Mostrando entradas con la etiqueta Referendum.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Referendum.. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de octubre de 2017

Recado a la izquierda española

No os preocupéis, vuestros sueldos, primas, canonjías, cargos y enchufes no peligran. Al contrario, es posible que, si seguís atacando el independentismo catalán y jugando sucio a favor del gobierno al que ambos apoyáis, os suban la paga.

Rajoy, el hombre que os debe el puesto (primero a Podemos y luego a Sánchez) será agradecido si os arrodilláis y humilláis algo más. Hasta es posible que también llame a Iglesias a los contubernios de La Moncloa, como hace con Sánchez y el petit Rivera para apalabrar sucesivas medidas anticatalanas.

Seguramente os darán más lugares en las tertulias, los medios controlados, los periódicos de la banca o de vuestros partidos pues sois gentes de fiar, que saben quién manda en España. Y contra quién hay que tirar por los medios que sean, las mentiras, la demagogia, la hipocresía. Tenéis un futuro como criados cantores de la derecha.

Conviene, no obstante, que profundicéis algo más en vuestra iniquidades contra un pueblo digno, único en España que ha plantado cara a la dictadura del PP y sus ayudantes de la izquierda. Conviene que Sánchez siga siendo equidistante entre los animales que apalean a la gente (más de 450 heridos) y los apaleados. Conviene que Podemos siga falseando el carácter del independentismo catalán, atribuyéndolo a la corrupción de la burguesía de Pujol y el 3%. Eso os dará réditos en el cariño de la derecha franquista con la que aspiráis a codearos.

De tal modo se entenderá mejor la repugnante pelea de carroñeros en que estáis ambos, echándoos el uno al otro la culpa de la sangre vertida por la brutalidad policial. Sobre todo porque lo hacéis por rebañaros votos mutuamente. Iglesias culpa al PSOE de la bestialidad de la policía y el PSOE culpa a Podemos de lo mismo. Basta ver los tuits de Jordi Sevilla, un anténtico truhán. De este modo, además, no culpáis al PP y cumplís con vuestra labor lacayuna de la derecha mientras sentáis plaza de hipercríticos.

Podéis abandonar transitoriamente vuestras melopeas sobre la legalidad de referéndum, no vaya a creerse que, para combatir la ilegalidad, proponéis que se le abra la cabeza a la gente en las colas de las mesas electorales. Olvidáos de la ilegalidad una temporada para que parezca que todas las fechorías del PP son legales y nadie se acuerde de que sus militantes esperan numerosos procesos penales por ladrones.

Esconded vuestro acuerdo de principio con el PP en cuanto a la estrategia que se iba a emplear para impedir el referéndum ilegal: concentrar toda la violencia y la brutalidad en las dos primeras horas de la mañana para romper la moral del movimiento y descabezarlo yendo directamente por Puigdemont y Junqueras. Fingid que no sabíais que la orden era detener a Puigdemont a base de arrasar su colegio electoral como si fuera una vivienda palestina.

Haced oídos sordos, fingid que ignoráis que la bestialidad del gobierno y vuestro cobarde y cómplice silencio han sido derrotados por la votación. Toda la barbarie descargada por los antidisturbios (a quienes un sistema democrático pedirá cumplidas cuentas) los 465 heridos, los destrozos de todo tipo, la imagen de barbarie de esta derecha franquista solo han servido para cerrar el 4% de los colegios. El 96% ha seguido funcionando a pesar de todos los boicoteos del gobierno. La masacre policial ha valido para que la cantidad de votantes se haya incrementado exponencialmente. Al final de la jornada se verá que el "sí" ha ganado por un amplio margen con una participación muy elevada. Y habría ganado por más si pudieran contabilizarse los votos que la policía ha secuestrado y ha manchado de sangre.

Sí, el referéndum, a pesar de todo, ha ganado y vosotros, PSOE y Podemos pertenecéis ya a la historia del lamentable ridículo de este Estado fallido, que solo funciona a base de corrupción y tiranía. Como zombies os reuniréis mañana en el Parlamento en el que ya no debiérais estar a decir lacayunamente que no reconocéis los resultados del referéndum. Eso ya lo anunció hace unas fechas el comunista Garzón siempre complaciente con el poder. Pero el referéndum está ganado por la gente, la libertad, la independencia en contra de vuestra sacra unión en defensa de la nación de Franco.

Hoy se ha cortado el último lazo sentimental que pudiera haber entre España y Cataluña. 

Adiós, España.

jueves, 25 de mayo de 2017

Cincuenta años

Que "el gobierno esté dispuesto a todo para impedir el referéndum" es noticia cuando menos preocupante. Habrá quien se sienta tranquilizado y quien, con cierta legitimidad procedente de la experiencia, intranquilizado. Ese adjetivo indefinido que también figuraba en las puertas de los cuarteles de la Guardia Civil, en este país permite abrigar negros presagios. Inútil preguntar qué es "todo". Todo es todo. Lo legal y lo ilegal. Por lo demás, el Estado nunca hace nada ilegalmente ya que, mediante el estado de excepción, puede suspender la legalidad con lo que cualquier ilegalidad es legal, excepcionalmente legal.

Esa firme voluntad del Estado de hacerlo "todo" para impedir el referéndum se apoya en la necesidad de evitar una repetición de la consulta del 9N. Y si ahora va a hacerse "todo" para impedirla, ¿por qué no se hizo el 9N? No solo no se impidió sino que hubo burlas sobre ella desde el mismo gobierno, al compararla con una verbena sin consecuencias juridicas, salvo las penales que sí está teniendo. Entonces no se impidió y ahora sí, ¿por qué? La arbitrariedad es uno de los rasgos más irritantes de las tiranías.

Ese puñetazo del todo sobre la mesa parece ser la respuesta del Estado a la proposición de diálogo y pacto sobre el referéndum de los indepes en La Cibeles el lunes. En realidad, ya se anunciaba en los energúmenos que llamaban "hijos de puta" a los catalanes a la entrada y salida del acto, en una muestra más de la hospitalidad de los madileños. Ese "hijos de puta" es el sentido último del "todo". 

También se adelanta a la carta que ayer envió Puigdemont a Rajoy invitándole por enésima vez a negociar un referéndum. El recurso al género epistolar en la era de las TICs tiene un regusto literario. El remitente no se ha puesto plazo límite de espera de respuesta y no lo necesita. Antes de llegar a destino la carta ya tiene respuesta: "no". 

A partir de aquí, es el famoso juego del gallina. Las cuatro opciones son posibles. Se trasluce de una frase del discurso de Puigdemont en la Cibeles: "no hay poder (en el Estado) para detener tanta democracia". A esa frase es a la que contesta la afirmación del gobierno de estar dispuesto a "todo".

La cuestión es si la oposición va a tolerar o apoyar una política de confrontación sin proponer soluciones alternativas que puedan negociarse.