdadero enemigo no es el PP; es el PSOE.

Es el caso del reaparecido Anguita cuyo odio a la socialdemocracia está adquiriendo los niveles psicóticos de un capitán Ahab, tan obsesionado con Moby Dick que no le importa hundir su Pequod, IU, si con ello extermina a su archienemigo. ¡Por fin el ansiado sorpasso! La hora de la venganza. La posibilidad de que ese orgulloso PSOE muerda el polvo gracias a esa organización, Podemos,  que, merced a una sabia combinación de liderazgo carismático, pragmatismo y ambigüedad conceptual, parece haber deshecho el maleficio que lleva cien años agarrotando a los comunistas y promete llevarlos ahora, siempre que no se les note mucho el tinte neocomunista, a  una impensada victoria.
 
Palinuro lamenta que no vaya a producirse una alianza de las izquierdas, de todas las izquierdas. En verdad, no siendo militante de partido alguno, no se siente personalmente afectado, pero este asunto suena al más sobado y ramplón quítate tú para que me ponga yo y, encima, con plumas ajenas, desde los nombres a las ideas y desde las ideas a los nombres.
 
La promesa del sorpasso que tiene encandilados a estos novísimos "de abajo" procede del triunfo de Syriza en Grecia.. Si los Podemos griegos se imponen a la Troika, la Syriza española, hundirá al PSOE en la miseria de un PASOK, dejándolo en un 4,2% del voto. Tres inconvenientes se alzan ante este rosado futuro:

Primero: es posible que Syriza no se imponga y, al contrario, tenga que ceder ante la UE y Alemania. Tiene toda la pinta. Eso supondrá un golpe para Podemos que, una vez pasados los fuegos de artificio, tendrá que recomponer su discurso con un crédito rayano en cero. Esa Estaca con la que quiere derribar el "sistema del 78" puede acabar hundida en su corazón.

Segundo el PSOE no es el PASOK; no es una empresa familiar como la de los Papandreu, fundada en 1974. Forma parte de la historia de España en estos 140 años y tiene mucho eco y, sobre todo, apoyo en Europa, cosa más fácil de rentabilizar en interés del común que todas las propuestas bienintencionadas, sin duda, pero de una inconcreción celestial.

Tercero la repentina aparición de Ciudadanos, un partido con una parafernalia análoga a la de Podemos, con similar pragmatismo posmoderno, pero con un talante que se intuye más conservador, más centrado, sin necesidad de marear la perdiz con la izquierda, la derecha, lo de arriba y lo de abajo, apunta en un sentido de consolidación de la opción de la derecha. Predecir coaliciones en un contexto multipartidista (que, a veces, dependen de uno o dos escaños) es perder el tiempo pero no es exagerado vaticinar un reforzamiento de la derecha. O sea, del PP.
 
Con estos tres datos presentes, ya da un poco igual lo que se diga. La evolución apunta a que tampoco esta vez prosperará el intento neocomunista del sorpasso. Lo pintoresco del asunto será ver si, como cabe barruntar, se conseguirá mantener al PP en el poder otros cuatro años. Algo muy español. De perdidos, todos al río. El odio nos hará flotar.

La única parte de España en que no se observa odio al PSOE, en que no es factor de movilización porque la gente está en otros horizontes, Cataluña, tampoco parece ser tierra de promisión para Podemos. Obvio.  

jueves, 5 de febrero de 2015

Punto de fuga.


Ayer el foro se vio agitado por tres noticias de grueso calibre cada una de las cuales provocó un tumulto y entre las tres poblaron el escenario, el cuadro. El pacto entre PP y PSOE soliviantó a las bases del último. El barómetro del CIS cargó más de razón a los soliviantados que ya ven otro sondeo posterior de desplome estilo PASOK. Además elevó a Podemos a la condición de segundo beneficiario del fementido bipartidismo, causando seguramente alarma en las cancillerías extranjeras. Por último, la ruptura de Tania Sánchez que, como una nueva Clelia, cruza las líneas para reunirse con los suyos, podrá leerse de muchas maneras y se hará. Pero una es segura: los comunistas parecen a punto del ansiado sorpasso, de ganar el viejo contencioso con los socialdemócratas por el apoyo de la gente, pero a costa de dejar de ser o llamarse comunistas. Incluso izquierdistas.

Todo eso está muy bien y es muy entretenido, pero no nos deja ver por encima de nuestras narices, nos oculta el punto de fuga del cuadro, allí en donde de verdad se deciden los destinos de nuestro país. Más concretamente, en Grecia. Y aun más concretamente, entre Bruselas, Berlín, Frankfurt y París. Un lío, sí, sobre todo para gente poco ducha en lenguas. Pero un lío más importante para nosotros que los nuestros. En un post del 31 de enero, La vorágine, Palinuro decía que las fortunas electorales de Podemos dependerán de cómo resulten las negociaciones de la Troika, o la UE o la señora Merkel con Grecia. No se olvidará que Pablo Iglesias (y no sé si los mismos griegos) planteó las elecciones griegas como una opción entre Syriza, la soberanía, y Merkel, subyugación. Nueva Democracia no contaba. Después, en la manifa del 31 de enero, sacó a relucir repetidas veces la Patria, la Patria española. A Palinuro esto le suena un poco a la Gran nación de Rajoy y le da más o menos el mismo valor, aunque reconoce que las motivaciones son distintas.

Lo primero que ha hecho Syriza, sin duda, ha sido poner en práctica tres o cuatro medidas de justicia social de urgencia para los más necesitados y, a continuación, ha ido a negociar con la UE, el BCE, Alemania, o sea con Merkel, que le dejen gobernar. Según el simil anterior, el partido victorioso pide condiciones al partido derrotado. En realidad, Syriza, Grecia, depende de la UE como el rey Yugurta de Roma y, aunque no sea de esperar que acabe ejecutada en la cárcel Mamertina, tampoco lo es que vaya a conseguir facilidades.

De la Gran nación de Rajoy, compatible con todo tipo de subalternidad, cabe esperar poco. Pero si en la izquierda y entre el pueblo prende la reivindicación de la Patria y, al final, la Patria consiste en negociar otro rescate, habrá una generalizada sensación de frustración. Entre el inmovilismo de la Gran nación, que manejará sin tapujos el discurso del miedo, y la ilusión encendida de la Patria, sobre el trasfondo cárdeno de la crisis griega, ¿qué votará la gente, llegado el momento?

Ese es el punto de fuga, el punto al que nadie mira porque los pactos, los sondeos, las broncas, el frente judaico de Palestina y el efecto sifón de Podemos lo ocultan. Como si, efectivamente, fuéramos soberanos.

Y el que menos mira, el PSOE que, sin embargo, tiene la posibilidad de instalarse en el punto de fuga. En otro post de ayer, titulado Esto es lo que hay, Palinuro veía al PSOE ante otra disyuntiva, tirar hacia el centro o tirar hacia la izquierda como posibles vías para remontar los malos augurios de los sondeos y ganar las elecciones. En cierto modo, puede hasta combinarlas: tirar hacia la izquierda lo suficiente para frenar el efecto sifón de Podemos, mucho más débil que en IU, y sin dejarse absorber por él; y tirar hacia el centro lo suficiente para garantizar la estabilidad pero poner coto a los desmanes de corrupción y desmantelamiento del Estado del bienestar. Esto de garantizar la estabilidad suena algo extraño, pero se entiende: ¿cuál es el sentido de la alianza de Syriza con un partido nacionalista medio xenófobo pudiendo haberla hecho con otro de izquierda? Lanzar un mensaje de amor a la estabilidad. Cierto, con un componente patriótico, pero probablemente irrelevante.

Para ganar las elecciones se precisa convencer a la gente. El PSOE dispone de dos mecanismos para conseguirlo que puede poner en práctica tanto si opta por tirar hacia el centro como a la derecha.

El primero es la moción de censura que Palinuro no deja de reclamar. Se perderá. Pero dará una ocasión única y legítima al PSOE de aparecer como un partido recuperado, serio, con un proyecto concreto y viable que se expondrá ante la opinión pública española y sin duda será seguido con atención en el extranjero. Pedro Sánchez es el líder de un partido parlamentario. Está bien que vaya por la agrupaciones los fines de semana, pero en donde tiene que hablar es el Parlamento, en donde tiene que exponer su política, su proyecto, su programa, es en el Parlamento. Y, si no le dejan, que no le dejan, hágalo por la vía de la moción de censura.

El segundo mecanismo, nada desdeñable, es el hecho de que, si es necesario negociar o renegociar con la UE, el PSOE está en buena posición por cuanto es también partido de gobierno en Alemania a través del SPD, que tiene seis ministros en el gabinete. Los dos son miembros del Partido de los Socialistas Europeos en donde ambos deben acordar políticas que puedan defender en sus respectivos países.

Y ahí es donde el PSOE tendrá que demostrar que no es igual al PP.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Esto es lo que hay.

Ese pacto necesitado de "buena" explicación ha servido para que ayer todas las portadas de los periódicos trajeran la foto de los dos líderes en ese momento histórico y no los gráficos del paro, con un aumento de este de 78.000 personas en enero, que es la noticia importante, la que desmiente rotundamente la propaganda del gobierno sobre la salida de la crisis.

¿Qué hay que explicar de este pacto perfectamente inútil y cuyo contenido quiere anular uno de los firmantes por medio del Tribunal Constitucional? Nada salvo que se trata de un intercambio de legitimaciones: la oposición mayoritaria legitima a un gobierno con el índice de aceptación popular más bajo de la historia y el gobierno legitima como su alter ego a una oposición que siente el aliento de los galgos de Podemos en su cogote electoral. ¿Quién gana más? El tiempo lo dirá. De momento queda abierta la hipótesis de la gran coalición como se demuestra por el interés de los barones en que se repudie expresamente. Y, por supuesto, para el gobierno, el pacto ya ha cumplido su función esencial: que los socialistas ayuden a ocultar a la opinión pública los desastrosos datos del paro y, al contrario, prediquen como doctrinos la patraña de la recuperación económica. Hace falta ser tonto. Hubiera bastado una demora de 24 horas para que todo esto quedara en evidencia.

Pasadas las elecciones griegas Sánchez explicó, por si había dudas, que "Grecia no es España". Quizá quisiera decir que el PASOK no es el PSOE. Y no lo es. O no debiera serlo. El PASOK oficial se quedó en un 4,2% del voto y la escisión de Papandreu ni siquiera consiguió representación parlamentaria. El PSOE, en cambio, aspira a mucho más; a la mayoría. O eso dice. Pero le aterra la perspectiva del PASOK. Y los rumores en la corte sobre el próximo barómetro del CIS apuntan en esa dirección descendente. El pase a la irrelevancia.

¿Es justo? El PASOK se fundó en 1974. El PSOE es más que centenario, el partido más antiguo de España y ha sido esencial en diversos momentos de su historia. Fue importante en el último decenio de la Restauración, durante la dictadura de Primo, en la IIª República, con abundancia de ministros y hasta presidencias del gobierno, por supuesto en el exilio, ha tenido el gobierno más prolongado de la segunda Restauración y ha repetido más brevemente en las legislaturas de Zapatero. En tan larga vida hay luces y sombras más o menos admitidas por unos y otros. El balance de los gobiernos de la segunda Restauración, globalmente positivo para Palinuro, aunque las sombras se hicieron tinieblas en la segunda legislatura del Zapatero y, con ellas, el PSOE pareció haber perdido el Norte.

Además, llegó la crisis y lo desbarató todo. Con la crisis, el 15M y del 15M, directo, Podemos. Una sacudida tremenda del hasta entonces plácido sistema de partidos, que enfilaba como enemigo el bipartidismo. La crítica, sin duda, era a los dos partidos dinásticos pero el que se resiente más es el PSOE. La prueba, el PP mantiene la base de sus votantes mientras el PSOE teme la desbandada de los suyos.

La crítica al bipartidismo, al ignorar a IU, tuvo el efecto colateral probablemente no querido de dinamitarla. Y con IU va otro histórico, el Partido Comunista, por cuyo futuro nadie apuesta gran cosa. Al final, la candidatura de convergencia popular de Madrid contará con Podemos o no, pero, si no lo hace, se formará por su cuenta con Ganemos, Equo y los escindidos de IU de Madrid, que han procedido a quemar sus naves para evitar todo retroceso, como Juliano el Apóstata en la guerra persa. Esto tiene su miga y merece la pena seguirlo, pero la bronca en firme viene por el lado del PSOE.

En efecto, ¿por qué se hundió el PASOK? Porque se achantó ante la troika y se comió su propuesta de referéndum. Inútilmente porque, al final, el referéndum se ha celebrado en forma de elecciones. Lo mismo que pasa en Cataluña: se impide el reférendum de los catalanes y estos no solamente hacen uno oficioso el 9N sino que ahora tienen otro convocado en forma de elecciones en septiembre. Y el PASOK se hundió. Y subió Syriza, que son los del referéndum y, mira por donde, no cediendo, sino envidando fuerte, Bruselas se ablanda, la Troika se disuelve en humo verde como la bruja mala del Oeste del Mago de Oz y puede llegarse a una solución satisfactoria, un win-win, que celebra hasta la bolsa.

Todo esto habla a favor de Podemos, la Syriza española, y en contra del PSOE que no será el PASOK pero cedió igual que él con la reforma del art. 135 y la convocatoria de elecciones anticipadas en lugar de someter el asunto a referéndum. Aquí eso ni se mencionó. La pasokización del PSOE es una posibilidad. Justa o injusta es cosa de juicio de parte.

¿Cómo puede evitarla? En principio parece haber dos vías, lo cual es molesto, porque es fuerza elegir. O el PSOE se orienta al centro o se orienta a la izquierda. Si se va al centro hace bien en firmar acuerdos con el Gobierno, cuantos más, mejor. Y en hacerse fotos con el poder. Pero corre el peligro de que lo confundan no con un aliado sino con un rehén y sus votos sigan yéndose bien al PP, que es the real thing o a Podemos, seducidos por su melopea populista del ni izquierda ni derecha.

Si se va a la izquierda hace bien en seguir por las asambleas abiertas en mangas de camisa, predicando el retorno del Estado del bienestar como la segunda venida del Mesías, cuando todos los derechos y libertades difuntos resucitarán a la voz de la Justicia. Pero corre el riesgo de no resultar verosímil frente a un discurso más radical de Podemos que, además, tiene una actitud frente a Europa más estilo Syriza, esto es, triunfante.

Son ventajas e inconvenientes. Y la elección, inevitable. Lo que no conviene es tener a Pedro Sánchez predicando la izquierda puño  en alto en Valencia el domingo, e identificando al PP como el "adversario", y firmando un pacto inútil, innecesario e inconstitucional en La Moncloa con el gobierno del PP el lunes. Parece una forma de disociación patológica de la personalidad.

Hay, sin embargo, algo que el PSOE puede y debe hacer tanto si opta por presentarse como partido de centro como de izquierda y es tomarse en serio su tarea de oposición. Oposición a un gobierno que carece de legitimidad (no de legalidad, desde luego) de origen y de ejercicio. Sobran motivos para presentar una moción de censura. Se pueden firmar pactos y presentar una moción de censura. Se puede formular un programa de izquierda y presentar una moción de censura. Censurar es un deber de una oposición a la que no se permite el ejercicio de su derecho a controlar, pedir rendición de cuentas y exigir responsabilidades.

Es también lo único que puede hacer el PSOE sin temor a que le gane Podemos.

Quizá por eso no lo hace.

miércoles, 28 de enero de 2015

Más sobre el machismo de Syriza.


Al conocerse ayer la composición del nuevo gobierno griego solo de hombres, Palinuro, que hoy se ha rebautizado como Palinura en solidaridad, subió un post denunciándolo, los trileros de Syriza, y explicando por qué este es un asunto de principios, innegociable, en el que no caben concesiones. La decisión griega levantó polémica en las redes. Pude detectar los "argumentos" siguientes y sus defensores:

I.- Los fascistas de toda la vida sosteniendo que las críticas eran "mangutadas de lo políticamente correcto".
 
II.- Los machistas patriarcales diciendo que no se trata de cuestión de sexos sino de capacidad y, si no hay mujeres capaces...
 
III.- Los progres machistas afirmando que Tsipras se comprometió a nombrar a "los mejores" y que, mira por dónde, son todos hombres.
 
IV.- Los progres "comprensivos" recuerdan que no hay una sola mujer entre los 10 ministros pero, en cambio hay seis o siete en los segundos rangos, entre viceministros y secretarios de Estado. Sin duda hay muchas más entre las señoras de la limpieza.

V.- Los progres "informados", estilo Garzón, para quien en el gobierno de Tsipras no hay mujeres a causa del conservadurismo de la sociedad griega. Un conservadurismo que no le ha impedido votar a Syriza que a Garzón le parece muy de izquierdas. Júzguese el valor del razonamiento.
 
VI.- Los progres "de la sospecha" según los cuales, quienes critican que el gobierno de Syriza no tenga mujeres, en el fondo, lo que quieren es obstaculizar el gobierno de la izquierda, ponerle la zancadilla, que no gobierne.
 
VII.- El propio Tsipras, preguntado por el asunto, sostuvo que habrá mujeres en el gobierno griego cuando la condición de ministro no sea un asunto de género sino de capacidad. Esto de la capacidad es un argumento predilecto de los fascistas, los machistas de derechas, las cipayas y muchos progres de esos de "yo no soy machista, pero...,". No perderemos tiempo debatiendo el asunto porque no hay por donde cogerlo.

Vamos al pronunciamiento de Tsipras. Dice que ha nombrado a los mejores y más capaces. ¿Responde Panos Kammenos, el líder de ANEL, los nacionalistas de derecha extrema, nombrado ministro de Defensa, a su idea de los "mejores" y "más capaces"? Esta claro que no. Lo ha nombrado por razones políticas y probablemente ha hecho bien. Pero eso quiere decir que su argumento sobre "los mejores y más capaces" para estar en el gobierno es falso.

Quizá extrañen a los lectores las pasiones, diatribas y agresiones que esta crítica al machismo de Syriza suscitó en las redes. Pero es algo fácilmente explicable: en cuanto les cuestionan sus privilegios, los hombres cierran filas, griegos, judíos, fascistas, conservadores, progres y ultraprogres. Y todavía hay gente que dice no explicarse de dónde viene la violencia de género. 
 
Así que Palinuro, hoy Palinura, se reafirma en sus reclamaciones del post de ayer.  Ese gobierno es una vergüenza.


martes, 27 de enero de 2015

Los trileros de Syriza.

El juego de "izquierda/derecha", decía hace unos días Pablo Iglesias, es de trileros. Pensando luego un poco más en este dulce encanto que tiene el pragmatismo y relativismo moral para los livianos de espíritu y pocas luces, Palinuro recordó la famosa anécdota del color de los gatos con que un presidente chino fascinó en los 90 a Felipe González, otro político español a quien importaban más los resultados que las convicciones, como si hubiera resultados duraderos sin conviciones. Hasta estuvo a punto de escribir un paralelismo irónico. Pero desistió. El asunto carece de sustancia.

Ahora resulta que los primos hermanos, de Podemos, los Podemos griegos, tras haberse puesto de acuerdo con unos nacionalistas más o menos fascistizados pudiendo haberlo hecho con otras gentes, nombran un gobierno sin una sola mujer ministra, en primera línea.

Sin una sola mujer. En 2015.

Lo de los nacionalistas fascistizantes o fascistizados es atribuible a la nota patriótica que Tsipras viene tocando desde hace tiempo, similar en sonido a la de la soberanía nacional que suena siempre en los discursos de Podemos. No tiene mayor importancia siempre que no olvidemos el aviso del gran Samuel Johnson acerca de que "el patriotismo es el último refugio de un canalla", muy acertadamente perfeccionado por Ambrose Bierce cuando precisaba que no era el último refugio de un canalla, sino el primero.
 
Exactamente, el primero, como ha demostrado Alexis Tsipras.
 
¿Se puede ser de izquierdas hoy, y no nombrar una sola mujer en un gobierno?
 
¡Ah! que estos son primos de los que dicen que los de izquierdas somos trileros.
 
Bien. Llamemos a las cosas por su nombre: estos son unos misóginos, machistas malnacidos y nunca mejor  dicho. Más de las mitad de sus votantes son mujeres ¿y no hay una sola mujer ministra?
 
Ya sé que son muy progres, que han subido el salario mínimo y que probablemente dirán que eso de la igualdad de género no es "una prioridad en este momento", como decía la genio Carolina Bescansa hablando del aborto.
 
La igualdad de género nunca es prioridad, ni el aborto, ni nada que sea justicia para las mujeres. Siempre hay asuntos más urgentes, según estos machos que se quitan las corbatas para enseñar el vello del pecho. Vale. Palinuro cree, por el contrario, que no hay nada más urgente que la igualdad de género, que es una prioridad absoluta y solo tiene desprecio por quien no la respete y no la aplique a rajatabla siempre, en todo momento y circunstancia y sin excusa alguna.
 
Por eso emplaza a l@s amig@s de Podemos a pronunciarse inequívocamente en tres pasos:
 
1º) Exijan al machista Tsipras la disolución de su gobierno y la formación de uno paritario.
 
2º) Si no lo consiguen, denúncienlo sin tapujos y rompan relaciones con él.
 
3º) Si los jefes no lo hacen los feministas debemos abstenernos de participar en la manifestación del 31. Que vayan los trileros, los de verdad, los machos progres que invisibilizan a las mujeres como han hecho durante siglos.
 

lunes, 26 de enero de 2015

Syriza ha ganado las elecciones en España.

Los españoles solemos llegar a los acontecimientos y dramas europeos en el segundo acto. Nos pasó con la transición, que empezó un año después de la caída de las dictaduras portuguesa y griega (mira tú...); nos pasó también con la victoria socialista de 1982, un año después de la del Partido Socialista en Francia y el PASOK en Grecia (mira tú...). Ahora, en el nuevo drama de la rebelión contra la dictadura de hecho de la troika, después del primer acto con la victoria de Syriza, viene uno segundo con las elecciones españolas, dividido a su vez en cuatro cuadros: las andaluzas de marzo, las municipales de mayo, las catalanas de septiembre y las generales de noviembre si llegamos a ellas.

No se nos dirá que no practicamos el vivere pericolosamente de los futuristas. Cuatro elecciones en un año con un gobierno pendiente de la crónica de tribunales por si lo llaman a declarar; una economía que no levanta cabeza; un sistema de partidos con uno de derechas anegado por la corrupción y tres de izquierdas, mal avenidos entre sí y no muy unidos internamente; una Constitución cuestionada por amplios sectores sociales; y una posibilidad de secesión de una parte nada desdeñable del territorio del Estado. Cada una de estas elecciones será un fin en sí mismo y, al mismo tiempo, un modo de calibrar fuerzas y adoptar tácticas para las siguientes de forma que, cuando llegue la última, en noviembre, es probable que nada se parezca a lo que ahora vemos.

En nuestra época, la de la información en llamado tiempo real, las reacciones a los acontecimientos se producen antes de que estos concluyan. Son instantáneas y, claro, bastante bobas. Dice el portavoz del PP, Hernando, que los resultados griegos no son extrapolables a España. ¿Por qué no? Básicamente porque no le gustan. Si le gustaran lo serían y en ambos casos él hubiera parecido más inteligente de haberse callado.

El PP abrió su convención con un remake del parque jurásico, de la mano de Aznar y su recio estilo falangista. La vieja guardia de la orden de los sobresueldos cerró filas en torno al hombre previsible, el del sentido común que, francamente asustado, dedicó su intervención a amenazar con el sacamantecas de Podemos, advirtiéndonos del peligro de jugar a la ruleta rusa. Oído a la imagen que es tremenda y revela verdadero pánico.

En Valencia, grandioso recibimiento de Pablo Iglesias al grito de "¡Presidente! ¡Presidente!". El mismo Pablo Iglesias que venía de refutar en la televisión a cuatro o cinco periodistas dialécticamente armados hasta los dientes, con la misma serenidad con que el mozo Jesús confundió a los doctores en el templo y que ambos me perdonen la comparación. Con Grecia, dijo, comienza el tic tac del reloj que marcará el paso de Rajoy a la historia, en donde le está esperando la crisis. Otra imagen curiosa. Quizá proceda del tic tac del cocodrilo en Peter Pan. Y, bien mirado, si Inda es don Pantuflo, Rajoy tiene algo de capitán Garfio.

La intención inmediata de Podemos es convertir esa apoteosis valenciana en una gran marcha-marea el 31 para que el tic tac se haga atronador. Por cierto, igual que en Valencia ha sonado Al vent, de Raimon, sugiero que en la marcha del 31 pongan un tema de Mikis Theodorakis, por ejemplo, Un mundo libre de la banda sonora de Z. Así suena Grecia. Más.

En el PSOE, en donde han decidido echar a suertes los primeros en Andalucía, cunde el desconcierto. Con un PP casi fuera de juego, como si en vez de ser Andalucía fuera Cataluña, las elecciones se van a reñir entre las tres fuerzas de la izquierda, las dos institucionales y la emergente. Ojalá no se pongan muy agrias porque, conocida es la opinión de Palinuro, tendrán que entenderse después. Pero la procesión socialista va por dentro. Susana Díaz entretenida primero en las elecciones y luego en su maternidad, no considera de momento la posibilidad de optar a la secretaría general de su partido.

Pedro Sánchez tiene expedito el camino. Lo malo es que no hay camino. Haber estado ausente en Grecia es mal comienzo. El PP fue a apoyar al perdedor, Nueva Democracia. Por eso el resultado no es extrapolable, claro. Syriza contó con el apoyo entusiasta de Podemos y en la sombra y como de tapadillo, el de IU. Pero el PSOE no tenía a quién apoyar, después de la escisión del PASOK del movimiento de Papandreu que, por cierto, no ha conseguido escaño. Debe de ser la primera vez que no hay un Papandreu en el Parlamento griego desde las guerras del Peloponeso. Para compensar Pedro Sánchez ha decidido adherirse a la doctrina Hernando, sentenciando la melonada de que Grecia no es España. No, ni Arabia Saudí. Y el PSOE tampoco es el PASOK, con su 4,6% del voto. Pero, si se esfuerza, puede llegar a serlo. También el PASOK alcanzó el 48% del voto en 1981. La fortuna es una diosa cruel. Grecia no es España pero muchísimos españoles, quizá millones, están entusiasmados con ella. Y Grecia ha votado a una izquierda nueva, que no es la comunista tradicional -a la que el electorado considera anquilosada- ni la socialdemócrata, impregnada de neoliberalismo. Ha ocupado el lugar de la auténtica socialdemocracia y por eso dicen los de Podemos que su programa es el de la socialdemocracia.

¿Y cómo ve esto Sánchez? Mal, supuesto que lo vea. Tiene por delante dos tareas muy difíciles: de un lado, recapitular la ejecutoria de gobierno del PSOE, reconocer los errores y presentar propuestas factibles de corrección. De otro, articular un discurso reformista que converja con las otras izquierdas y resulte creíble. Y no ayuda nada a ello sino todo lo contrario, que prosiga su política de colaboración con el gobierno hasta en sus aventuras más autoritarias y antidemocráticas, como en el caso de la reimplantación de la cadena perpetua con otro nombre.

Carece de sentido que el PSOE pretenda encabezar una política de ruptura como la que reclama una gran cantidad de gente, entre ella muchos de sus votantes, porque no puede y, en el fondo, no quiere. Pero cuanto más claramente de izquierda sea el discurso socialista más se aproximará a una acción común de las tres fuerzas que Palinuro considera inevitable. Entre otras cosas porque tanto IU como el PSOE disponen de aparatos de partido sólidos de los que carece Podemos. Y son imprescindibles para administrar en todos los niveles un país que se quiere gobernar.

Quedan las elecciones catalanas de septiembre. Están presididas por un conflicto nacional que los partidos nacionalistas españoles se niegan a admitir. Serán plebiscitarias, diga Rajoy lo que diga con esa fantástica habilidad de no decir jamás nada con algún contacto con la realidad. La única incógnita será qué porcentaje de votos conseguirá Podemos y exactamente qué posición representarán en la cuestión de la independencia. Dicho en román paladino: si, al día siguiente de las elecciones plebiscitarias, y según sea su resultado, los soberanistas hacen una declaración unilateral de independencia, ¿qué votarán los diputados de Podemos?

En noviembre volvemos a hablar.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Del mito al logos


No sé cómo se me ha pasado esta estupenda exposición de Caixa-Forum en Madrid. La he cogido en sus últimos días, pues cierra el cinco de enero próximo. Se titula Mediterráneo. Del mito a la razón y su tema es el que anuncia en una réplica casi exacta del título del famoso libro de Wilhelm Nesle, publicado en 1940, Del mito al logos, y con un contenido también en todo similar: la "autoexpansión" (Selbstenfaltung) del pensamiento griego desde Homero hasta la sofística y Sócrates", según el subtítulo de dicho libro. Esto es, el paso de una explicación mitológica del mundo y del ser humano como parte de él a otra racionalista, lógica, del siglo VI al IV a.d.C. y en el Mediterráneo. Lo hace mediante la exposición de 165 piezas entre estatuas, estatuillas, cerámicas de todo tipo, relieves, urnas funerarias, joyas, frescos, bustos romanos y griegos (clásicos y helenísticos) que dan fe de las ideas, costumbres y creencias de los habitantes del Mediterráneo en aquellos siglos, tanto de la península griega como de la Magna Grecia. Casi podría decirse que la exposición viene a ser como las ilustraciones que faltan en el libro de Nesle cuyo contenido es similar si bien ordenado no por temas sino por autores, filósofos, historiadores, dramaturgos, poetas. En todo caso, una exposición espléndida, muy bien ordenada, muy bien explicada (quizá con excesiva prolijidad) por el comisario Pedro Azara.
 
Del mito a la razón, al logos. La evolución, el salto, es nítido y nos es fácilmente comprensible porque responde al espíritu que hemos llamado luego de la Ilustración y nos lo hemos encontrado ya varias veces en la historia: del mundo teológico medieval al humanista del Renacimiento; del geocéntrico al heliocéntrico con la revolución copernicana; de la superstición a las luces con la Ilustración allí en donde se haya dado. Es imagen cercana y fácil de entender pues tiene una vertiente ontogenética en la experiencia de cada cual: de la infancia a la madurez. El individuo proyecta luego sobre el grupo su experiencia y habla de la infancia de los pueblos, repleta de encantamientos, prodigios y fantasías como está el  mundo de los niños. La infancia de los griegos es mitológica y el paso decisivo hacia la  comprensión racional del mundo se da con la filosofia jonia, igual que los niños abandonan la infancia cuando dejan atrás la creencia en las hadas y los reyes magos.
 
Una concepción mecanicista ve la victoria de la razón sobre el mito como absoluta y excluyente pero no puede negar que el mundo mitológico sigue habitando a lo largo de la historia de la civilización. Aunque los mitos hayan perdido su pretendida función cognitiva (y no cabe olvidar que hay otras teorías sobre la función del mito en la cultura) cumplen otras de carácter ejemplificador, ilustrativo, orientador en definitiva, sin las cuales la historia intelectual de Occidente sería muy distinta. Sin la figura de Prometeo (de quien hay un par de representaciones en la exposición) , algunos movimimientos literarios y artísticos, como el romanticismo, tendrían otro carácter. La mitología sigue presente en el logos igual que el niño sigue presente en el adulto.
 
La exposición está ordenada en varias secciones y es imposible hacer justicia a todas las manifestaciones, algunas complicadas, por ejemplo, en el comienzo, se presenta el mito del rapto de Europa con un fresco de una casa pompeyana, cedido por el Museo Nacional de Nápoles. Hay otros frescos y hasta mosaicos pompeyanos que no sé si serán originales, porque vienen sin mucha protección. Del rapto de Europa, como referencia al ámbito en el que estamos, la exposición presenta el Mediterráneo en sucesivas referencias a tres héroes y su vida errabunda: Hércules, Ulises y Jasón. Es como si la historia arrancara no tanto con los dioses como con los héroes, alguno de ellos semidiós, como Hércules. Personalmente prefiero a Teseo, aquí escasamente representado, porque encuentro fascinante la figura del Minotauro; pero la verdad es que Hércules ha echado más hondas raíces en las representaciones occidentales: es el prototipo del héroe al que se rinde culto; su tremenda elección entre el vicio y la virtud acongoja a los seres humanos; su locura pasajera nos lo hace simpático; su doce trabajos están presentes en los intercambios cotidianos. Es extraño que todvía nadie haya hablado de la necesidad de un Hércules que limpie los establos del Rey Augías de la corrupción. El hijo de Zeus y Alcmena tiene una relación especial con España porque dos de sus trabajos los ventiló aquí, el del jardín de las Hespérides (que, según leyenda, estaba en Tartessos) y la muerte del Rey Gerión. Así que Hércules es como de la casa. Zurbarán decoró el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro para Felipe IV con diez de los trabajos hercúleos, seguramente para animar el espíriu de un rey poco dado a batallar.
 
En el resto de la exposición, el espectador tiene material suficiente de admiración para sus particulares inclinaciones en este mundo que empezaba a explicarse a sí mismo racionalmente pero seguía creyendo que las esfinges poseían secretos en cuya revelación los hombres arriesgaban su vida o decoraba las urnas con relieves alusivos a la Odisea, representando a las sirenas con cuerpo de mujer y patas de ave. La relación de este mundo con las mujeres era problemática y, al entrar en los espacios en que se expone la organización política y jurídica de los griegos, básicamente atenienses, se nos advierte de que eran invisibles en la polis. En sentido literal, pues, casadas, quedaban recluidas en el gineceo, acompañadas de los niños hasta los siete años. Los esclavos y los metecos eran políticamente invisibles pero físicamente visibles, cuando menos. Las mujeres, ni eso. Allí, en presencia de un muy conocido busto de Sócrates y otro de Platón y cerca de un mosaico pompeyano de la academia platónica, se nos explica el carácter de un simposio como el banquete y héteme aquí que las mujeres reaparecen; pero como hetairas.
 
Conmueve ver la estela con la ley en contra de la abolición de la democracia, poco antes de que la conquista macedonia la erradicara para siempre. Como consolación, otra parte nos hace visualizar el descubrimiento del alma humana, término al que llega el nous de los eleáticos y de Anaxágoras. Y la representación acude al mito de Eros y Psiche, precedido por una estatua de Afrodita con los dos representados como niños, y muy extraña, teniendo en cuenta que es ella quien envía a Eros a vengarse de Psiche.
 
Se termina la exposición con una referencia a los nuevos dioses que se expandieron en el bajo imperio romano porque los romanos, como pueblo politeísta y civilizado, no solo eran tolerantes con los cultos extraños sino que los incorporaban cuando les gustaban. Hay un Hermes portando un cordero que se quiere precedente de Cristo y, sobre todo, hay un Mitra estupendo, una representación del dios solar importado del Oriente y que se expandió mucho entre las legiones. Habida cuenta de que es un Mitra tauróctono, esto es, que sacrifica un toro, también me extraña que los defensores de las corridas a las que consideran, al parecer, patrimonio cultural español, no reclamen la protección de este dios, en lugar de remontarse vergonzantemente al culto minoico y las fiestas taurinas cretenses, que eran una depravación y acabaron con aquel horrible y nefando acto de Pasifae contra natura del que salió, precisamente, el Minotauro. Además, uno de los trabajos del primo Hércules fue acabar con el toro de Creta. Es mucho mejor enganchar con Mitra, oriental y bárbaro, pero expeditivo.

sábado, 18 de enero de 2014

De héroes y dioses.


Círculo de Bellas Artes, de Madrid. Teatro Fernando de Rojas.
Áyax, de Sófocles.
Compañía Teatro del Noctámbulo.
Adaptación, Miguel Murillo.
Dirección, Denis Rafter.
Reparto: José Vicente Moirón, Fernando Ramos, Isabel Sánchez, Elena Sánchez, Gabriel Moreno, Javier Magariño, Cándido Gómez y José María Pizarro.

Visto y no visto. Dos días ha estado en cartel el Áyax de Sófocles en el Círculo de Bellas Artes en la interpretación del "Teatro del noctámbulo", de José Vicente Moirón (Áyax) que, al parecer, se presentó con éxito en Mérida este verano. Y no es de extrañar porque está muy bien. Excelentes los actores y gran dirección de Denis Rafter, con una escenografía minimalista, que suele ser lo más recomendable para el teatro clásico, cuya fuerza está en la historia que se narra. Una de las leyendas de Sófocles es que murió asfixiado al empeñarse en recitar un parlamento de su Antígona sin pararse a tomar aliento. La caracterización de los personajes, ajustada al tiempo, el lugar y la circunstancia. Detesto esas versiones vanguardistas que visten a los héroes griegos de motoristas. La coreografía y la música original de Roque Baños muy bien identificados con el texto y la historia. Un gran espectáculo y una pena que solo haya estado dos días.

Áyax es un relato lleno de claves. La más obvia y, por ello, quizá la menos verdadera, es la referente a la patria del héroe, Salamina. Sófocles se encargó del peán de esa victoria sobre los persas. Así que Áyax "el grande" (para distinguirlo de otro homónimo), hijo del rey de Salamina, Telamón, y héroe ínvicto de Troya, tenía que resultar grata a los oídos de los atenienses en aquellos festivales de exaltación patriótica que eran los concursos teatrales. Pero hay otras que se apuntan en los siempre profundos diálogos de la obra. Se cuenta que Áyax fue el único guerrero aqueo que no precisó nunca ayuda de los dioses en el largo sitio de Troya. Toda su fama y su gloria el telamónida se la debía a sí mismo y ahí es donde los dioses, probablemente molestos por sentirse menospreciados, se la juegan y Áyax sufre un destino atroz porque, como dice uno de los personajes, los mortales somos marionetas en manos de los dioses. Pero lo que estos no pueden evitar es que el hijo de Telamón lo sufra sin doblegarse, con la moral del guerrero, como un héroe. Y los dioses vuelven a resultar pequeños.

Podría ser un resumen de la obra, pero esta es mucho más compleja. Sabida es la fábula: muerto Aquiles, los átridas adjudican sus armas a Ulises y no a Áyax, quien se juzga con más méritos y titulos para obtener aquellos hierros forjados en el Olimpo por el dios de la fragua. Poseído por la hybris, según interpretación al uso, Áyax planea matar a Agamenón, Menelao y propinar cruel y lenta muerte a Ulises. Pero Palas Atenea se cruza en su camino, lo enloquece y le hace ver aqueos allí donde solo hay ovejas, bueyes y cabras; como le pasaría siglos después a don Quijote. Áyax hace una escabechina solo para descubrir, vuelto en sí, que ha sido objeto de una cruel broma de lo dioses quizá tramada por las artimañas de Ulises, como le pasaría al de La Mancha por las malas artes de un encantador que se la tiene jurada. Negándose a vivir en el deshonor, el telamónida se da muerte con la espada que un día le regalara su enemigo Héctor, luego de un singular combate bajo los muros de Ilión. A cambio él había regalado su escudo al troyano.

La obra también podría acabar aquí. Pero no es el caso. Con la muerte de Áyax se plantea un segundo conflicto cuando los átridas, primero Menelao y luego Agamenón, prohíben expresamente a Teucro y Tecmesa (hermano y esposa del héroe) que entierren el cadáver al que ordenan dejar insepulto para pasto de aves de carroña. Es el mismo choque al que Sófocles dedicó la que quizá sea su obra más admirada, Antígona. En esta ocasión el conflicto entre las órdenes tiránicas del gobernante y el deber de conciencia del gobernado está un poco más confuso; pero está. La razón de Estado (expresamente invocada por Agamenón) y la ley de la sangre que manda honrar a los muertos, chocan frontalmente y ese choque ha venido resonando a lo largo de los siglos hasta el mismo día de hoy como el derecho de resistencia a la tiranía. El tema por excelencia de la filosofía política de todos los tiempos. 

Tan profundo es el conflicto que las partes se atacan sin miramientos, mezclando lo divino y lo humano, las injusticias de los hombres y las atrocidades de los dioses. Menelao desprecia a Teucro llamándolo bastardo e hijo de esclava y Teucro recuerda al Rey de Esparta que es un descendiente de Pelops, sometido a la maldición de los átridas. Pero estas son cuestiones de familia. Al final, el conflicto se resuelve con una especie de truco casi de prestidigitación, cuando Ulises intercede y convence a Agamenón y Menelao de que Áyax es un guerrero, aunque en su desvarío haya sido traidor, y merece ser honrado como un guerrero. 

Este sí sería el resumen completo de la obra. Pero me gustaría añadir una especulación, una fantasía: Áyax es un drama sobre la moral de guerrero y el código del honor y, en tal sentido, una especie de boceto del espíritu caballeresco. La primera parte es obvia: el telamónida prefiere la muerte a vivir en la deshonra y por partida doble: despojado de las armas de su primo Aquiles y burlado cruelmente por los dioses a los que había menospreciado. Como guerrero, intenta tomar venganza por su brazo de la primera ofensa y, al impedírselo Palas Atenea, renuncia a vivir. Sin los dioses se puede combatir y triunfar; contra los dioses, no. 

En la segunda parte, el espíritu caballeresco -que sirve para resolver el conflicto de forma menos cruenta que en Antígona- corre a cargo de Ulises. El hijo de Laertes muestra magnanimidad y convence a los átridas de que lo suyo equivale a la venganza, la crueldad con el vencido, algo indigno y contrario a la voluntad de los dioses. Y la obra tiene una especie de final feliz; probablemente patriótico. Pero poco convincente. Mucho menos que el desenlace de Antígona. Por dos razones. Una general: no es creíble que el tirano ceda a la objeción de la justicia, la moral o el bien. Al contrario. Basa su poder en el miedo y al miedo lleva a través de la ejemplificación. Áyax Telamonio será pasto de las alimañas.

La otra razón es particular. Sófocles riza el rizo otorgando la misión caballeresca a Ulises, al que presenta al principio como una especie de perillán, capaz de engatusar a Palas para llevar a cabo en Áyax una de sus mil estratagemas. La magnanimidad no se cuenta entre las virtudes de Odiseo. Entiende la vida como lucha por la supervivencia y no se atiene a código moral alguno: engaña, miente y no tiene piedad con los troyanos ni con los pretendientes de Penélope. No encaja con el personaje el honrar al enemigo vencido si no es por un cálculo estratégico. Pero, justamente, ese es el que destroza el espíritu caballeresco.

No todos los dioses son iguales. Tampoco los héroes.