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lunes, 17 de julio de 2017

Extrapolaciones peligrosas

Todo lo venezolano está sobredimensionado en la esfera pública. A veces hasta el hartazgo. Alguien podía inventar un meme parecido al de la Ley de Godwin, sustituyendo a Hitler por Maduro y a los bolivarianos por los nazis. Lo de Venezuela aburre.

Pero, a veces, la que llaman “octava isla canaria”, da sorpresas que descolocan al tertuliano más avezado en venezuelogía. Por ejemplo esa consulta ilegal de la oposición sobre la nueva asamblea constituyente que quiere Maduro y sus adversarios consideran un golpe de Estado para huir de las elecciones que ellos propugnan. O sea, para entendernos en la Península, un referéndum ilegal, unilateral y sin garantías. En Venezuela.

¿Y qué sucede? Que los tertulianos, columnistas y opinadores de partido (que son prácticamente todos) no saben qué decir. No es posible extrapolar la situación venezolana a España. Ni a ningún otro lugar, sospecho. Los malos de allí no coinciden con los de aquí.

Las derechas radicalmente antibolivarianas tienen que explicar por qué apoyan allende el océano una consulta ilegal que aquí prohíben. Su única salida es embarcarse en tediosas discusiones sobre si la legalidad de aquí es mejor que la de allí, algo perfectamente opinable en ambos sentidos y, por tanto, inútil. Y eso sin contar que el espíritu de obediencia a la ley de la derecha la lleva a postular la del cristiano a la ley aunque sea injusta, porque todo poder viene de Dios, al decir de San Pablo en la epístola a los romanos. Sin embargo se matiza que no hay deber de obediencia a la ley que se opone a la de Dios. Y ya estamos donde siempre: a cristazos. O a tiros.

Las izquierdas probolivarianas tienen a su vez que explicar por qué apoyan un gobierno que se opone, ignora e (imagino) considera ilegal una consulta referendaria igual a la que proponen para Cataluña. Solo puede hacerse recurriendo al mismo truco ad hominem de la derecha: la consulta referendaria catalana es una muestra de iniciativa popular y democrática, mientras que la venezolana es una provocación más y un intento de fracturar el país y acabar con la revolución y el socialismo del siglo XXI. Es muy posible. En realidad eso es lo que piensa la derecha española sobre el referéndum catalán. La izquierda tiene que admitir el derecho de los ciudadanos a realizar referéndums, con independencia de que los fines que persigan los organizadores le parezcan abominables. 

Y lo mismo puede decirse de la derecha. El referéndum venezolano no será extrapolable a España mientras los dos bloques derecha/izquierda sigan sin respetar al adversario político y sin reconocerle la dignidad que le corresponde. 

Y eso es, básicamente, falta de espíritu democrático.

domingo, 2 de agosto de 2009

34 radios y televisiones.

Me quedé con las ganas. Ayer ni uno solo de los valientes y verdaderos medios online de izquierda radical traía mención alguna al proyecto de ley mordaza del Gobierno del señor Chávez Frías llamado "Ley especial de delitos mediáticos". Como si no existiera. Y mucho menos, claro, hubo un solo comentario tratando de defenderlo. Esos medios que tanto y tan bravamente denuncian los menores intentos capitalistas de manipular la información y que de continuo ponen en la picota a los medios comerciales a los que acusan de ser falsarios, escamotearon la noticia que, sin embargo, tiene una importancia grande porque plantea el problema de la complicidad de la izquierda con las actividades contrarias a la libertad de expresión de un Gobierno sedicentemente revolucionario.

Hoy ese Gobierno da un paso más y, antes de que esté la ley y por decisión administrativa, ha cerrado 34 emisoras de radio y televisión. Pongo el enlace de Le Monde porque se vea que es toda la prensa del mundo, esa a la que la izquierda radical acusa de mentir sistemáticamente, la que informa de lo que los medios autotitulados críticos silencian. Por supuesto, las razones son todas muy lógicas: fin de la concesión administrativa y cosas por el estilo. Pero el propio poder censor se traiciona a sí mismo cuando, por boca del señor Cabello, presidente de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), hace saber que "Cuando tomamos la decisión en el Gobierno nacional y revolucionario de democratizar el espectro radioeléctrico, de acabar con el latifundio mediático, lo estábamos diciendo en serio, no estábamos jugando". Cerrar emisoras, amordazar la libertad de expresión se llama "democratizar el espacio radioeléctrico". Es orwellianamente maravilloso.

Supongo que ante la bestialidad del ataque, los medios críticos no tendrán más remedio que decir algo y supongo asimismo que encontrarán algún esbirro dispuesto a escribir que hay que silenciar a la contrarrevolución, que la oligarquía no debe tener libertad de expresión y que ésta debe tenerla toda el pueblo que en Venezuela, gracias a San Bolívar, es el que gobierna. Mientras tanto, quien quiera estar informado de lo que sucede en el mundo en general, en Latinoamérica en concreto y, más específicamente, en Venezuela, que consulte los medios comerciales, prodigios de objetividad en comparación con la mendacidad de los medios llamados "revolucionarios".

¿Qué tiene que ver con la izquierda este neocaudillismo latinoamericano?

¿Qué tiene que ver con la izquierda la política de restricción de libertades?

¿Qué tiene que ver con la izquierda la legislación contraria a la libertad de expresión?

¿Qué tienen que ver con la izquierda los actos despóticos del poder amordazando a quienes piensan de otro modo?

Y me refiero a la izquierda; no al totalitarismo leninista en sus cuasi infinitas variedades.

(La imagen es una foto de ¡Qué comunismo!, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 31 de mayo de 2009

Mucho ruido mediático y pocas nueces.

Parece que el señor Hugo Chávez, adalid invicto de las masas desposeídas, adelantado del socialismo del siglo XXI, depositario del legado inmarcesible de Simón Bolivar, espíritu del pueblo, razón en marcha, guía de la historia, no se atreve a tener un encuentro cara a cara con Mario Vargas Llosa en su programa de televisión "¡Aló presidente!". Las excusas que ha buscado son variadas: que él sólo debate con jefes de Estado, que antes de debatir, Vargas Llosa consiga ser presidente de la República, que su invitación a debatir no era de él con Vargas Llosa sino de varios intelectuales liberales con otros tantos intelectuales bolivarianos, etc.

Cuentos. No debate porque no se atreve, porque no está acostumbrado a que nadie lo refute o le lleve la contraria, porque lo que le gusta es perorar y perorar ante un auditorio obediente y entregado y tiene miedo de confrontar sus razones y opiniones con un intelectual de valía como el novelista peruano. Y eso que, en el terreno político y social, el señor Vargas Llosa pierde mucha categoría intelectual y razona de una forma elemental, sin matices, fácil de desmontar. Pero no le basta con eso. El señor Chávez no está muy seguro de lo que dice y, muchas veces, ni siquiera está claro qué quiere decir. Lo sabe y teme hacer el ridículo en un enfrentamiento dialéctico con Vargas Llosa porque, en el fondo, acomplejado, se sabe inferior a él.

(La imagen es una foto de rogimini, bajo licencia de Creative Commons).

martes, 10 de marzo de 2009

El continente tumultuoso (y dos).

(Termina aquí la reseña del número monográfico de Sistema sobre América Latina).

Según Daniel Buquet (Los nuevos gobiernos progresistas en el Cono Sur: Argentina, Chile y Uruguay en el siglo XXI los tres países con mayor desarrollo económico relativo y otros mejores índices como desarrollo humano, alfabetización, esperanza de vida y mortalidad infantil en América Latina son la Argentina, Chile y el Uruguay que también presentan democracias restauradas y sistemas de partidos que eran sustancialmente los mismos que antes de las dictaduras que padecieron, cosa que igualmente los distingue de otros países del continente (p. 99). El autor hace una consideracón detallada de cada uno de ellos y explica luego con razones convincentes que los habituales índices de fragmentación y polarización (recuerdo de Sartori) no aclaran gran cosa la peculiaridad de los tres sistemas de partidos (p. 105) y prefiere el criterio de la institucionalización medido a través del índice de volatilidad electoral, muy alta en la Argentina y moderada en Chile y el Uruguay, así como el índice de concentración de escaños en los dos principales partidos parlamentarios, muy alta en Chile (ochenta por ciento) y el Uruguay (noventa y ocho por ciento) y menos de un sesenta y seis por ciento en la Argentina (p. 111). Igualmente es reveladora la medición de las trayectorias históricas de los sistemas políticos y de partidos de acuerdo con los indicadores de Freedom House que revelan que si la Argentina fue la primera en alcanzar la puntuación democrática en 1984 mientras que el Uruguay lo hizo en 1985 y Chile en 1990, a partir de entonces los índices de Chile y el Uruguay son superiores a los de la Argentina (p. 112). En resumen, un trabajo empírico muy interesante y revelador.

Carlos Ranulfo Melo (Brasil: avances y obstáculos del periodo Lula) sostiene que la presidencia de Lula es la primera que tras las de Collor, Franco y Cardoso, rompe con el seguidismo del CW y ha funcionado con gobiernos de coalición, un poco a semejanza de Chile, que han reunido a una media de siete partidos y han sido muy heterogéneas pero han cosechado notables éxitos en la aprobación parlamentaria de sus propuestas legislativas en el Congreso Nacional (p. 122). En el primer mandato de Lula las relaciones entre el Gobierno y el Congreso fueron inestables, lo que forzó frecuentes cambios gubernativos (p. 123). El triunfo de Lula por segunda vez en 2006 lo llevó a formar coaliciones con apoyos parlamentarios suficientes de 65,1 por ciento en la Cámara de Diputados y 62,9 por ciento en el Senado (p. 126) con lo que también aumentó el índice de aprobación de su Gobierno que alcanzaba el cincuenta y cinco por ciento el treinta y uno de marzo de 2008 (p. 127). Entiende el autor que el éxito de Lula se debe a tres factores: a) el fortalecimiento de la estabilidad económica y de la disciplina fiscal; b) la reanudación del crecimiento a través de la actividad estatal en materia de coordinación y control; y c) el énfasis en la dimensión social de las políticas redistributivas y la inclusión de los sectores excluidos (p. 127). No tengo duda de que así haya sido y su aseveración coincide netamente con lo que dicen Carrera Troyano y Muñoz de Bustillo en su magnífico trabajo visto ayer, pero sería bueno que sostuviera su aserto con mayor carga de pruebas empíricas. Igualmente me parece muy arriesgado el final del trabajo en el que se aventura a hacer una predicción del futuro del gobierno de Lula afirmando que su balance final será positivo. Es posible, pero esas predicciones en nuestro campo son muy peligrosas. Por ejemplo, uno de los datos que lo lleva a aventurar esta prognosis positiva es que hay un aumento de la inflación mundial (p. 132). Sin duda cuando el trabajo se escribía esto era cierto. Hoy, al contrario, el panorama mundial es de peligro de deflación.

Ana María Bejarano (Colombia y Venezuela: crónica de dos democracias infelices) hace honor a su título ya que el trabajo es exactamente eso, una crónica, con sus aspectos positivos y negativos, esto es, un ensayo narrativo de agradable lectura en el que acecha siempre el taimado peligro de los juicios de valor inadvertidos o presupuestos. Hace Bejarano un relato consecutivo de la evolución reciente de los dos países que, habiendo sido tradicionalmente ejemplos de democracias estables en América Latina conjuntamente con Costa Rica, han venido a dar en un estatus semidemocrático si no algo peor (p. 136). La evolución -y degeneración- de Colombia como democracia "incierta" se debe a la erosión de los mecanismos de seguridad, especialmente del respeto y la garantía de los derechos humanos que han tenido una trayectoria que califica de "aterradora" (p. 141). El Estado colombiano no existe prácticamente y su recuperación es condición inexcusable para la restauración de la democracia en el país (p. 152). Venezuela, a su vez, ha conocido una "muerte lenta" de la democracia. Ésta se pudo frenar momentáneamente después del "Caracazo" de 1958, pero se ha acelerado mucho desde el acceso de Chávez en 1998 (p. 158). Los dos partidos referentes de la democracia venezolana, AD y COPEI, se desintegraron entre 1988 y 1998, dando paso al arrollador triunfo del MVR (Movimiento V República) del señor Chávez que, viene a decir la autora, no ha dado señales de querer convertirse en un partido político (p. 160) lo cual me deja algo confuso (a no ser que la haya comprendido mal) por cuanto parece ignorar la existencia del Partido Socialista Unido de Venezuela, fundado ya en 2007 y que se impuso ampliamente en las elecciones regionales de 2008. Dice la autora, y no sin razón, que la Constitución de 1999 concede amplios poderes al señor Chávez (en el ínterin, la reforma constitucional recientemente aprobada en referéndum le ha garantizado reelección indefinida) y considera que su régimen constituye una transición gradual al autoritarismo (p. 164), lo que me parece algo aventurado como afirmación y típica muestra del peligro que señalaba al principio de los juicios de valor no cuestionados. El autoritarismo no es concepto que goce de unanimidad en la Academia, ni mucho menos habrá acuerdo unánime respecto a que el sistema político venezolano actual, la Venezuela bolivariana o como se quiera llamarlo, sea autoritario ni la señora Bejarano tendrá las bendiciones de los colegas más prudentes haciendo afirmaciones sobre futuribles; y todo ello con independencia de que mi opinión personal pueda o no coincidir con la de la autora. Concluye Bejarano con un diagnóstico que tiene la elegancia y los riesgos de una paradoja: el problema de Colombia es la debilidad del Estado y el de Venezuela, al contrario, su fortaleza. No sé si se encontraría mucha gente dispuesta a refutar el primer término de la paradoja, pero conozco a una multitud preparada para negar la segunda.

Jacqueline Peschard (Gobernar en México bajo la sombra de la ilegitimidad) presenta un análisis de los dos años (cuando el trabajo se escribió) del Gobierno de Felipe Calderón bajo la sombra de la ilegitimidad (p. 167) por aquellas elecciones ganadas con tan escaso margen y que todos seguimos con tanto apasionamiento. El trabajo, como los anteriores, también tiene estructura narrativa, aunque en mi modesta opinión, alcanza enunciados más convincentes. Incluye en su estudio las posteriores elecciones legislativas que no dieron mayoría absoluta al PAN del presidente en el Congreso (40,2 por ciento en la Cámara de Diputados y 40, 6 por ciento en el Senado), con lo que se ha hecho forzosa una política de alianzas con el PRI ya que el PRD se declaró reacio desde el comienzo (p. 169). Examina la autora el sistema de partidos en México con bastante exactitud. El PRI resurge en medio de la polarización de los otros dos pues gobierna en dieciocho de las treinta y dos entidades federativas, tiene el 37,5 de los municipios y conserva en buena medida su viejo aparato organizativo nacional (p. 172). El PRD se ha visto afectado por una importante merma electoral y una grave fractura interna, sólo gobierna en cinco Estados y no cubre la totalidad del país si bien, y ello no es baladí, cuenta con el gobierno municipal del Distrito Federal. El sistema mexicano mantiene ciertos equilibrios entre los tres partidos (p. 176) y el gobierno ha tenido que ir forjando las más variadas alianzas para llevar adelante su programa de reformas con los pros y contras que son fáciles de imaginar: a) con el ejército para combatir el crimen organizado; b) con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para llevar adelante el ambicioso programa heredado de la anterior presidencia de "vivir mejor"; c) con el PRI para llevar a cabo las distintas reformas legislativas, en concreto: 1) la reforma del Estado (básicamente electoral); 2) la del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, (ISSSTE); 3) la reforma fiscal; 4) la reforma energética; 5) la reforma laboral (p. 182). Hay una confrontación en cuanto a la reforma de PEMEX y una alianza con el PRI y el SNTE para proceder a la reforma del sistema de pensiones de los empleados del Estado (p. 189). El trabajo trasmite una idea de la complejidad de la política democrática mexicana. Si hubiera de hacer alguna recomendación, creo que añadiría interés que la autora explicara las características de la cultura política mexicana en materia parlamentaria.

Manuel Rojas Bolaños y Rotsay Rosales Valladares (Democracia electoral y partidos políticos en Centroamérica: heterogeneidad y trayectorias inciertas) presentan un muy interesante trabajo sobre esta subregión del continente que a veces resulta tan confusa al ojo público. Dos decenios después del inicio de los procesos de pacificación en la zona, la democracia parece funcionar en estos países (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), aunque con algunas deficiencias (p. 195). Son pocos quienes reputan limpias las elecciones (p. 195), lo cual es un handicap notable. Los sistemas de partidos se caracterizan por su heterogeneidad y trayectorias inciertas (p. 197), cosa de la que ya había advertido Alcántara aunque para todo el continente. Prevalecen los multipartidismos moderados con algunas variaciones, la polarización en El Salvador y Nicaragua y una estabilidad precaria en Guatemala (p. 200). Hay instituciones democráticas con carencias y tradiciones autoritarias que pesan (p. 202). Hay asimismo cierto "travestismo" entre derechas e izquierdas (p. 203). No son sistemas de partidos muy institucionalizados (p. 206) y tienen insuficiencias en cuanto a democracia interna e inclusión, transparencia y rendición de cuentas (p. 208). Todavía no hay suficientes incentivos para la democratización de los partidos y es de temer que las distintas orientaciones de los gobiernos y la composición de las cámaras aumenten los problemas de gobernabilidad (p. 209).

María Luisa Loredo (El liderazgo latinoamericano en el proceso de estabilización de Haiti) presenta un trabajo que tiene el mérito de no ser frecuente en los estudios sobre América Latina en España ya que versa sobre un país de la francophonie, habitualmente ignorado por nuestros investigadores. La autora, sin embargo, le hace justicia a través de un estudio de tipo fundamentalmente descriptivo pero de mucho interés: Haití es el país más pobre de América y uno de los más corruptos del mundo (p. 211). Y de los más inestables, cabe añadr. Puede ser considerado como un "Estado fallido" o frágil pero, en todo caso, ha tenido un destino trágico e injusto (p. 212) ya que pagó cara su lucha por la libertad y su temprana independencia en 1804 que no tuvo reconocimiento internacional hasta que en 1860 estableció relaciones diplomáticas con el Vaticano y en 1862 con los Estados Unidos de América. En 1825 Francia impuso a la joven república condiciones humillantes y económicamente devastadoras (pago de una indemnización de 150 millones de francos de entonces, equivalentes a 21.000 millones de dólares de los EEUU de 2004) que arruinaron al país (p. 213) y todavía hoy son objeto de controversia a través de una perpetua reivindicacion haitiana de resarcimiento. Los años noventa se caracterizan por los conflictos en torno al presidente Aristide: expulsado en un golpe de Estado, retorna en 1994. En el año 2000, vuelve a ganar las elecciones pero el renovado estallido de violencia en 2004 fuerza su nueva dimisión que da paso a un gobierno provisional y a la creación de la MINUSTAH (Mission des Nations Unies pour la Stabilisation en Haïti) en el marco de la ONU. La MINUSTAH incorpora el liderazgo de los países de América Latina en el proceso de recuperación de Haiti como una forma de devolver la deuda que piensan tener con él por su temprana ayuda a sus independencias (p. 214) así como por otros motivos, entre ellos: el giro a la izquierda de América Latina, la necesidad de reafirmarse en la escena internacional en respuesta propia a una crisis, el fortalecimiento de la cooperación latinoamericana, la posibilidad de cambiar la cultura militar en con una perspectiva civil, la necesidad de no desairar a los Estados Unidos (p. 216). Los logros y desafíos de la MINUSTAH son: la consolidación de la normalizacón y del consenso político, el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad, el reforzamiento del Estado de derecho y de sus instituciones y el arranque de un proceso de desarrollo económico y social (p. 218). La autora lamenta que España haya reducido su participación en la MINUSTAH de lo militar a lo policial y no le falta razón porque ello equivale a abandonar un puesto de influencia (p. 224).

Last but not least: algunos países en América Latina requieren el artículo determinado "el" o "la" delante de sus nombres, cosa que es obligada porque se trata de sus nombres oficiales o bien de la forma correcta de designarlos en castellano. Son estos: la Argentina, el Brasil, el Ecuador, el Paraguay, el Perú, la República Dominicana y el Uruguay. ¿Sería mucho pedir que, cuando menos, los especialistas hispanohablantes en América Latina llamaran a estos países por sus nombres reales y no se valieran de las malsonantes traducciones literales del inglés? Si no quieren hacerme caso a mí, que tomen nota de cómo lo pone un maestro de la lengua de Cervantes como Mario Vargas Llosa, cuyo último y magnífico artículo en El País se titula El Perú no necesita museos, no "Perú no necesita museos". Además, sabe de lo que habla por partida doble, pues es peruano de nacimiento.

domingo, 15 de febrero de 2009

Chávez.

Hoy se ventila en Venezuela el referéndum de reforma constitucional (o "enmienda", según refinada y manipulada precisión del Tribunal Constitucional) que eliminará el límite de cantidad de mandatos del Presidente establecido en el texto de 1999 adoptada en su día a iniciativa del señor Chávez. Se ve que no contó entonces con algo tan evidente como el paso del tiempo y quiere ahora desfacer su propio entuerto.

En principio no veo por qué tiene que haber límites a la cantidad de mandatos que pueda calzarse un representante de cualquier nivel siempre que las elecciones sean periódicas y libres. Si a la gente le gusta un mandatario y quiere tenerlo diez, veinte, treinta años, ¿por qué no podrá hacerlo? Limitar esa capacidad por ley o Constitución es coartar la libre voluntad del pueblo al que, sin embargo, se proclama soberano. Hay quien dice que así se elimina la alternancia, que es consustancial a la democracia pero esto no es cierto: mientras las elecciones sean libres, la alternancia siempre será posible pues dependerá de los respectivos candidatos. Lo que no es de recibo es imponer la alternancia por criterio legal.

Dicho lo anterior me pregunto si es de recibo que en mitad de su segundo mandato el señor Chávez convoque un referéndum y por segunda vez, pues el anterior lo perdió hace unos meses con el fin de perpetuarse en el poder. Y me respondo que no. No porque no pueda proponerse dicha reforma constitucional sino porque hacerlo cuando está uno en el poder con el exclusivo fin de beneficiarse a sí mismo es un abuso, una falta de ética y de estética. Si el señor Chávez quiere ser presidente vitalicio de la República bolivariana sin recurrir a la intentona militar, que lo haga legalmente y no mediante una burla de la ley, esto es, que cumpla la legalidad, termine su mandato, deje paso a un sucesor y, luego, desde la acción política partidista, presente la propuesta de reforma de la Constitución.

Lo que no sea eso es un abuso de poder y si, además, se da mediante un referendum en el que la gente tiene que responder a la pregunta siguiente, además de abuso de poder y acto tiránico, es una tomadura de pelo. La preguntica de marras es:

¿Aprueba usted la enmienda de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230 de la Constitución de la República tramitada por la Asamblea Nacional que amplía los derechos políticos del pueblo con el fin de permitir que cualquier ciudadano o ciudadana, en ejercicio de un cargo de elección popular, pueda ser sujeto de postulación como candidato o candidata para el mismo cargo por el tiempo establecido constitucionalmente dependiendo su posible elección exclusivamente del voto popular?".

¿Han entendido algo? No crean que me la he inventado; la he sacado de una tribuna de Ibsen Martínez ayer en El País titulada Otro referéndum para el comandante.

En el ínterin se ha producido el curioso incidente de la expulsión del pais del eurodiputado del PP, señor Luis Herrero. Nuestro Gobierno, haciéndose eco de la escandalera que han motado en la COPE, ha llamado al embajador venezolano para comunicarle, supongo, su malestar y amonestarle en el sentido de que esas cosas no se hacen. Pues no sé yo... ¿Es competencia de los observadores internacionales en un proceso electoral en un país criticar públicamente las disposiciones administrativas del voto y llamar dictador al Presidente de la República? Me da que no. ¿Qué hubiera hecho el Gobierno de España si, habiendo convocado unas elecciones y aceptado la presencia de observadores internacionales uno de ellos se permitiera llamar "dictador" al Jefe del Estado el día anterior a la votación? He de confesar que no sé lo que hubiera hecho el Gobierno de España; sé lo que hubiera hecho yo: poner al insultador en un avión de vuelta a su casa.


Actualización a las 13:00 del 15/02.

Según parece no es cierto que el señor Herrero hubiera ido a Venezuela como observador internacional sino como invitado de la oposición. En tal caso, yo no lo hubiera puesto en la frontera; no le hubiera tocado un pelo y creo que el comportamiento de las autoridades venezolanas es una arbitrariedad y un acto de despotismo.

(Las imágenes son sendas fotos de InSurGente, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 13 de septiembre de 2008

¿Qué decir?

Saben los lectores que el señor Chávez no es santo ni demonio de devoción de Palinuro que lo encuentra demagógico, populista y pelín insoportable. Pero a veces tiene gracia. Desde luego, no es un político convencional. Esa fulminante solidaridad con Bolivia expulsando al embajador gringo en setenta y dos horas en medio de improperios es divertida y tiene su chispa.. No estoy seguro de que sirva de mucho porque los estadounidenses son dominantes en el continente americano y los distintos países latinos, en una u otra medida, en uno u otro terreno, su backyard, su zona de influencia pase lo que pase. Cuba sólo puede haber una.

Pero al mismo tiempo, el señor Chávez se permite el lujo de decir por la tele lo que muchos, muchísimos otros mandatarios y no mandatarios piensan para sus adentros: ¡Váyanse al carajo!. No añado el resto pero también lo piensa mucha gente en el mundo. De acuerdo, los Estados Unidos son el país más libre del planeta; pero tiene esclavizados a muchos otros y trata de tenerlos a todos. Lo cual no es de recibo. Van por la vida con una altanería bastante difícil de soportar y se preguntan llenos de perplejidad por qué los odian en el extranjero. Está clarísimo; por chulos. La señora Sarah Palin dice sin encomendarse a Dios ni al diablo que declarará la guerra a Rusia si esta vuelve a invadir Georgia. La guerra, tómese nota. Luego se corrige, dice que se trata de una consecuencia del tratado de la OTAN, según el cual, si un miembro es atacado, se entra en la guerra sin más...y la caga definitivamente porque Georgia no está en la OTAN ni lo estará en un tiempito. Pero, vamos, que la cosa de la señora es que está dispuesta a declarar la guerra a Rusia. y en en general los yankees están perpetuamente en guerra declarada o no declarada. Desde el fin de la Segunda Mundial no sé si han llegado a pasar dos años seguidos en los que los EEUU no hayan estado involucrados en actividades armadas en algún lugar del planeta.. Son una nación extremadamente belicosa y su interés exterior, esto es, la estrategia de seguridad nacional en un mundo globalizado que hierve en terroristas es básicamente la misma en demócrata que en republicano: la guerra.

Ningún colono sea a título de lo que sea deja de humillar el sentido nacional de los nativos. a los que coloniza. Eso es lo que sucede con los gringos a América Latina. Nadie ignora que en muchos países de América Latina la embajada de los EEUU es el centro político más importante del momento y que en todas las embajadas yankees se conspira, se ha conspirado o se conspirará para derrocar el sistema existente si el sistema existente no complace a la Casa Blanca, cual es el caso de Bolivia y Venezuela. En el caso de Bolivia, el señor Evo Morales dice que el embajador gringo, Mr. Phillip Goldberg se inmiscuye en los asuntos internos de Bolivia, cosa que no me extraña nada pues los EEUU se inmiscuyen en los asuntos internos de todo Cristo. Que yo sepa, todavía no han dado explicaciones convenientes de los infaustos vuelos de rendition (o sea, "entrega de secuestrado") de la CIA en el espacio aéreo de los aliados y con los medios de los aliados.

¿Que la cosa no es para expulsar a los embajadores? La expulsión es un gesto más inamistoso que la llamada a consultas del propio embajador y algo menos que la declaración de guerra. Tiene una justificación casi diríamos, antipirética, sirve para que el personal se desahogue. El personal se desahoga y todo se hace más llevadero. Todo incluye al embajador estadounidense de los Estados Unidos, contracentro de poder en todos los Estados de América Latina en que gobierne la izquierda.

(La imagen es una foto de rogimmi, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 26 de julio de 2008

Vaya si se calló

Días antes de la llegada del señor Chávez a España anduvo éste vacilando por doquier sobre si vería o no vería al Rey del por qué no te callas y, en caso de verlo, sobre cómo le demostraría que él no se calla. Pura baladronada para calentar el ambiente. El señor Chávez llegó a España, fue obediente a entrevistarse con el Borbón en Mallorca y dejó dicha la pavada esa de "¿Por qué no nos vamos a la playa?" que ha recogido toda la prensa. Vaya, vaya, aquí no hay playa. Es decir, en resumen, el mandatario bolivariano venezolano se ha callado como buen plebeyo ante el Monarca que se ha limitado a hacer una de sus gracias y a regalarle una camiseta pero ni un amago de petición de disculpas como el señor Chavez exigía gritos meses atrás para lavar el baldón sobre la dignidad latinamericana del orgulloso criollo.

Con el "¿Por qué no te callas?" el mundo descubrió que Latinoamérica es juancarlista. En principio no armar bronca ha estado bien porque no hay que exacerbar los rifirrafes que luego la cosa no tiene arreglo, pero conviene no ser demasiado bocazas o bocón, como le dicen por allá. Y, después de callarse frente al Rey, el mandatario vino a Madrid, feliz de no encontrar la barrera lingüística que lo acosaba en los otros países europeos que visitó y aquí ya se le calentó la boca y empezó a prometer petróleo hasta el fin de los tiempos, como un profeta testamentario que prometiera maná al pueblo hambriento o sediento en este caso. Vamos, como diría un castizo, que el señor Chávez ha hecho realidad eso de "calla y paga".

Comentando la actualidad, el señor Rajoy ha hecho ver con intención despectiva y crítica hacia el gobierno que mientras el señor Obama visita Francia, Alemania y el Reino Unido, España ha de contentarse con el señor Chávez. Pues sí, es verdad, aunque, al fin y al cabo, el señor Chávez es más "nuestro", habla nuestra lengua y la ausencia del señor Obama muestra un punto de hipocresía en su discurso y él es el más perjudicado por no atreverse a venir al único país que retiró las tropas del Irak, es decir, el único que hizo lo que él dice que quiere hacer. Dice. O sea, que también él se ha callado aunque en otro contexto.

(La imagen es una foto de Quapan, bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 16 de mayo de 2008

El inefable señor Chávez.

Algo hay que reconocer al señor Chávez sin ambages: es un hombre pintoresco. La izquierda que, por definición, está más o menos en contra de los estereotipos, las convenciones, las tradiciones, las formas vacías, aprecia y aplaude con alegría los comportamientos espontáneos, sinceros, cuando se dan en los políticos. Valora que estos rompan los corsés de lo oficial para abrir nuevos cauces. Y de esto, el señor Chávez tiene un montón. Más de lo necesario. Los comportamientos no convencionales son de agradecer... salvo que se hagan excesivos, cargantes, permanentes. "De nada demasiado" decían los griegos y con mucha razón; ni de lo bueno que, cuando es demasiado, se hace malo.

El estilo del señor Chávez es demasiado estridente, histriónico, gárrulo y pretencioso. Ese insólito programa semanal que tiene en la televisión, Aló Presidente es un acto periódico de vanidad y egotismo difícil de superar. Y de impertinencia. Normalmente los perpetra en presencia de unas docenas de incondicionales tocados con la camisa roja que le aplauden las gracias y algunos otros, quizá miles, que se las ríen viéndolo en sus aparatos de televisión. Produce sonrojo por las cosas que dice y cómo las dice.

Esto tiene poco que ver con la cuestión de si, por sus políticas concretas, el gobierno del señor Chávez es o no de izquierda. Se trata únicamente de evaluar su comportamiento en asuntos de comunicación relacionados además con la política exterior. Su choque con el Rey de España en la cumbre de la Comunidad Hispánica de Naciones, sus vituperios hacia la señora Angela Merkel en vísperas de la cumbre de América Latina-Unión Europea pertenecen a lo estrambótico.

Y ahora llega lo de la subvención a las FARC. Ya imagino que el señor Chávez desautorizará el informe de la Interpol tildándola de lacayismo hacia los EEUU, igual que acusa al señor Uribe de títere y marioneta de los gringos. Y algo parecido hará el señor Correa del Ecuador a quien se acusa de haber financiado parte de su campaña electoral con dinero del narcotráfico, procedente de las FARC. También aquí se negará la acusación hablando de un montaje estadounidense con los consabidos apoyos.

No seré yo quien salga en defensa del señor Uribe, que me parece un Aznar latinoamericano. Pero las pruebas existen y ahora se trata de aquilatar su importancia; las pruebas de connivencia entre el gobierno venezolano y las FARC. Es posible que alguien diga que eso está bien y es lógico por cuanto el señor Chávez no acepta que las FARC sean una organización terrorista sino que las considera un movimiento armado de liberación nacional.

Este verboso presidente puede decir lo que quiera pero una organización que secuestra personas y las tiene en cautiverio durante años en condiciones inhumanas, sin proceso judicial alguno ni el más mínimo respeto por sus derechos humanos no solamente es una organización terrorista sino una organización terrorista de torturadores. Y por mucho que hable el señor Chávez en la televisión, colaborar con organizaciones de torturadores, ampararlas o financiarlas no tiene nada, pero nada que ver con la izquierda. Es otra cosa.

Dejo aquí un vídeo muy divertido del venezolano (residente en Miami) Orlando Urdaneta. Del señor Chávez se habla al final.






(La imagen es una foto de ¡Qué comunismo!, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 9 de enero de 2008

Un par de recomendaciones blogosféricas.

La buena gente de No nos resignamos, gente de la izquierda plural, trasversal, mestiza, mezclada, con la que simpatizo, ha lanzado un manifiesto ante las próximas elecciones del nueve de marzo; un manifiesto con el que coincido y he suscrito, llamando a la gente a la votar a la izquierda, a la izquierda que quiera, al PSOE, a IU, a ERC, al Bloque, etc, pero a votar. El manifiesto se llama 2008-2012, en positivo, para que el cambio siga, para que el cambio avance, y lo dejo aquí por si a alguien más le apetece firmarlo.

A medida que el proceso siga tendremos que hablar más de estas cosas, del voto a la izquierda dividida, del voto útil, el estratégico, de por qué la derecha se presenta unida en bloque como una piña y la izquierda no. Tendremos que explicarnos por qué no somos capaces de superar una escisión que se dio en los años veinte del siglo pasado. Y que no me digan que las diferencias son insalvables. Eso sólo pueden decirlo los sectarios y fanáticos, que los hay, desde luego, y muchos, pero no los votantes sin más. Nadie puede sostener en serio que haya diferencias más insalvables entre Llamazares y Rodríguez Zapatero que entre Ruiz Gallardón y Rajoy o entre Paco Frutos y Rubalcaba que entre Rodrigo Rato y Esperanza Aguirre.

De momento, déjenme soñar con que los resultados electorales obliguen a una coalición entre PSOE e IU. Porque si esa posibilidad se convirtiera en una probabilidad razonable, muchos votaríamos a IU. Pero para eso es preciso que el PSOE esté dispuesto a pactar con IU e IU con el PSOE sin que ninguno de ellos pretenda imponer trágalas al otro. El fracasado pacto del señor Almunia con el señor Frutos en 2000, aun siendo un meritorio esfuerzo, presentaba ese gran inconveniente, razón por la cual un servidor se puso en contra. Hoy, que veo mejor ánimo sobre todo en IU pero tambén en el PSOE, podría revisar mi humilde voto si se pudiera aplicar la cláusula rebus sic stantibus, es decir, si las cosas en verdad han cambiado.


EL REFERÉNDUM CONSTITUCIONAL EN VENEZUELA

Un amigo y colega, Manuel Hidalgo Trenado, especialista en Venezuela, especialista de verdad, un estudioso y no un doctrinario más o menos bocazas, ha publicado un magnífico y sucinto (gracias, Manolo) estudio sobre el Referéndum de reforma constitucional en la República Bolivariana. Lo ha publicado en el Instituto Elcano y es muy digno de consideración. Para quienes quieran echarle una ojeada, está aquí y se llama "Por ahí no, mi Comandante: freno en el referéndum al “Socialismo del Siglo XXI". Y, para quien no tenga tiempo de ir al análisis pormenorizado y muy bien expuesto, éste es el resumen que hace el propio autor:

"Nueve años después de acceder al poder, Hugo Chávez no ha conseguido conformar un movimiento hegemónico pese a disponer de cuantiosos recursos materiales, políticos e institucionales para gobernar. Obviando dicha realidad, el 2 de diciembre pasado el oficialismo decidió someter a referéndum una reforma constitucional de envergadura; consulta que constituyó la primera derrota electoral del presidente. Si bien cabe objetar el procedimiento elegido –los cambios deberían haberse discutido y negociado en una Asamblea Constituyente–, lo más destacable es que el triunfo del “No”, aun obedeciendo a distintos factores, muestra que un porcentaje significativo de los sectores que apoyan a Chávez no desean entregarle un cheque en blanco, bien porque no han entendido su compleja y, en ciertos aspectos, confusa propuesta, bien porque no están de acuerdo con ella. Los resultados evidencian que el liderazgo y el recurso al verticalismo son insuficientes para imponer cambios radicales. La complejidad de la situación no permite ser optimista a corto plazo sobre el encauzamiento del conflicto, aunque como efecto de los acontecimientos de los últimos meses, y de las recomposiciones en el interior de cada bloque, podrían abrirse a medio plazo espacios para el diálogo y algunos compromisos entre el Gobierno y la oposición."

Como se ve una conclusión matizada, tan alejada de la diatriba superficial reaccionaria como de la lisonja de los paniaguados a sueldo.

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viernes, 14 de diciembre de 2007

El atorrante señor Chávez bajo mínimos.

Según el barómetro del Instituto Elcano, los españoles otorgan al señor Chávez la puntuación más baja de todos los dirigentes internacionales de renombre. Al mismo tiempo, dan una puntuación altísima a Venezuela, sólo segunda a la que conceden a Alemania. Esta discordancia es un ejemplo luminoso de cómo la gente no traga la demagogia chavista que convierte sus percances personales en agravios a la nación exactamente igual que Franco decía que cuando alguien se metía con él estaba insultando a España.

Es ya patente que el señor Chávez no va a conseguir diculpa ninguna del Rey que hizo muy requetebién mandándolo callar por atorrante insoportable y por no dejar hablar ni escuchar a los demás. Si la consiguiera, el Rey iría en contra del parecer de la mayoría de los españoles y eso hay que dejárselo a Aznar o a Chávez que ya dice que volverá a presentar el plan de reforma de la Constitución que la mayoría le rechazó hace unos días.

Está claro que esta insoportable machaquería del caudillo venezolano (hay que ver cuánto tiempo libre tiene este hombre) le sirve para darse pisto delante de sus conciudadanos y para que estos no se concentren en los problemas internos del país, que son de avío. Tomar a este caudillo por una persona de izquierda es no saber ya en dónde se está.

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miércoles, 5 de diciembre de 2007

Racionalizando la derrota.

Desde la derrota del sí; "pírrica" victoria del no, dice el señor Chávez, abundan las reflexiones. Hasta yo hice la mía, pensando que así el señor Chávez se callaría. Es claro que me equivoqué porque cada vez habla más y dice cosas más increíbles. Pero lo que me interesa son los razonamientos que leo por ahí para digerir la derrota. Empezando por llamar "pírrica" a la victoria del otro, asegurando que él así no la hubiera querido, como dice Esopo que dijo la zorra que quería, pero no pillaba, las frescas uvas.

¿Y qué me dicen del argumento que vende como un mérito de Chávez que éste haya respetado el resultado de la consulta popular? ¿Cabía que fuera de otra forma? ¿Cuál? ¿Un eco caribeño de la continencia de Escipión?

También hay quien celebra mucho que el señor Chávez haya reconocido su derrota...por ahora y da saltos de alegría porque el mandatario dice que no retira ni un ápice de la propuesta y da a entender que volverá con ella. La sabiduría popular tiene acuñado para estos menesteres un viejo dicho: "¿No quieres caldo? ¡Toma taza y media!" Sí señor, la democracia con sangre entra y con mucha contumacia. La perspectiva es escalofriante pero está claro que al fanático que piensa estar en posesión de la verdad al extremo de no cambiar "ni un ápice" de la propuesta que le ha rechazado más del cincuenta por ciento de los votantes (que fueron el cincuenta y seis por ciento de los electores) no le va a arredrar un resultado negativo, ni dos, ni tres... Por supuesto una abstención del cuarenta y cuatro por ciento no merece comentario alguno, lo que es sorprendente cuando muchos sostienen, si se produce por aquí, que deslegitima el conjunto del sistema.

He leído grandes loas a la limpieza y escrupulosa libertad e igualdad de los comicios. Si los comparamos con los que hubo en Rusia el mismo día, sí, porque ya pesa sobre ellos la declaración de tongo de la OSCE. Pero en el caso venezolano ¿nadie imagina el escándalo que se montaría aquí mismo si el presidente del Gobierno sale por la televisión con su hijito (o nietecito) en brazos, en plan institucional, la víspera de las elecciones (aquí "día de reflexión") a pedir el voto para su opción? De verdad, ignoro cómo se puede llamar limpio a eso. Con un presidente que tiene un programa de televisión. Que es como un telepredicador, pardiez. Y encima, lo derrotan. Sí, cofrades, sí, es una derrota humillante e inesperada. Y, en lugar de felicitar al pueblo por su sentido crítico y por ser capaz de resistir la propaganda chavista en la que no hay diferencia entre el el señor Chávez, el partido que el señor Chávez ha creado y el Estado que preside el señor Chávez, los analistas lo acusan poco menos que de enajenado. Al pueblo, digo.

¿Y yo que me malicio que el "¿Por qué no te callas?" del Borbón ha sido decisivo en la derrota del señor Chávez? No exactamente el exabrupto en sí que es algo que cualquiera puede entender cuando otro se pone pesado; no, lo decisivo ha sido el tratamiento que le ha dado el señor Chávez, que lo ha magnificado con gran histrionismo sin calcular que las palabras del Rey tienen más impacto y simpatía en América Latina que en... España. Es en España en donde se ha llamado de todo a Juan Carlos, mucho más que en América Latina donde, quizá por desconocimiento del percal, tienen en alta estima al Borbón. El caso es que, al usar el porquenotecallas como un fuelle que alimentara la llama del amor del pueblo por su esclarecido mandato, el señor Chávez se ha chamuscado el inexistente bigote. ¿Ven como le hubiera interesado callarse? A sus asesores les ha pasado que ven el mundo con ojos de españoles que creen que lo que sucede en su país sucede en todas partes, como los garbanzos de Villalpando.

Pero no se preocupen los analistas bolivarianos que artes tendrá el Presidente para recurrir a lo que los poderosos gustan de hacer de vez en cuando, esto es, pedir leyes de plenos poderes (o, por lo menos, semiplenos, como los quería el señor Chavez) a cambio de algunas dádivas. Eso suele salir en caso de instituciones, de parlamentos o senados; pero los referendums populares son peliagudos. El pueblo en referendum es siempre un cañón giratorio, cosa muy peligrosa, como debiera saber el señor Chávez, que es militar,pucha.

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lunes, 3 de diciembre de 2007

Al final, tendrá que callarse.

Parón a la torrencial palabrería bolivariana. Parece que el referéndum salió chungo. Adiós esperanzas de ser reelegido sine die; adiós a las reformas sociales y económicas, como la semana de 36 horas; adiós a la ampliación de poderes del Presidente que aun quería mandar más de lo que manda que es ya mucho mandar; adiós a todo eso. Goodbye to all that

Dado que el señor Chávez se comprometió (creo que con una nieta en brazos) a respetar el resultado del referéndum, fuese el que fuese, no tengo duda de que lo hará. Eso no será óbice para que el hombre siga buscando mecanismos para llevar adelante la llamada "revolución bolivariana" que, por cierto, podía aprovechar este brusco parón que le ha dado la voluntad popular para reflexionar acerca de qué quiere, a dónde va y, sobre todo, ¿qué es? Porque una revolución es una acción autojustificativa, que rompe todo molde de legitimidad. No se hacen las revoluciones desde el poder, sino que al poder se llega desde las revoluciones y sin muchos miramientos. Eso de hacer la revolución desde la más alta magistratura del Estado, la presidencia de la República, sobre ser sorprendente, es una quimera porque, como se ve, la magistratura tiene un plazo mientras que la revolución, no. Las revoluciones no se terminan; las magistraturas, sí. Para acompasarlas hay que contar con la voluntad popular y la voluntad popular dice que "no".

Por supuesto, imagino que el resultado todavía puede variar por algún recuento perdido y que gane el "sí" por décimas. En ambos casos es derrota. La revolución ha de llevarse a la mayoría de calle o renunciar a ser.

De todos modos le queda un tiempito al señor Chávez para poner en marcha algún otro mecanismo que le permita seguir mandando pues parece es cosa que le priva. En esta ocasión, la audiencia le ha dado la espalda. Los venezolanos no son ciudadanos sino que son la "audiencia" de un poder que se manifiesta, sobre todo, a través de la televisión, como los telepredicadores, que eso se le da muy bien al señor Chávez. Por televisión y con su nietecita en brazos salió pidiendo el voto para la revolución bolivariana y el socialismo del siglo XXI. Lo de la nietecita es un reclamo iconográfico elemental: votad por su futuro. ¿Quién no tiene hijos?

Y, a pesar de todo, parece que ha ganado el "no", algo más del cincuenta por cien del sesenta por cien; o sea, un treinta por ciento de la población más o menos, ha parado los pies a Bolívar resurrecto porque sus partidarios son todavía menos. Quizá si, en lugar de andar por ahí de cumbre en cumbre, metiéndose donde no le llaman y soltando baladronadas, el señor Chávez se ocupara de los asuntos internos recuperaría algo del carisma que obviamente ha perdido. Podría dedicarse con mayor provecho para su pueblo a ver de salir adelante en una economía montada en el dólar pero regida de modo aberrante, con una mezcla de libre mercado e intervencionismo que siembra el pánico en los mercados, lo que explica que la gasolina no cueste nada, pero sea dificilísimo comprar un coche. El socialismo y sus malas jugadas.

Al final parece que tendrá que callarse y ponerse a trabajar.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Arauco tiene una pena...

El atorrante señor Chávez no ha dejado de hacer lo que mejor sabe: dar la brasa desde el día en que el Rey lo mandó callar porque no había quien lo aguantara. Ahora dice que no oyó ni vio al Borbón imponiéndole silencio, que si lo llega a ver u oír, iba él a decirle esto y lo otro y lo de más allá. Pues debe de haber sido el único habitante del planeta que no vio ni oyó nada. Claro que lo hizo pero, como buen matón, se achanta con quien le planta cara para ir luego por ahí galleando entre los incondicionales.

El merecido corte que le dieron y que tanto le escuece le ha servido como excusa para recitar la melopea habitual de los quinientos años, el expolio, el genocidio y la inhumana crueldad de la colonia. Una desmesura muy propia de este tipo de pintorescos políticos populistas. Porque es posible que la conquista y colonización españolas fueran lo que dice él, pero no cabe olvidar que se llama Chávez, casi como el presidente de la Junta de Andalucía y, en consecuencia, es descendiente de los conquistadores y/o colonos. Con mayor o menor mestizaje, pero descendiente de los que conquistaron, esquilmaron, degollaron y asesinaron. Una muestra más de ese absurdo intento de la izquierda latinoamericana de enarbolar la bandera indigenista, identificándose genéticamente con los aborígenes y tratando de hacer olvidar que ella misma es de ascendencia española.

Quienes así hablan son los que heredaron las colonias y las administraron durante doscientos años de independencia sin que la condición de los indígenes de verdad (no la suya, que suele ser próspera) haya mejorado en absoluto.Todo el cuento chino de "nosotros somos descendientes de Caupolicán" es una patraña destinada a seguir engañando a la indiada. Se argumenta que el hermanamiento con los masacrados autóctonos, la pretendida afinidad, son electivos, metafóricos, ideológicos y que no se trata de una descendencia de estirpe. Pero eso mismo pueden decir (y muchos lo hacen) los españoles residentes en España a quienes el señor Chávez pretende culpabilizar de la degollina.

También suele argumentarse que no se está culpabilizando a "los españoles" como agregado de individuos, sino a ese ente abstracto al que se llama España. De eso sé decirle al señor Chávez que casi la mitad de los españoles no pronuncia el nombre y a la otra mitad no se le cae de la boca, como al mismo señor Chávez. Pero mencionada o no mencionada, como sujeto moral, España no es responsable ni culpable de nada. Y en todo caso doscientos años de autogobierno son tiempo más que suficiente para que los criollos dejen de echar las culpas de su indescriptible incompetencia a los demás, ya sean los conquistadores españoles, los gringos imperialistas o las fuerzas del hado. La pena que tiene Arauco, la "injusticia de siglos" que cantaba Violeta Parra, prosigue hoy su andadura, de la mano de estos oportunistas que se visten las plumas del indigenismo para ocultar la secular alternancia en que se debate la región entre la corrupción y la demagogia.

Dice igualmente el señor Chávez que él no hizo nada y que espera una excusa. Que espere sentado. ¿Cómo que no hizo nada? No dejaba hablar a quien estaba en el uso de la palabra y trataba de imponerse sobre el conjunto de la audiencia para no permitir a nadie escuchar al señor Rodríguez Zapatero. Es el estilo de un gobernante que tiene un programa diario en la tele, llamado Aló Presidente por el que se despacha a su gusto todos los días y sin dejar hablar más que a quien él quiere; un telepredicador, vamos. Un telepredicador que puede permitirse cerrar el canal de la competencia para así aumentar su audiencia.

Una de las consecuencias más desagradables de esa farfolla chavista (y hay bastantes) es que, al atacar con tanta grosería al Rey, tras haber dado pruebas de su falta de educación en la cumbre, está consiguiendo que la figura de aquel se consolide, se afiance en España y tenga cada vez más adictos, que haya cada vez más monárquicos. El asunto no es una cuestión de legitimidad o no, como pretende el señor Chávez y quienes con él simpatizan en España, sino de meras buenas maneras; eso lo ve la gente que, ante los reiterados excesos verbales del mandatario venezolano, está cerrando filas en torno al Rey, lo que pone las cosas difíciles para los republicanos, que estamos esperando la ocasión propicia para deshacernos de él mediante un referéndum.

En su bronca con la corona, a Chávez se le han sumado los señores Lula (Brasil) y Castro (Cuba). Su sueño sería que se provocase un problema regional latinoamericano con España. Así se consuelan de ese inmenso complejo de inferioridad del que, como dice Kant de la inmadurez, sólo ellos son responsables.

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jueves, 15 de noviembre de 2007

¿Por qué no se calla Vd., señor Chávez?

¿No se da cuenta de que está Vd. resultando cargante? ¿Qué pretende Vd.? ¿Entretener a su gente en el interior generando un conflicto en el exterior, como aquellos generales argentinos que provocaron una guerra con el Reino Unido para ver si conseguían que sus compatriotas dejaran de considerarlos insoportables? Dado que la opción armada queda aquí descartada, ¿hasta dónde quiere llevar sus provocaciones? ¿Va a residenciar a las empresas españolas, los bancos, que allí actúan? ¿Se toma Vd. por el país, igual que Franco sostenía que ofendía a España quien lo criticaba a él? ¿O sólo se lo hace? ¿Qué sentido tiene actuar a impulsos de la vanidad personal, jugando con el bienestar de la gente y la prosperidad de los países? ¿Qué excusas le debe el Rey? Excusas las debe Vd. por no dejar hablar a la gente. Y más que sigue debiendo por continuar emponzoñando las relaciones bilaterales y multilaterales pues, según leo, ha comenzado Vd. a amenazar a terceros países si no le complace la actitud que adopten frente a España. Eso es lo que se llama "doctrina Hallstein" pero en versión de risa.

¿Por qué no se calla de una vez y deja de agitar el patio con el sempiterno y confuso agravio de los quinientos años? ¿Que lo siguen a Vd. sus dos aliados, señores Ortega y Morales y cuentan con el apoyo lejano pero tonitronante del Comandante? Pues eso es lo más penoso de la izquierda latinoamericana, que reproduce el viejo discurso de la oligarquía criolla, con ignorancia de los últimos doscientos años (ciento nueve en el caso de Cuba) en los que las relaciones entre los dos lados del atlántico se han intensificado mucho. Primero fueron los españoles quienes emigraron a América y hace ya algunos años que son los americanos quienes emigran a España. Actualmente, casi el diez por ciento de la población española es de origen extranjero, unos cuatro millones de personas, de los que cerca de un millón y medio son sudamericanos. No venga a envenenar las relaciones, buen hombre. No chingue, hombre, no chingue. Y no amenace, caramba. Sosiéguese si su insufrible garrulería se lo permite. O sea, cállese.

jueves, 9 de agosto de 2007

Caudillismo en estado puro.

Un comentario en el post de ayer de una muy buena amiga alabando una entrevista televisiva del presidente Chávez encontrada en el Insurgente, que la tilda de "extraordinaria", me hizo verla íntegra, y eso que es larga. Está aquí abajo.

La verdad es que no sé bien qué decir. Lo primero que llama la atención es el arrobo de la entrevistadora al escuchar al señor Chávez. La plática del Presidente es muy ilustrativa de una forma de ser y de gobernar claramente caudillista. Tiene el arbitrismo, el desparpajo y el personalismo propios de esta forma de entender la gobernación de los Estados y la política en general. Los caudillismos, típico fenómeno latinoamericano con fuertes raíces en la madre Patria, pueden ser de derechas o de izquierdas. El de Chávez es netamente de izquierdas, razón por la cual tiene muchas cosas que resultan gratas a este bloguero rezongón. Especialmente cuando habla del imperialismo estadounidense o de la derecha en diferentes partes, singularmente en México.

Pero enjundia política, propiamente hablando, hay poca o ninguna. Sin duda, el señor Chávez es simpático, espontáneo, campechano y hasta se arranca por lo mariachi de vez en vez y, arrastrado por su amor a México -la señora Poniatowska está nacionalizada mexicana-, interpreta algún trozo de Antonio Aguilar (a) "El charro de México". Se hace querer. Comparto con él la pasión por la Plaza Garibaldi. Pero, en mi caso, prefiero a José Alfredo Jiménez. Aquí está cantando Un mundo raro. Ya saben:

Y si quieren saber
de mi pasado
es preciso decir
otra mentira:

Les diré que llegué
de un mundo raro
que no sé del dolor
que triunfé en el amor
y que nunca he llorado.

Pero volviendo a la entrevista del señor Chávez, si en ella no hay enjundia, sí hay ocurrencias pintorescas, propias de los caudillos por la gracia de Dios, del Pueblo, de la Historia o de lo que diantres sea. Lo más llamativo es esa fe de creyente en las virtudes de la autarquía, de la autosuficiencia. "Producir lo que consumimos", dice el señor Chávez. Esa era también la principal (y seguramente única) idea económica del general Franco. Quizá haga falta ser militar para incurrir en tamaño desatino. En lugar de un Estado inserto en el comercio mundial, que compra fuera lo que necesita (y no es rentable producir dentro) con el dinero que gana con sus exportaciones, una especie de absurdo "Estado comercial cerrado" fichteano, plataforma del nacionalismo.

Sólo en los sistemas caudillistas pueden decirse y quizá hacerse cosas así porque, al fin y al cabo, nadie de peso en la política se atreverá a contradecir al mando. Incluso cuando el mando, como es el caso, está impecablemente legitimado por el voto de la mayoría democrática de los electores. El caudillismo esta inserto en el origen mismo del político señor Chávez como conspirador militar y consiguiente golpista. Las elecciones indiscutiblemente ganadas le dan su licencia populista. El último intento autárquico del que tengo noticia es el de Ceaucescu en Rumania. El país tenía que ser autosuficiente, aunque no pudiera permitírselo y debía producir de todo, desde leche a coches. Y así, producía el Dacia, para señalar bien el nacionalismo dacio y que no era otra cosa que el Renault fabricado bajo licencia.

Si esto es la izquierda y el "socialismo del siglo XXI", estamos apañados. Si bien es cierto que Chávez es muy simpático y lo de la tele lo borda. Hasta tiene un programa. ¿Cómo iba a permitir que funcionara la competencia, pudiendo impedirlo?

martes, 24 de julio de 2007

Blogorismo IV. Chavez Iº, el sempiterno.

El señor Hugo Chávez va a presentar (si no lo ha hecho ya) un proyecto de reforma de la Constitución vigente de 1999 para eliminar el límite de dos mandatos presidenciales que el mismo señor Chaves había introducido reformando previamente la misma Constitución al poco de promulgarla pues entonces no preveía reelección alguna. Ahora, el lider carismático de la revolución bolivariana quiere eliminar todo límite para que su amado pueblo pueda disfrutar de la libertad de seguir eligiéndolo hasta el fin de los tiempos. Lo veo muy lógico. Al fin y el cabo, Chávez está "construyendo" el socialismo del siglo XXI, ¿qué de extraño tiene que necesite eso, un siglo? Al fin y al cabo, las cosas que se empiezan, hay que terminarlas con coraje: se crea un partido único perfectamente confundido con el Estado porque es parte de éste, como en Cuba y en la España de Franco; se cierran los medios de comunicación contrarios al Gobierno para tener la fiesta en paz y ahora se garantiza que el munificente líder pueda ser reeligido ad infinitum et ad nauseam. Si lo hace el maestro Fidel, ¿por qué no Chávez, que también tiene de su parte a la historia porque actúa en nombre de los oprimidos?

Me cuesta trabajo creer que alguien pueda tomarse en serio este chiste que parece sacado de La Ley de Herodes, de Luis Estrada, cuando el protagonista decide reformar por su cuenta la Constitución de México para que el alcalde de San Pedro de los Aguados, que es él, pueda ser reelegido por los siglos de los siglos.